Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“País Valenciano no viene de la izquierda sino de la derecha regional”

El mecenas y académico sostiene que las señas de identidad del pueblo valenciano son su historia y su cultura y no el 'all i pebre'

Pere María Orts, en su domicilio, frente al tapiz que representan el retablo del Centenar de la Ploma. Ampliar foto
Pere María Orts, en su domicilio, frente al tapiz que representan el retablo del Centenar de la Ploma.

Pere María Orts es la persona que atesora, con toda probabilidad, el mayor número de distinciones de la Generalitat y otras instituciones valencianas. “Lo agradezco mucho, pero son tantas que ya no me caben en la esquela”, comenta con humor, a sus 93 años, este historiador, mecenas, coleccionista de arte, académico y experto en heráldica y genealogía. Es lo que Josep Pla definía como un homenot: “Un tipo singular, insólito, una persona que se ha significado en cualquier actividad de una manera remarcable”.

Don Pere María, como se le suele llamar, se ha significado por su generosidad (ha donado 300 obras, entre sorollas, murillos o ribaltas, al Museo San Pío V), sus conocimientos (su Història de la senyera al País Valencià es un referente) y por decir lo que piensa.

Dice, por ejemplo, que hay mucho desconocimiento en torno al término País Valenciano: “El término no viene de la izquierda, ni de la República, ni de Blasco, sino de la derecha regional”. Y se explica: “Con motivo de la Exposición Regional de Valencia de 1909, aquello de región no sentó bien, porque región depende de algo superior. En la monarquía se hablaba pero no se hacía nada. Cuando llegó la República y se creó la derecha regional, con Luis Lucia, Emilio Attard, mi padre y otros, se planteó cómo llamar al Reino de Valencia, cuyo reino ya no existía. Entonces esa derecha se decantó por País Valenciano, después de un estudio de don Felip Mateu i Llopis que se salvó del saqueo de mi casa en 1936 y yo he donado a la Biblioteca Valenciana. Había antecedentes en el siglo XVIII, en la Societat Econòmica d’Amics del País o en la crónica de naumaquia. Se aceptó, pero cuando acabó la Guerra Civil, en las radios y los periódicos siempre decían Levante español o Levante feliz. Los que no eran franquistas, los de izquierdas, hicieron entonces bueno el término País Valenciano. Y como suele pasar, es suficiente que un partido adopte un nombre o una bandera para que otro quiera lo contrario”.

Nunca he estado conforme con País Valenciano, y mucho menos con eso de comuneros, de Comunitat Valenciana. Hemos sido un reino. ¿Por qué tiene que haber un Principado de Asturias o un Principat de Catalunya y no un reino de Valencia?

Y añade: “Nunca he estado conforme con País Valenciano, y mucho menos con eso de comuneros, de Comunitat Valenciana. Hemos sido un reino. ¿Por qué tiene que haber un Principado de Asturias o un Principat de Catalunya y no un reino de Valencia?”. Orts no tiene ninguna intención de reavivar viejos rescoldos del conflicto lingüístico. Aunque duda de su crédito electoral hoy, cree que algún político “quiere ahora usar el conflicto en su beneficio” e incide en que hay mucha gente con “buena fe”. “Muchos no han leído el Llibre dels Fets de Jaume I y siguen la forma fonética del habla del pueblo, pero esta no puede ser la lengua oficial. Le pasaba incluso a García Lorca, que escribía en granadino, antes de transcribirlo al castellano correcto de la RAE [Real Academia Española]”.

Si no es posible “pedir a un matemático que diga que dos y dos no son cuatro”, es una “tontería” pedir a la RAE que cambie su definición de valenciano, como variante del catalán, como ha hecho la Generalitat. “Es la definición que dan todos los romanistas del mundo”, señala. Y advierte de que, por ejemplo, quien no responda en un examen de acceso a la universidad o a una oposición, como dice la RAE, suspenderá.

La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) sigue la línea académica, si bien el ente normativo al que pertenece “ha cedido al máximo con el valenciano que se habla”, destaca Orts. Asegura que “es una verdadera desgracia que se quiera marginar a nuestras universidades” y que él no ha recibido presiones para cambiar la denominación de valenciano de la AVL. Recurre a la ironía cuando se le pregunta por qué muchos políticos dicen una cosa en privado y la contraria en público: “Los sacerdotes, que son ministros de dios, hacen lo mismo”.

La paella y el corpus

Miembro de una familia acaudalada, religiosa y conservadora, Orts ha dedicado su vida a estudiar la historia del pueblo valenciano, recuperar patrimonio y coleccionar obras. Reúne todos los requisitos para consultarle por las señas de identidad valencianas, objeto de una polémica ley que prepara la Generalitat.

“Lo de las señas es un invento moderno, ¿De qué hablamos? ¿de all i pebre? ¿de la paella y de las fallas? En Alcoi y la Vila serían los moros y cristianos; en Valencia, las fallas, que aglutinan y jerarquizan. Es un poco confuso. En cualquier caso, la identidad de un pueblo es su cultura en el sentido más amplio. Es emocionante descubrir que ya San Agustín celebraba la fiesta de San Vicente Mártir, como hacemos nosotros. Pero esas cosas que dicen señas de identidad, pues serán de otra persona. Yo las respeto, pero a mí, ni me gustan los moros y cristianos, ni me gustan mucho las fallas ni me gustan los toros. Lo único que me gusta es la paella. Ah, bueno, y la procesión del Corpus”.