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Ximo Puig: el político paciente

El líder socialista es el sexto presidente de la Generalitat y el segundo del PSPV tras 20 años de gobiernos del PP

Ximo Puig durante la sesión de investidura
Ximo Puig durante la sesión de investidura

Si algo no le falta a Ximo Puig es paciencia. Uno de los atributos que han conducido a este periodista, de 56 años, hasta la presidencia de la Generalitat Valenciana; su mayor deseo desde que jugaba al fútbol en la calle Sol de su pueblo natal, Morella (Castellón). Madridista confeso, que de crío luchaba con sus gafas antes de colocarse bajo palos, y que redactaba discursos políticos con 12 años, se decidió, sin embargo, por el periodismo antes que por la política. Profesión que ejerció hasta los 32 años en prensa y radio, y que comparte con su mujer, Amparo Panadero, con la que tiene dos hijos, Pau y Miquel.

Ximo Puig es descrito por uno de sus amigos de la infancia, Jesús Angüesa, como “insistente hasta la médula”. Otro rasgo de su carácter, la tenacidad, que explica los repetidos intentos por ser alcalde de Morella desde 1983, logro que obtuvo doce años después, y en el que permaneció hasta hace tres, cuando renunció tras ser elegido líder de los socialistas valencianos. Una tarea que compatibilizó como diputado provincial, primero, y como miembro del Congreso de los Diputados después, donde fue portavoz de la Comisión de industria, Energía y Turismo.

Pero el año decisivo de su carrera fue en 1986. Al convertirse en jefe de gabinete del presidente Joan Lerma. Una etapa que le permitió conocer los entresijos del Gobierno en un período en que el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana estaba en pleno desarrollo. Y allí permaneció hasta 1995, fecha en que el Partido Popular (PP), de la mano de un desconocido, llamado Eduardo Zaplana, logró la mayoría absoluta.

“Nada le parece inalcanzable. Llega a todo. Hace 10 visitas en un día cuando otros hace tres”, destaca Lerma, que el jueves asistió feliz al debate de investidura de su discípulo, del que resalta su humildad y determinación. “Nunca dice que no a nada sin antes haberlo pensado. Es una persona dialogante que siempre, desde muy joven, ha tenido un proyecto de país. Y ahora puede demostrarlo”, agrega el senador socialista.

En 2008 se presentó como candidato a secretario general de los socialistas valencianos. Perdió ante Jorge Alarte por apenas veinte votos. También sucumbió en su apoyo a Carmen Chacón frente a Alfredo Pérez Rubalcaba. Ese mismo año, 2012, insistió en su idea de liderar el cambio en el PSOE-PSPV. Y esta vez sí. El nuevo presidente de la Generalitat alcanzó su objetivo en las primeras primarias abiertas que puso en marcha su partido, y en las que participaron más de 40.000 personas.

En los comicios del pasado 24 mayo su formación obtuvo 23 escaños, 10 menos que en 2011. Pero la drástica transformación del panorama político ha facilitado que el PSPV, con menos votos que nunca, obtenga la presidencia del Gobierno Valenciano. Tras el pacto con Compromís, que consiguió 19 puestos, y el voto de Podemos, que logró 13, aunque en la sesión de investidura la formación ya adelantó sus intenciones cediendo solo los votos necesarios para la misma, es decir, 8.

El nuevo responsable del Palau tiene ante si un encaje de bolillos, que, además, todavía carece de nombres propios, excepto el de Mónica Oltra, de Compromís, que será vicepresidenta y portavoz. Quizás por eso, en su alocución el pasado jueves, el dirigente socialista dijo que quería “presidir un gobierno que tendrá el apoyo de diversos partidos pero no será un gobierno de partidos”.

Puig, que hoy prometerá su cargo ante el pleno de las Cortes Valencianas, es el sexto presidente de la Generalitat y el segundo del PSPV tras 20 años ininterrumpidos de gobiernos del PP.

Ahora tendrá menos tiempo para dedicarse a dar largos paseos con su perro Pancho y para quedar los domingos a almorzar tortilla de patata, almendras torradas y atún con los amigos en su adorada Morella. “Pero todos los valencianos saldrán ganando”, asegura el morellano Ernest Blanch, director de la campaña del PSPV en la provincia de Castellón.

"Para un valenciano lo más importante que puedes ser es presidente de la Generalitat y representar dignamente a los ciudadanos de esta Comunitat", dijo Puig en su investidura. Y añadió: "El tiempo que nos espera es complicado, difícil y supone una carga de confianza enorme de mucha gente a la que no podemos fallar".

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