San Antón, iglesia 2.0

La parroquia de Chueca incorpora WiFi, pantallas y confesión por iPad

Un sacerdote usa su tableta en el confesionario, situado junto a una de las cuatro pantallas de televisión.
Un sacerdote usa su tableta en el confesionario, situado junto a una de las cuatro pantallas de televisión.jaime villanueva

La iglesia de San Antón, en el barrio de Chueca, ha iniciado un proceso de modernización tecnológica para acercar su fe a los ciudadanos. La parroquia, que durante décadas apenas ha tenido actividad, acaba de incorporar un servicio de WiFi, enchufes para que la gente pueda cargar sus teléfonos móviles y, sobre todo, está desarrollando una aplicación para iPad que permitirá a los fieles confesarse a través de su tableta.

El proyecto comenzó hace un mes, cuando el Arzobispado de Madrid cedió la gestión de la iglesia a la fundación Mensajeros de la Paz. Esta entrada en el mundo 2.0 incluye también cuatro pantallas colgadas en la iglesia por las que se transmitirán desde “eventos especiales como el Ángelus del Papa” hasta “vídeos de YouTube sobre la vida de Jesús”, explica Ana de la Calle, encargada de la puesta en marcha de la iglesia y portavoz de Mensajeros de la Paz. Además, las dos pantallas más alejadas del altar servirán para que las personas que se sienten en las últimas filas puedan seguir sin problemas las misas.

Y, pensando en los feligreses con problemas de audición, está en marcha una aplicación para iPad que se usará en el propio confesionario. El objetivo es que quienes quieran practicar este sacramento “no tengan que decir sus pecados a voz en grito”, explica De la Calle.

Otra novedad tecnológica es la inclusión de una máquina expendedora en la que cualquiera puede donar dinero. Por cinco euros, por ejemplo, el usuario recibe una pequeña cajita que le informa de que ha donado cinco kilos de arroz a los desfavorecidos.

La entrada en el mundo electrónico no es la única innovación de la iglesia. Desde hace dos semanas, el templo está abierto las 24 horas todos los días del año y permite la entrada de mascotas, ya que San Antón es el patrón de los animales y esta iglesia es famosa porque una vez al año en ella son bendicidas. De hecho, hay incluso un pequeño bebedero para perros a la entrada.

El templo ofrece, además, un café solidario: nada más entrar, el visitante se encontrará, a su izquierda, con una mesa en la que hay galletas y termos con café y leche, además de vasos de plástico y azucarillos. Cualquiera puede desayunar por la voluntad: un pequeño cartel invita a los beneficiarios del servicio a donar una cantidad simbólica para poder pagar una bebida caliente a otros que puedan necesitarla. “La idea es: Deja lo que puedas y coge lo que necesites”, explica De la Calle. Otra novedad es que la iglesia tiene ahora un baño para quien pueda necesitarlo.

Además, el templo organizará actividades culturales para creyentes y no creyentes. Ahora mismo, por ejemplo, prepara una muestra de fotografías de personas mayores para fomentar la integración social. Y también va a haber una cata de vinos de iglesia”. Otras actividades culturales futuras incluyen conferencias y exposiciones, siempre relacionadas con lo social o con la Iglesia.

Los vecinos parecen abrazar el cambio. Son muchos los curiosos que se acercan a ver las novedades que ha adoptado el templo. Carmen Alonso, una vecina de la zona de 78 años, está “encantada” con la idea, aunque el mundo digital se le escape. Lo que le gusta es que la iglesia se esfuerce en acercarse a los ciudadanos y que la parroquia retome su actividad de forma permanente. Y, sobre todo, le parece "estupenda" la posibilidad de ir a misa con mascotas: "Yo tengo un perrito", celebra sonriente.

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