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Enrique, amada mía

‘El valor de las mujeres’, comedia donde Lope habla de la inversión del sexo a través del disfraz

Una comedia de Lope inspiradísima, rescatada del olvido por una pareja de directores adaptadores capaces de distinguir la mena entre la ganga y representada por Trampolín Teatro, compañía joven, diestra y decidida. En El valor de las mujeres, su autor vuelve sobre el tema de la moza que se disfraza de hombre para acercarse a su amado, recién comprometido con otra por enredos de una tercera. Disfrazada de cetrero, Lisarda consigue que Carlos se encapriche de su halcón, que se turbe cada vez que ella se le acerca y que le permita acompañarle en su viaje al país de su futura esposa.

Carlota Gaviño e Iñigo Rodríguez-Claro, directores de Grumelot Teatro, le sacan todo su jugo a la atracción ambigua que Carlos siente por el apuesto halconero, y, guiados por la necesidad de adaptar lo que fue escrito para compañías auriseculares (cuyo número de actores doblaba al de actrices) a una actual de mayoría femenina, le toman la palabra a Tristán cuando, intentando que su amo le confiese su condición femenil, le dice en broma: “¿Es pequeño secreto que yo sea mujer?”, y lo convierten en una chavala bigotuda, sin alterar una coma el verso de Lope: “Con los trabajos los pelos le saldrán a un leño/ saliéronme de muchos que he pasado/ barbé buscando mi querido dueño/ y estoy desta manera transformado/ no tengo más que de Tristán el nombre/ y, como soy mujer, así eres hombre”.

También para dar papel a otra actriz, Lucindo, hermano de Carlos, es Lucinda en la adaptación de Rodríguez-Claro y Gaviño, lo cual no altera los acontecimientos, salvo al final, cuando cada oveja se empareja, y un par de ellas avistan la corte de Lesbos. Ambos cambios de género refuerzan y actualizan el tema central de la obra (la inversión del sexo) y sirven de ejemplo de la clase de pellizco que cabe meterle a los clásicos para que su puesta en pie no coadyuve a perpetuar la inequitativa representación que del universo masculino y del femenino se daba en escena hasta hace muy poco y aún hoy se da. Otras licencias pertinentes que se ha tomado la pareja rectora de este espectáculo consisten en reforzar el asunto con versos extraídos de La prueba de los ingenios, obra de Lope sobre el homoerotismo femenino, y en envolver la peripecia viajera y romántica de los protagonistas en el halo mágico de la pastora Rosela, personaje a quien convierten en un cruce entre Ariel, Próspero y Puck, con solo poner en su boca varias acotaciones verbales y unos versos de El Anticristo.

Todo este empeño se quedaría en poco sin el brillo y la carnalidad de las interpretaciones de Ana Escriu, Marta Matute, María Lorés, Cayetana Recio, Laura Mundo, Javier Prieto, Alberto Alonso y Fran Cantos, actores cada cual con su aquél.

EL VALOR DE LAS MUJERES. Autor: Lope de Vega. Versión y dirección: Carlota Gaviño e Iñigo Rodriguez-Claro. Vestuario: Paola de Diego, María Luisa Sánchez y C. Gaviño. Teatro Nave 73

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