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La colección Arco se queda en Móstoles

El fondo permanente de la feria tiene su nueva sede en el CA2M, museo de la ciudad del sur

'Untitled' (1988), de Donald Judd, en su nueva ubicación en el CA2M. Ampliar foto
'Untitled' (1988), de Donald Judd, en su nueva ubicación en el CA2M.

Creada en 1982, Arco, la Feria Madrileña de arte contemporáneo, ha sido el escenario anual por el que ha desfilado la obra de los artistas más representativos de las sucesivas tendencias que se han ido produciendo a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del XXI.

En 1987, cinco años después de su fundación, con Rosina Gómez-Baeza como directora, la institución ferial creó una Fundación a través de la que poder adquirir lo que un comité de expertos consideraba que estaba entre lo mejor de la feria.

Desde entonces se han sucedido las adquisiciones y el resultado es un deslumbrante muestrario de alrededor de 300 obras firmadas por 224 artistas nacionales e internacionales de primer orden, con todos los movimientos y soportes profusamente representados.

Instalada durante 18 años en el Centro Galego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela y expuesta parcialmente durante estas casi dos décadas en diferentes ciudades, la colección ha sido finalmente depositada en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles (CA2M), en la comunidad de Madrid.

A modo de tarjeta de presentación de sus nuevas posesiones, el CA2M inauguró ayer una muestra de 60 obras escogidas entre los fondos de la colección Arco. Bajo el título de Colección en dos plantas del edificio se muestran las piezas más significativas, según los criterios del director del museo, Ferrán Blarenblit, y la comisaria Estrella de Diego. Con la intención de señalar los cambios que se han producido en el mundo del arte desde la década de los sesenta hasta la actualidad, la exposición incluye nombres como los de Juan Muñoz, Elena Asins, Dan Flavin, Richard Long, Esther Ferrer, Christian Boltanski, Ana Mendieta o Erwin Wurm.

El minimalismo, el arte conceptual, el retorno a la pintura de la década de los ochenta o las diferentes narrativas poéticas de los noventa, son algunos de los peldaños por los que se recorre la exposición.

Ignacio González, presidente de la comunidad, capitaneó a media mañana un recorrido en el que participaron muchos de los responsables directos de la existencia de la colección. Luis Eduardo Cortés, presidente de Ifema, recordaba que ninguna de estas adquisiciones se había realizado por decisión personal de ninguno de los responsables de la feria. “Para eso hemos tenido un comité de profesionales expertos en arte contemporáneo. Nadie puede discutir los conocimientos de Edy de Wilde, Gloria Moure, Jan Debbaut, Dan Cameron, Iwona Blazwick, María de Corral, Chus Martínez o José Guirao”. Cortés no sabe de cuanto dinero dispondrán para la próxima edición, pero asegura que pese a la crisis, se seguirán adquiriendo obras.

Carlos Urroz, actual director de ARCO no duda en calificar de excelente la colección. Y añade que es una de las más importantes de Espña, sin distinguir entre las que son de propiedad públicas y las que están en manos privadas. “A la feria han venido los mejores galeristas y se ha tenido una oportunidad de oro para comprar en el momento adecuado, evitando mercados secundarios. Aquí tenemos auténticos hitos del arte contemporáneo”.

La ex galerista Soledad Lorenzo, felicitada por muchos de los asistentes por su idea de depositar su colección en el Reina Sofía, era ayer una de las más entusiasmas visitantes de la exposición. un entusiasmo compartido por Rosina Gómez-Baeza y un numeroso grupo de representantes de instituciones culturales de la comunidad de Madrid.

Estrella de Diego, profesora y crítica de arte, encargada de guiar al presidente de la comunidad por la exposición, explicó que la muestra está organizada en orden cronológico, pero recogiendo las fricciones que se han ido produciendo a partir de la década de los setenta. De Diego arrancó por la última fase del recorrido expositivo, la dedicada al siglo XXI, en un momento en el que los artistas hacen suyas las transformaciones de la sociedad postcapitalista; la crisis económica y de sistema que se vive en todo el mundo gracias a la globalización. Es un tiempo también en el que Nueva York se convierte en el lugar en el que se producen las transacciones, pero es en América Latina o en África donde se produce la creación. Las obras de Fernando Bryce o Gabriel Kuri abordan el consumo, mientras que Thomas Hirschhorn y Frances Alïs hacen irónicas lecturas del status quo.

Pasado el ámbito dedicado a la crisis universal, el recorrido prosiguió con su orden preestablecido con paradas obligatorias ante las obras más señeras. En las décadas de los años sesenta y setenta se destaca el minimalismo (Dan Flavin, Carl André),la abstracción geométrica (Jesús Soto, Elena Asins), el land art (Richard long), el arte povera (Mario Merz, Giuseppe Penone) y de otros artistas aparecidos en el entorno del conceptual (Esther Ferrer, Richard tuttle). En la década de 1980 sobresalen obras de artistas como Ana Mendieta, Sigmar Polke o Juan Muñoz.

Ignacio González recordó que esta exposición, que se pude ver hasta el 1 de febrero, será la primera de las muchas que pueden originar a partir de la colección de la Fundación Arco. La siguiente selección coincidirá con la apertura de la feria y llegará acompañada del catálogo de todas las obras. De manera paralela a esta exposición en la zona conocida como La Casona coincidirán tres muestras de pequeño formato con obras de la colección de Arte Contemporáneo de la Comunidad de Madrid. Los temas expositivos abordan el papel del arte como espacio para un pensamiento crítico; la interpretación de la realidad a partir de las nuevas subjetividad y las reglas de una nueva geopolítica como resultado de un mundo que avanza cada vez más rápidamente.