Pujol: “Estoy a disposición de la justicia”

El expresidente habla por primera vez tras admitir su fraude fiscal desde su refugio en el Pirineo

El expresidente catalán, en la casa familiar de su esposa en Queralbs (Girona).PERE DURAN | vídeo: atlas (atlas)

Tras casi dos semanas de silencio y hermetismo, el ex presidente catalán Jordi Pujol (CiU) se dejó ver y oír ayer en Queralbs (Girona), donde habitualmente pasa los veranos. Tampoco añadió mucho más a la confesión que hizo de fraude fiscal que hizo pública el 25 de julio, pero tras varios días oculto al foco público atendió brevemente a la prensa y paseó por las calles de este enclave del Pirineo donde está el predio de la familia de su esposa, Marta Ferrusola.

“Estoy a disposición de toda instancia jurídica o tributaria que me quiera llamar”, dijo Pujol. A las seis menos cinco de la tarde, y tras una mañana en la que fue fotografiado en el jardín de su finca, Pujol salió de la casa para atender a los periodistas que han montado guardia junto a su inmueble durante dos días. “Me encuentro bien”, aclaró, y así justificó su confesión tras 34 años de secreto: “Me pareció que era bueno hacer una aclaración”.

Reticente a dar cualquier detalle sobre su fortuna en el extranjero, Pujol insistió en que todo lo que tenía que decir estaba en el comunicado escrito. Sobre los escándalos que afectan a sus hijos, en especial a su primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, aseguró que “si se tiene que plantear seriamente, ya se planteará; no a través de informaciones”. Pujol aseveró que estos días está siguiendo poco la prensa. “No sé si lo sé todo”, añadió, en referencia a lo publicado.

Tras un periplo por varias posesiones familiares, Pujol recaló en su casa de veraneo de toda la vida, en busca de “un poco de tranquilidad” tras su confesión escrita. “No es una situación agradable”, agregó.

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Pujol meditará en Queralbs si responde a la llamada del Parlamento catalán para que explique a los diputados el próximo septiembre su confesión de fraude fiscal. “Todavía no lo he decidido. Ya se verá”, apostilló, justo antes de subirse junto a su escolta en un coche que le esperaba.

CiU confía en que el presidente acuda a la Cámara catalana, aunque la federación nacionalista es recelosa con el trato que le pueda dispensar la oposición. El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Santi Vila, fue muy claro en una entrevista en Catalunya Ràdio: “Un expresidente no necesariamente se merece el escarnio del Parlament, donde todo el mundo dice lo primero que le pasa en la cabeza en función del pie con el que se levanta”, apuntó.

La opinión de Vila contrasta con la versión oficial de CiU. Su líder parlamentario, Jordi Turull, ha insistido en los últimos días que, por respeto institucional, supone que Pujol acudirá a la llamada del Parlament. Vila considera que el expresidente debería limitar las explicaciones a la justicia. “Cuando algo coge una dimensión judicial es bueno que el Parlament se retire, se aparte. Se acostumbra a hacer un pim pam pum donde a menudo hay poco rigor en las afirmaciones y mucho ruido”.

Si Vila fue el más tibio en pedir que Pujol se explique en el Parlamento, en cambio fue el más duro a la hora de exigir responsabilidades judiciales tras la confesión de fraude fiscal. “Reprobación máxima, tolerancia cero. Espero que se aclare todo y se diriman las responsabilidades, con toda la contundencia e incluso más, por la ejemplaridad con la que se debe actuar en estos casos”, deseó el consejero.

La confesión de Jordi Pujol cayó como un mazazo en el Gobierno catalán, pero las reacciones de sus consejeros han variado en función de la proximidad que tenían con el expresidente y con su entorno familiar. Todos comparten un patrón común: condenar su fraude, apoyar a Mas en el destierro oficial de Pujol pero mostrar respeto al expresidente catalán y a su trayectoria política.

Vila, pese a ir más lejos en cuanto a pedir responsabilidades judiciales, también cumplió esta premisa. Se mostró como el consejero más lejano del pujolismo, pero alabó la trayectoria política de Pujol, que durante 23 años comandó la Generalitat: “No sabe lo que me conmueve y me duele que haya pasado esto. Y lo digo con la ventaja de que generacionalmente no he tenido ningún vínculo personal, lo que ayuda a ser contundente y claro. No me he sentido ligado a esta tradición, pese a que tengo una gran admiración porque lo que hizo el pujolismo en Cataluña fue espectacular”.

Mas comparte esa visión, pero en su reacción dejó ver su cercanía a Pujol, al que considera su padre político. “He tenido que tomar decisiones complicadas en mi vida política, pero esta es la que más me golpea”, exteriorizó el presidente catalán, que desde que se conoció la confesión ha definido el caso Pujol como “un asunto personal”.

También Felip Puig, el consejero más cercano a la familia Pujol, se mostró consternado, declarando que vivió con un “desconcierto inmenso y preocupación” la confesión del expresidente. Los consejeros de Unió optaron por expresar respeto por la figura del ex presidente, acostumbrados como están en la federación nacionalista en no hurgar en la herida del otro. “Ha sido un golpe muy duro para toda Cataluña. Tiene un efecto muy directo en personas que se han sentido defraudadas y dolidas”, apuntó el democristiano Josep Maria Pelegrí, consejero de Agricultura

La consternación no evitó que en tres días Pujol fuera despojado de sus privilegios de expresidente. Un gesto con el que Mas quiso soltar lastre para que la confesión del expresidente no afecte a la consulta sobre la independencia. El Gobierno de la Generalitat ha intentado separar el caso Pujol del proceso soberanista.

Discrepó de la visión del Ejecutivo una de las voces más respetadas del soberanismo civil catalán, la presidenta de Òmnium Cultural Muriel Casals, que en una entrevista en TV-3 concluyó que el fraude de Pujol afecta al proceso soberanista. “Seríamos unos insensibles y unos insensatos si dijéramos que no”.

Òmnium Cultural está enfrascada en la organización de la movilización para la Diada del 11 de septiembre, una V humana con la que cuenta con la complicidad del Gobierno catalán. Mas invitó a los ciudadanos a participar en la movilización, y Vila fue el primer consejero en anunciar que acudirá a la marcha independentista. Pese a ser considerado uno de los consejeros más moderados, y paladín del diálogo con el Gobierno de Mariano Rajoy, Vila apuntó que votaría por la secesión si se celebra la consulta.

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