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Los ediles del PSC tendrán libertad de voto en las mociones soberanistas

La convención municipal aprobará un documento que permitirá desmarcarse de la dirección

Miquel Iceta, primer secretario del PSC.
Miquel Iceta, primer secretario del PSC.

El PSC quiere zanjar de una vez por todas las heridas que el debate soberanista está provocando en el partido y ha optado por permitir que la discrepancia aflore en los ayuntamientos. De esta manera, los concejales socialistas que salgan de las elecciones del próximo 24 de mayo tendrán libertad de voto en las mociones sobre el proceso soberanista que se voten en los plenos municipales.

La flexibilidad de la dirección se recoge en un documento que se aprobará en la convención municipal del 14 de marzo y que adelantó el primer secretario del partido en Girona, Juli Fernández. No le desmintió nadie, sino que el propio Miquel Iceta, líder de los socialistas catalanes explicó desde Oviedo que esa era la manera de evitar la “trampa” del debate independentista.

La reflexión que hacen los socialistas es que CiU y Esquerra quieren convertir las municipales en un test de las autonómicas del 27 de septiembre y que el PSC quiere huir de ese debate.

Si hay algún partido que se ha fracturado por el proceso soberanista ese ha sido el PSC, hasta el punto de que se han producido dos escisiones que han llevado a la dimisión de decenas de cuadros y cargos públicos. La mayoría de los disidentes han iniciado un acercamiento hacia Esquerra Republicana y el lunes se supo que Avancem, la corriente creada por el exdiputado Joan Ignasi Elena, concurrirá con el partido de Oriol Junqueras en una treintena de municipios.

Iceta dijo sentir “grima” cuando se habla de “libertad de voto”, pero lo cierto es que bajo su liderazgo se están permitiendo actuaciones de concejales y cuadros públicos que en otras épocas eran reprobadas por la dirección. La dificultad del PSC para elaborar listas municipales en las comarcas del interior de Cataluña, donde el soberanismo está muy arraigado, ayuda a explicar esa flexibilidad anunciada por el partido.

Con ocasión de la consulta soberanista del 9 de noviembre, centenares de concejales socialistas firmaron mociones a favor de sacar las urnas en la calle, en contra del posicionamiento oficial de la dirección del partido, que optó por no tomar medidas contra ellos. El caso más sonado fue el de Jordi Martí, entonces portavoz municipal del PSC en Barcelona, que acabó marchando del partido por sus discrepancias.