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Plensa ‘ensaya’ en Venecia su escultura para Barcelona

El artista impresiona en la Bienal con uno de sus rostros gigantes en la basílica de San Giorgio Maggiore

La obra de Jaume Plensa en la basílica de San Giorgio Maggiore, en Venecia.
La obra de Jaume Plensa en la basílica de San Giorgio Maggiore, en Venecia.

Los fieles que acuden a las misas, que desde hace 400 años se celebran en la basílica de San Giorgio Maggiore en Venecia, no pueden ocultar desde ayer su estupor al hallar una gigantesca cabeza en medio de la nave central. Se trata de Mist, el rostro de más de cinco metros de altura de Nuri, una niña china nacida en Cataluña, que Jaume Plensa (Barcelona, 1955) ha escaneado y moldeado con una malla de acero inoxidable para la iglesia del conjunto monástico diseñado por Andrea Palladio, uno de los grandes arquitectos que vistieron Venecia.

Etérea y densa al mismo tiempo, la escultura —fruto de la propuesta que el escultor catalán ofrece en el marco de la 56ª Bienal de Venecia y que podría no estar muy alejada de la que espera colocar en Barcelona— dialoga con la escala del espacio y su función y parece modificarse según los juegos de luz y sombras. “Me gustan los retratos porque fijan algo que está en permanente transformación”, explica Plensa, que añade que la cabeza contiene “92 metros cúbicos de aire”. Una pieza que, junto con la gran mano suspendida bajo la cúpula, creando el gesto de la bendición con letras de ocho lenguas, forma la instalación Together. “Lo que une la gente no es la religión sino una idea de espiritualidad”, asegura Plensa, que no oculta su interés por los rituales y un sentido más espiritual de la vida. No extraña que la comunidad benedictina esté encantada con el proyecto, que se completa con una instalación de cabezas de alabastro ampliadas y alargadas de cinco adolescentes en la Manica lunga (la manga larga), espacio de 4 metros de ancho y 45 de largo, que Plensa ha mutado en reducto de paz.

Yo regalo la obra de la capital catalana; solo quedan los costes de realización”

Mist, la cabeza de malla más grande de Plensa hasta ahora, se perfila como una de las obras emblemáticas de la Bienal y además podría constituir una especie de avance del proyecto que el artista ha preparado para su ciudad. Aunque se mantiene aún en secreto, es muy posible que la pieza acabe siendo una cabeza de malla cuyas dimensiones, junto a un sistema de luces, le permitirían ser vista desde el cielo. Una obra icónica, destinada a cambiar el skyline de Barcelona, parada por la falta de fondos y las más acuciantes preocupaciones electorales de las instituciones. “Hay que dejar descansar un poco Gaudí. Barcelona necesita energía nueva y hay una sociedad civil suficientemente culta e interesada para involucrarse. Yo regalo el proyecto, solo quedan los costes de realización”, asegura el artista, que tampoco revela el emplazamiento preciso, si bien se sabe que será al borde del mar. “Llevo 58 años esperando hacer una obra ahí, no tengo prisa. Lo mismo me pasó en Brasil: en mi primer viaje a los 20 años vi el sitio y 18 años después pude instalar la obra”, explica Plensa aludiendo a la cabeza de 12 metros en resina de poliéster que surgía de las aguas de la Playa de Botafogo en Río de Janeiro como una nueva Yemanjá.

Esas cabezas siempre son de mujeres y adolescentes, “una edad de transformación, potencialidades y belleza fugaz”, afirma Plensa, que tiene proyectos en medio mundo. Así, a finales de mes inaugurará una muestra en Nashville con dos cabezas que emergen de un lago; luego tocará a San Francisco, Ciudad de México y Seúl y ya está en marcha la obra para el campus de la Universidad de Stanford. Lo único que le falta es una gran muestra en España. Aun se le debe la del Premio Velázquez que ganó en 2013, mientras el Macba aún no ha ofrecido una gran retrospectiva de su obra. “En Madrid me ofrecieron hacer un proyecto específico para el Palacio de Cristal y en Barcelona, exponer mis obras de juventud en La Capella del Macba, pero lo que ahora me gustaría es mostrar la evolución de mi obra”, concluye.

“No son dos días”, dice el Ayuntamiento

J. Á. Montañés

“Se está trabajando en el tema, pero es un gran proyecto muy complejo que requiere tiempo; que no se puede hacer en dos días”, aseguraron ayer fuentes municipales tras conocer que Plensa, desde Venecia, volvía a recordar que su intención de levantar una gran escultura junto al mar sigue parado, tal y como explicaba en diciembre a EL PAÍS. Esas mismas fuentes recordaban que se trataba de un “encargo directo del alcalde al escultor”. Y es que desde que se supo que Plensa crearía una obra para su ciudad, se ha creado un gran interés sobre el proyecto que han ido generando nuevos datos con cuentagotas. Primero se supo que Plensa quería que fuera una obra reconocible desde el cielo para que los visitantes identificaran la ciudad ano solo por sus edificios.Liego que se instalaría dentro del mar al final de paseo marítimo. Pero siempre el escultor, dentro de su prudencia, dejaba patente su malestar por el retraso en su ejecución.