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El alcalde tiene la llave

El equipo directivo del colegio público de Fresnedillas denuncia al Ayuntamiento por impedirles el acceso con el cambio de las cerraduras

Tres profesoras frente al colegio cerrado.
Tres profesoras frente al colegio cerrado.

El pasado cuatro de julio el equipo directivo del colegio público de Fresnedillas de la Oliva no pudo entrar en el centro, el Ayuntamiento había cambiado las cerraduras. “Sin previo aviso, sin dar una copia”, concreta Isabel Trías, directora del San Bartolomé. Y así siguieron, hasta el pasado 29 de julio, cuando consiguieron las llaves “tras múltiples conversaciones con los concejales y reuniones con los responsables de la Comunidad de Madrid”, aseguran los afectados.

El equipo directivo ha denunciado el hecho ante la Guardia Civil, porque consideran que el Ayuntamiento pretendía impedir la entrada del personal al centro escolar. “Han obstaculizado nuestro trabajo”, advierte la directora. En esas fechas, los niños ya están de vacaciones, y los docentes aprovechan para finalizar tareas administrativas y preparar el inicio del curso siguiente. “Es un episodio más del acoso al que nos somete el alcalde desde hace tiempo porque no les gusta nuestro proyecto educativo”, advierte Javier Zarzuela, maestro de Primaria.

Los docentes dicen que el Consistorio está en contra de su proyecto educativo

proyecto educativo

El edil de Educación, Emilio Arias, rebate esta visión y asegura que se trata de un malentendido. Admite que se cambiaron las cerraduras, pero para evitar los pequeños hurtos que se estaban cometiendo en los centros. “Pero el equipo directivo podía recoger las llaves en el Ayuntamiento, como se les comunicó cuando nos las solicitaron“, mantiene. Lo que no se hizo es facilitar las llaves a todos los docentes. “Antes las tenía todo el mundo y eso no puede ser, porque luego ocurre que se dejan la calefacción encendida, o las luces dadas porque somos humanos”, explica el edil.

El equipo directivo rechaza esta explicación y ha elaborado un documento que ha enviado al Defensor del Pueblo y a la Comunidad de Madrid sobre lo que consideran una “intromisión intolerable”. Califican de “disparates” los comentarios que ha vertido el Ayuntamiento sobre su programa de estudios: “un proyecto de izquierdas o un proyecto sin libros”. En su opinión, estas declaraciones “ilustran el nivel de desconocimiento y de incultura de quienes emiten semejantes declaraciones”. Los docentes defienden que su proyecto es “ecléctico, en algunos aspectos tradicional, para el cumplimiento de los objetivos legales que marca la Comunidad de Madrid”.

En este sentido, recuerdan que aunque el colegio está considerado como un Centro de Difícil Desempeño por el alto nivel de inmigración (44%), están por encima de la media en el ranking de la Comunidad de Madrid y que el año pasado fue el tercer colegio en la prueba de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI) de sexto.

El edil de Educación asegura no tener nada “en contra de la pedagogía del centro”. “Pero hay ciertas personas que tratan de imponer su ideología en el pueblo, que quieren hacer de un colegio público un coto privado”, añade. En cuanto a las pruebas de CDI observa “que son fácilmente manipulables”, por ejemplo, poniendo a los niños durante mes y medio a repetir modelos de los ejercicios que aparecen en las pruebas. Asegura que lo que está ocurriendo es que hay niños que hacen 40 kilómetros diarios para acudir a otros colegios de municipios colindantes, “porque no se someten a la dictadura de ciertas personas”. Los maestros, sostienen, sin embargo, que el año pasado propusieron al edil conocer su proyecto en profundidad, “ofrecimiento que nunca llegó a aprovechar”.

 

Un largo desencuentro

El enfrentamiento entre el equipo de gobierno de Fresnedillas de la Oliva (1.500 habitantes) y el colegio San Bartolomé, el único público de la localidad, viene de largo. Los docentes recuerdan el contenido “denigrante” de la carta que buzoneó en 2010, el alcalde, Antonio Reguilón (PP)a todos los vecinos, en la que denostaba la calidad educativa del centro. Este “despropósito” del regidor “tuvo sin dudas consecuencias en la bajada de matriculación de nuevos alumnos procedentes de la casa de niños del municipio ese año y los posteriores”, opinan los maestros.

Las relaciones continuaron deteriorándose. Hasta que en mayo del año pasado se produjo un punto de inflexión que empeoró la situación y acabó con la salida del anterior director. El Ayuntamiento arrasó el huerto escolar que habían plantado padres, profesores y alumnos. En domingo y sin avisar. Cuando los chavales llegaron el lunes al colegio, el sembrado no existía. El alcalde se lo había advertido, no tenían autorización municipal, porque el huerto entorpecería las obras de ampliación del colegio que se iban a acometer en verano. El director comunicó al Ayuntamiento que la plantación ya no estaría en época estival. Explicación que no convenció al equipo de gobierno.

El último curso escolar no ha templado los ánimos. El 13 de junio de 2014, el regidor firmó un bando con el que prohibía la celebración de una fiesta organizada por el colegio. Alegaba que se le había comunicado el día anterior, a pesar de necesitar la autorización del Ayuntamiento, y que no se especificaba qué actividades se iban a llevar a cabo. Finalmente, la fiesta se celebró.

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