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La reducción de cargos de confianza subleva a la oposición contra Colau

La alcaldesa enoja a los grupos por el reparto de cargos, que pasan de 46 a 30

Ada Colau, al frente de la formación Barcelona en Comú.
Ada Colau, al frente de la formación Barcelona en Comú.

Menos pastel y más comensales. Es lo que ocurre con los cargos de confianza que el Ayuntamiento de Barcelona designará mañana a través de un decreto de alcaldía. Menos pastel porque la LRSAL (Ley de Racionalización de los Ayuntamientos) reduce la cifra de trabajadores eventuales que pueden contratar los consistorios: de 166 a 92. Y más comensales porque el consistorio ha pasado de cinco a siete grupos políticos. El resultado es el enfado la oposición, a quien Barcelona en Comú ha comunicado que sus asesores caen de 46 a 30, y complica la negociación del cartapacio, que debe aprobarse por mayoría del pleno.

En el mandato de Xavier Trias, había 166 asesores repartidos así: 120 para el Gobierno y 46 para la oposición. Tras el recorte a 92 eventuales, la proporción será esta: 63 y 30. En definitiva, el equipo de Colau se ha asignado el 68% de los empleados y la oposición el 32%. El Gobierno, a través de un portavoz, alegó que sus asesores (de 120 a 63) se han reducido más que los de los grupos. Aunque la cifra de eventuales ha caído, el porcentaje de asesores que tendrá la oposición aumenta respecto a la época de Trias: tenían el 26% y ahora suponen el 32%.

El jueves pasado, durante una junta de portavoces, el equipo de la alcaldesa y el resto de grupos acabaron a gritos. Encallada la reunión, CiU, PP y Ciutadans se levantaron de la mesa. Por la cifra y por el estupor que les provocó que al encuentro asistieran el marido de la alcaldesa, Adrià Alemany, con cargo en BComú pero no en el Ayuntamiento; el jefe de gabinete de Pisarello, Eloi Badia; y el coordinador de ICV de Barcelona, David Cid, pareja de la cuarta teniente de alcalde, Janet Sanz.

El reparto se comunicó ayer a los partidos. Bajando al detalle, si en el mandato pasado ERC tenía siete asesores para sus dos concejales, ahora, con cinco regidores, dispondrán solo otros tantos. El PSC, que tenía 11 ediles y ahora cuatro, pasará de 16 asesores a cuatro. La misma cifra del PP, que tenía nueve concejales y ha pasado a tres. Según la asignación diseñada por Colau, CiU, con 10 ediles, tendrá ocho asesores y Ciutadans, cinco (cinco ediles). Esta era ayer la última propuesta de la alcaldía. La oposición se reunió y la rechazó. Espera contraoferta.

Mandato tras mandato, a los eventuales los nombra el alcalde cuando es investido (aunque sean asesores de otros partidos). Entre ellos figuran desde su equipo de confianza (su jefe de gabinete o de prensa) hasta los responsables de prensa de los partidos o asesores en materias como economía o urbanismo. No todos tienen carácter político y algunos suelen renovar: por ejemplo, el equipo de redactores de prensa.

“La cifra de asesores es insuficiente para hacer el trabajo en oposición”, dicen fuentes de CiU. “Da la impresión de que quieren ahogar y silenciarnos”, añaden en el PP, que subrayan “actitudes del Gobierno nunca vistas”. Hasta ahora, explican las mismas fuentes, el reparto se había consensuado. “Cada grupo necesita por lo menos cuatro: un perfil administrativo, otro de prensa y asesores en las materias más complejas, como urbanismo o finanzas”, explica un edil de la oposición. La CUP dice que “no hará caballo de batalla” de este asunto. El malestar por los eventuales complica a Colau la aprobación del cartapacio, que debe contar con los votos de la oposición en un pleno previsto para el día 14, justo un mes después de su investidura.