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Vivir apuntalados

Los vecinos de un inmueble del barrio de la Teixonera viven con puntales en sus pisos mientras esperan una inspección municipal

Un vecino en uno de los pisos apuntalados en la Teixonera.
Un vecino en uno de los pisos apuntalados en la Teixonera.

Los vecinos del número 91 de la calle Santa Rosalia temen que el bloque se les caiga encima. Dolores Fandiño, ha sido la última vecina en temer por su vida. La noche del miércoles al jueves el falso techo de su habitación se desplomó y los pedazos cayeron a su lado mientras dormía. “Estoy bien por lo que pasó, pero tengo miedo a vivir aquí”, aseguraba ayer atemorizada mientras señalaba el agujero del tejado. Fandiño no es la única que sufre el calamitoso estado del inmueble. Desde hace tres meses los vecinos del bloque han tenido que llamar tres veces a los Bomberos, esperando la visita de un técnico del Ayuntamiento que diagnostique el estado del edificio.

Las grietas se multiplican por las paredes del bloque, el agua se filtra por el tejado y la humedad debilita las vigas. A finales del mes de julio los Bomberos fueron al 91 de la calle Santa Rosalía para comprobar una humedad. Cuando se fueron dejaron el principal segundo con cuatro puntales, que aún siguen ahí, reforzando la estructura del bloque y debilitando el ánimo de la dueña, que prefiere mantener el anonimato. “¿Puedo vivir aquí?”, explicó la propietaria del piso que le preguntó a los bomberos. “Si yo pudiera se lo precintaba”, le contestó un miembro del cuerpo.

En su informe de la visita, los bomberos dejaron claro el estado pecaminoso del inmueble y la necesidad de tomar medidas: “Hace falta informar urgentemente a los técnicos del distrito para que realicen una inspección más exhaustiva del problema que presenta este edificio y que tomen las medidas necesarias para resolverlo inmediatamente”.

La vecina del principal segundo no es la única que esquiva los puntales colocados. En otro piso, otros cuatro refuerzos alineados dan un mínimo de confianza a los vecinos.

La visita de los técnicos, tal y como confirmó ayer por teléfono la regidora del distrito de Horta-Guinardó, Francina Vila (CiU), se producirá el próximo martes 14, más de dos meses después del informe de los bomberos. Vila justificó el retraso por la falta de entendimiento entre los vecinos en consensuar una fecha para poder acceder a las 31 viviendas del inmueble. Extremo que niegan los vecinos. “Estamos dispuestos a ayudarles a resolver sus problemas y a hacer una diagnosis del bloque”, aseguró la regidora, que quiso recordar: “Hay gente que ya entró a vivir con el bloque en este estado, así que ya sabían lo que compraban”.