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La plaza Mayor se convertirá en eje cultural y prescindirá de mercadillos

Ayuntamiento y empresarios de la zona negocian un plan para dar vida a los soportales

La plaza Mayor, fotografia ayer; en primer plano, a la izquierda, las obras en la Casa de la Carnicería. Ampliar foto
La plaza Mayor, fotografia ayer; en primer plano, a la izquierda, las obras en la Casa de la Carnicería.

El Ayuntamiento de Madrid y los empresarios de la Plaza Mayor preparan una reforma integral de este espacio urbano. En palabras del gobierno municipal, es necesario “repensar” la plaza. Ya está en marcha una primera fase para remozar las fachadas, pero de aquí a 2017, para su cuarto centenario, el gobierno local de Manuela Carmena quiere replantear los usos de la plaza, reduciendo mercadillos y actos comerciales en favor de iniciativas culturales. Los empresarios han presentado esta semana a Carmena un proyecto que prevé ilustrar los soportales y resucitarlos con hostelería, exposiciones y performances; unificar el mobiliario; y poner en marcha una agenda de actos durante todo el año con un eje temático diferente cada mes.

La anterior alcaldesa, Ana Botella (Partido Popular), ya inició en primavera unas obras para limpiar las fachadas de la plaza, quitar humedades, y arreglar canalones, cubiertas y cornisas, con un presupuesto de 3,3 millones de euros. También se está reparando el pavimento y cambiando los toldos. Pero los empresarios y hosteleros de la plaza desconfían de la marcha de estas obras y, además, quieren ir mucho más allá.

La asociación que reúne desde 2006 a 53 empresas (desde Casa Botín al Mercado de San Miguel), con un negocio anual de 120 millones de euros (y unas tasas por terrazas de 250.000 euros), considera que la plaza tiene “problemas graves que requieren una rápida solución tras años de pasividad”.

Los empresarios culpan a la Administración del “abandono de las infraestructuras, el uso indiscriminado de la plaza para todo tipo de actividades, y el desaprovechamiento social del espacio”.

Apuestan por “transformarla” en un eje cultural, pero lo ven imposible “si sigue siendo un reducto de marginalidad nocturna, con una programación cultural propia de un parque de atracciones y una imaginería tercermundista”.

“Es inconcebible el espectáculo de miseria social”, añaden, en referencia a las decenas de personas sin hogar que pernoctan allí.

Respecto a las obras ya en marcha, los empresarios solicitan una comisión de seguimiento porque, entre otros motivos, denuncian que no se están enterrando los cables y conducción como estaba previsto. El concejal del distrito Centro, Jorge García Castaño, ha dado el visto bueno a la comisión, y ha avanzado además que las obras se encarecerán para arreglar unas alcantarillas cegadas.

La actuación debe estar lista para Navidades, pero el Ayuntamiento quiere “trabajar junto a los empresarios para hacer otras mejoras en la plaza”. Entre otros objetivos, el Ayuntamiento busca cambiar su uso para reducir las decenas de actos comerciales que la ocupan todas las semanas en favor de actividades culturales.

Está previsto que las obras sufragadas por el Ayuntamiento tengan además una segunda fase para cambiar la iluminación y el pavimento de la plaza. En opinión de los empresarios, el adoquinado es inadecuado “tanto por sus características materiales como formales”, y “son patentes sus problemas de deterioro”. Respecto a la iluminación, ahora es “escasa, no contribuye a poner en valor el espacio y transmite una cierta sensación de inseguridad”. A eso se suma “la iluminación que aportan locales y terrazas, en las que no ha existido nunca una armonización, y que refuerza la sensación de falta de criterios homogéneos con la estética de conjunto”.

Dentro del presupuesto municipal para esa segunda fase se incluyen también los 458.000 euros que costará pintar las bovedas de los soportales y arcos. Esa intervención, dirigida por el urbanista Francisco Pol Méndez, convertirá la plaza “en un pasaje de arte urbano contemporáneo” con frescos y esculturas de Alberto Corazón, Rafael Canogar, Carlos Franco, Ángel Aragonés, Enrique Cavestany, Blanca Muñoz, Esperanza D'Ors, Miguel Ángel Campano, Alfonso Albacete, Alexanco, Juan Gomila y Cristóbal Toral.

Serán 12 intervenciones con relatos históricos de los siglos XVII (en lado norte de la plaza), XVIII (oeste), XIX (sur) y XX (este).

Para dar un uso económico y cultural a los soportales, plantean al Ayuntamiento la “instalación efímera de soportes comerciales y pequeños veladores”.

Con un diseño homogéneo, ideado por Alberto Corazón, estos pequeños puestos plegables podrían usarse para la actividad hostelera de los locales de la plaza o como mostradores de productos, puestos de información, elementos de iluminación, etcétera. Se instalarían entre las pilastras de los soportales o pegados a los muros interiores, para permitir el tránsito de peatones.

Deben servir para “recuperar el pulso comercial de la plaza, superar la muy escasa actividad y afluencia de público de lunes a jueves en horario nocturno”, y alimentar “una nueva oferta artística”. Parte de esos puestos estarían “libres de uso comercial” y su gestión correspondería a entidades independientes para programar eventos culturales, eso sí, en coordinación con el resto de actividades en la plaza.

Renovar los puestos de Navidad y añadir exposiciones y conciertos

El Ayuntamiento quiere reducir los actos comerciales que ahora monopolizan el uso de la plaza (desde presentaciones de coches a ferias gastronómicas). Los empresarios apuestan, además, por “renovar de manera urgente” el mercadillo de Navidad, para, entre otros objetivos, incorporar “nuevos elementos de acción cultural”.

Esta iniciativa está incluida dentro de un plan mucho más ambicioso —al que el Ayuntamiento ya ha dado una primera acogida favorable— y que pasa por “crear una agenda cultural para la plaza”.

“La plaza Mayor es un espacio singular programable, desde el punto de vista cultural, como si se tratara de una gran infraestructura al uso”, opinan los empresarios, que proponen así organizar “exposiciones, conciertos, interpretaciones literarias, maridajes sonoros que potencien la gastronomía, etcétera”. Y añaden: “La plaza necesita de nuevos hábitos de programación que permitan identificarla como un espacio de encuentro social, artístico y cultural”. Para ello, en breve han concitado el apoyo de un amplio grupo de profesionales de las artes visuales, la literatura, el diseño, etcétera, que se presentará en unos días.

Proponen “eventos temáticos de calidad con carácter mensual” y sugieren esta agenda: en enero, teatro; en febrero, carnaval; en marzo, creación visual; en abril, literatura; en mayo, artes plásticas; en junio, flamenco; en julio, música; en agosto, turismo; en septiembre, enología; en octubre, energía; en noviembre, gastronomía, y en diciembre, Navidad.

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