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Trabajar un domingo y cobrar como un lunes

Empleados de comercios del centro de Barcelona aseguran que abrir los festivos o cerrar más tarde solo beneficia a las empresas

Trabajadores de H&M protestan frente a la tienda del Portal del Ángel el pasado 27 de julio.
Trabajadores de H&M protestan frente a la tienda del Portal del Ángel el pasado 27 de julio.

Las plantillas de las tiendas del centro de Barcelona se han movilizado este verano para conseguir compensaciones por los cambios de horarios que van desde trabajar los domingos hasta cerrar 30 minutos más tarde cada día. Los empleados denuncian que estas ampliaciones no repercuten en la creación de nuevos empleos y que solo benefician a los comercios, que han modificado sus contratos laborales para ahorrarse hasta el más mínimo coste, como el de pagar media hora extra a su personal.

Es el caso de la cadena sueca H&M, cuyos trabajadores salieron a la calle la semana pasada a protestar frente a los tres establecimientos de Paseo de Gràcia y Portal de l'Àngel contra la nueva hora de cierre, que pasó en junio de las 21.30 a las 22.00. “No se contrata a más gente, se tira de la que se tiene. En vez de entrar a las 13.00 ahora lo hacemos a las 13.30 y en vez de salir a las 22.00, lo hacemos a las 22.30”, dice Isabel Ortega, responsable de CC OO en la compañía.

Los trabajadores se quejan de que su jornada laboral se ha desplazado media hora más tarde sin que esto se visualice con mejoras en la nómina. Apenas perciben un 25% más de retribución por esos 30 minutos trabajados después de las diez de la noche, es decir, menos de 1,2 euros diarios. “Por eso las empresas amplían los horarios, porque les sale barato”, lamenta Ortega.

De momento, el personal ha conseguido no tener que quedarse hasta el cierre una de cada seis jornadas laborales y H&M estudia su propuesta de recompensar esa media hora con permisos retribuidos. “No estamos satisfechos. Pero sirve para aliviar un poco el disgusto. Lo que nos molesta es que haya sido una imposición”, admite Ortega.

En la mayoría de comercios, en cambio, lo que ha crispado a las plantillas es la obligación de trabajar los domingos. El verano pasado tuvieron poco tiempo de reacción, ya que el Gobierno de Xavier Trias no aprobó hasta mediados de junio el nuevo marco que permitía las aperturas durante estos días de 10.00 a 18.00. Este año, sin embargo, la mayoría ha tratado de negociar las condiciones con sus empresas.

En la FNAC El Triangle, CGT ha convocado una huelga que afecta todos los domingos desde el 19 de julio hasta el 13 de septiembre. “El objetivo es que los empleados tengan una cobertura legal para poder decidir si vale la pena ir a trabajar ese día por un salario irrisorio o dedicarle ese tiempo a su familia”, explica el delegado del sindicato en la tienda, Carles Morales.

Hasta hace poco, el personal recibía un plus de 15 euros al mes cuando trabajaba un domingo. “Ahora no tenemos ni eso. Si ofrecieran cobrar horas extra por trabajar ese día, con los sueldos que tenemos, mucha gente lo aceptaría. Pero prefieren descontar la jornada hecha el domingo de la bolsa de horas del mes”, asegura.

Pocas contrataciones

La situación se repite en Desigual. “Hasta hace poco pagaban los domingos como horas extra y todo el mundo se ofrecía a trabajar. Pero este año lo quitaron sin dar explicaciones”, afirman fuentes sindicales. En El Corte Inglés la plantilla tampoco logró ninguna mejora.

Los que sí consiguieron algún tipo de compensación fueron los empleados de Inditex. Zara acordó con los sindicatos que cada uno no hiciera más de tres domingos y que las horas trabajadas esos días se paguen por el valor del 50% de un festivo, según fuentes del comité de empresa. En el resto de marcas del grupo se abonará el 100%.

“Pensamos que era mejor negociar algo para que fuera menos doloroso. La otra opción era que lo apliquen de forma unilateral”, sostiene la secretaria general de la sección sindical de UGT en Zara, Isabel Flores. “A los empleados del sector comercio se nos aprieta mucho la tuerca. Cada vez cobramos menos y trabajamos más. Todos tenemos miedo de acabar como los de hostelería”, lamenta.

Todos coinciden en que la desregulación no se ha traducido en nuevos puestos de trabajo y que el sector se ha limitado a realizar la contratación “típica” de la campaña de verano. El nuevo Gobierno local se ha comprometido a impulsar “un gran pacto que involucre a todos los sectores implicados” para el próximo verano.