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La tienda ‘hippy’ de Manuela Carmena

La exjuez y candidata de Ahora Madrid regenta un comercio de ropa hecha por reclusas

Zapatelas, la tienda de Malasaña que vende ropa confeccionada en cárceles de Madrid. Ampliar foto
Zapatelas, la tienda de Malasaña que vende ropa confeccionada en cárceles de Madrid.

El olor a café y magdalenas recibe a los clientes. “Lo hacemos todos los sábados”, explica Manuela Carmena, una mujer que ha saltado a la primera fila de la política en las últimas semanas como candidata a la alcaldía de la capital por Ahora Madrid. Pero esta cita no tiene que ver con su nueva función. La exmagistrada es la impulsora de Zapatelas, una tienda de Malasaña que vende ropa de niño confeccionada en las cárceles de Alcalá de Henares y Aranjuez. Dirige esta empresa con fines sociales, en la que vuelca gran parte de su energía y gracias a la cual ha logrado crear una red de colaboración cuyo principal capital es la reinserción social y laboral.

Carmena había desarrollado su vocación entre juicios y sentencias, y el ocaso de su carrera como magistrada le pareció el momento de comenzar algo nuevo. “Somos emprendedores por naturaleza, y no tiene nada de malo, no siempre conlleva ese punto negativo que el capitalismo ha querido darle”, reflexiona en voz alta. Decidió embarcarse en la empresa tras heredar unas telas de su suegra. Se presentó en la cárcel con una caja de zapatos cosidos por ella misma, una idea y mucha ilusión. Poco después, el primer taller de costura se estableció en la prisión sevillana de Alcalá de Guadaira. “Donde está la Pantoja”, señala para mayor aclaración.

Con el sí de los servicios penitenciarios, tuvo que enfrentarse a la realidad administrativa. Los emprendedores sociales, aquellos que priorizan el beneficio de la comunidad frente al económico, no disfrutan de un marco legal beneficioso en España, a pesar de que la Unión Europea reconoce la necesidad de impulsarlos y ha venido aprobando iniciativas para ello desde 2011. En España deben registrarse como empresas mercantiles al uso. De ahí que Carmena se viera obligada a asumir los costes de una sociedad limitada. Lo hizo con humor, y su empresa se llama Yayos Emprendedores.

María José Mendoza, diseñadora y profesora jubilada de la escuela de Artes y Oficios, se incorporó al proyecto en 2013, y así se estableció la tienda, que hoy se encuentra en Manuela Malasaña, 21. En las perchas cuelgan prendas infantiles, para niños de cero a cuatro años, al más puro estilo malasañero. También hay sitio para los clásicos, los juguetes y los zapatos. “La estrella de nuestra colección”, dice mostrando unos patucos hechos en fieltro.

Los fabrican las presas de Alcalá de Henares, a mano y sin costuras. Carmena explica que al proponer el taller se encontraron con que las mujeres jóvenes no sabían coser, así que idearon un zapato de fieltro moldeado con agua que se ha convertido en el distintivo de Zapatelas.

Los presos del módulo 3 de Aranjuez cosen los juguetes: ratoncitas Pérez en su sillón, casas de muñecas portátiles, animales y unos muñecos articulados. Se han esforzado en agregar valor añadido a sus productos. No solo porque el beneficio de las ventas siempre es reinvertido en un sector de la sociedad marginado, sino porque pretenden transmitir mensajes como el de la igualdad sexual y racial. Los diseños y patrones se hacen en la propia tienda con la ayuda de dos empleadas.

Además de con las prisiones madrileñas, Zapatelas trabaja con dos talleres de inserción social: el Alucinos-La Salle y el Jaiat, en Orcasitas. La red de colaboración se ha ido ampliando y ha creado un proyecto transversal de costura: Cosiendo el paro, que imparte cursos de costura para mujeres sin trabajo en el barrio de La Fortuna, en Leganés, muy castigado por el fiasco del ladrillo. Las prendas también se pueden comprar en la tienda, que ya prepara su colección de verano.

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