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Andradas da la sorpresa y disputará a Carrillo el mando de la Complutense

El científico saca una amplia ventaja a actual rector en primera vuelta de las elecciones

Obtiene el 36,5% de los votos ponderados, frente al 27,5% de Carrillo

 El candidato Carlos Andradas votando.
El candidato Carlos Andradas votando.

Carlos Andradas se situó ayer como favorito para ganar en segunda vuelta las elecciones a rector de la Universidad Complutense, el campus presencial más grande de España. El catedrático de Álgebra cosechó el 36,5% de los votos ponderados —no todas las papeletas valen lo mismo, depende del colectivo—, frente al 27,5% del actual rector, José Carrillo. Un sondeo de la facultad de Estudios Estadísticos de la Complutense calculaba hace tres semanas que ambos pasarían a la segunda vuelta del próximo día 13, pero no con esa amplia ventaja de Andradas, que se ha declarado el primer sorprendido.

En tercera posición, con el 22,4% de los votos, se quedó Federico Morán, ex número tres del ministro José Ignacio Wert, que dejó en enero de ser secretario general de Universidades para presentarse a estos comicios. En la carrera participaban, además, otros dos candidatos: los catedráticos Dámaso López (5,3%) y Rafael Caldulch (7,8%), de Filología Inglesa y Derecho Internacional, respectivamente.

Carlos Andradas: “Los alumnos no se han sentido escuchados por Carrillo”

PILAR ÁLVAREZ

El catedrático de Álgebra Carlos Andradas entró ayer en la segunda vuelta de las elecciones a rector con un resultado mejor del que le pronosticaban tanto las encuestas como él mismo. “Pensé que iba a estar más reñido”, comentó a EL PAÍS al filo de la medianoche. Fue el más votado entre los profesores titulares, que representan el 51% del voto ponderado, y entre los alumnos, cuyo voto supone un 25% del peso total del escrutinio.

Andradas (Reus, Tarragona, 1956), esperaba el apoyo de los docentes. Ya le respaldaron ampliamente en 2011, cuando cayó en primera vuelta por unas décimas frente a Carrillo y José Iturmendi, el candidato más conservador. Quedó desbancado entonces por su escaso tirón con los alumnos, algo que ahora ha cambiado. “Los estudiantes se han sentido muy maltratados por el Gobierno y no escuchados por el equipo rectoral de Carrillo”, considera. El pase a segunda vuelta de los dos candidatos de perfil más progresistas supone, a su juicio, “que la manida ideologización de la Complutense no es tal”.

Andradas ha recibido casi el doble de votos estudiantiles que Carrillo y saca 300 entre los profesores titulares. Carrillo, sin embargo, ha arrasado entre los PAS (Personal de Administración y Servicios), doblando a Andradas. En la plantilla en situación precaria hubo tablas. Morán, por su parte, contó con el apoyo de muchos profesores fijos, pero topó con la barrera de los alumnos, que en los últimos años se han opuesto a la política de becas y recortes del ministerio del cual él formaba parte.

Aunque las urnas se cerraron a las ocho de la tarde, los resultados no se conocieron hasta cuatro horas después. La razón de la demora tiene que ver con el sistema de recuento. No todos los votos valen lo mismo. El de los estudiantes, que apenas se movilizaron, pesa un 25% en el cómputo final. Las papeletas de los docentes titulares pesan un 51%, un 12% las de los profesores interinos y un 12% las del personal de Administración y Servicios.

Andradas no es un novato en las urnas. Ya se presentó a la rectoría en 2011 y no consiguió pasar a segunda vuelta. Sin embargo, en esta ocasión contaba con el respaldo de muchos investigadores debido a la lucha que mantuvo por la dignificación de su trabajo desde la presidencia de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE). Su perfil es muy parecido al de Carrillo: ambos son catedráticos de Matemáticas, de ideología progresista y formaron parte del equipo del rector Carlos Berzosa (2003-2011).

El resultado deja muy abiertas las opciones de ambos para la segunda vuelta. De haber pasado Morán, previsiblemente la mayoría de los votantes de los otros aspirantes se hubiesen unido para cerrarle el paso. Concebir las becas educativas no como un derecho ciudadano, sino como un premio a la excelencia, no es precisamente la postura mayoritaria en la universidad.

Tradicionalmente, el rector suele repetir en el cargo —no puede ocupar el sillón más de ocho años—, pero en esta ocasión Carrillo ha arrostrado grandes dificultades: solo ha podido reponer a uno de cada diez jubilados —Hacienda le impidió que fuesen más—, Educación recortó las becas a investigadores y el presupuesto ha sufrido un tijeretazo del 14,3% en tres años.

Carrillo se enorgullece de tener las cuentas equilibradas —aunque con una deuda de 76 millones de euros— y de no haber echado a nadie, frente a lo ocurrido en la vecina Politécnica, donde un ERE echó 301 PAS. Quizá por eso este colectivo le ha votado de forma mayoritaria.

Tras las protestas por los recortes en Educación no parecía un buen momento para que Morán, que estaba en el equipo ministerial, se presentase, pero él pensaba lo contrario. En estos años fuera de las aulas, el bioquímico no ha dejado de investigar e incluso ha dirigido una tesis. Confiaba en que la plantilla y los estudiantes dejasen de verle como un infiltrado de Wert “para cambiar la universidad desde dentro”. Erró el cálculo.

José Carrillo: “No he sabido transmitir las dificultades de estos años”

F. J. BARROSO

El catedrático de Matemática Aplicada José Carrillo (París, 1952), se mostró anoche un tanto decepcionado con los resultados. Solo el personal de administración y servicios —con un 12% de peso en el voto ponderado— le respaldó más que al resto de candidatos. “No hemos sabido transmitir a la universidad las dificultades de estos años y de la labor de gestión que hemos realizado para resolver los problemas académicos”, señaló a EL PAÍS tras el recuento.

Carrillo asegura que va a dedicar los próximos días a explicar a la comunidad universitaria todo lo logrado junto con su equipo desde el Rectorado para intentar acortar la diferencia de nueve puntos con Andradas. “Es importante que la gente diferencie entre la gestión que hizo él cuando fue vicerrector y dejó la Complutense llena de deudas y la que he hecho yo, que la ha saneado y la ha dejado con pagos a 72 días”. Confía en recuperar “dos puntos cada día” para superar a Andradas. “Es una diferencia notable no insalvable”.

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