CDC evita un congreso extraordinario para relevar a Oriol Pujol

El partido repartirá las funciones del secretario general entre varios cargos

Convergència Democràtica no quiere que el relevo de su secretario general, Oriol Pujol, genere mucho revuelo en el partido en unos meses decisivos para el proceso soberanista. Pujol dimitió el lunes tras 16 meses imputado, acusado de delitos de cohecho y tráfico de influencias en el caso ITV, referido a la concesión de estaciones de servicio.

Los dirigentes de la formación acordaron un relevo rápido y pautado en la cúpula, que evite un congreso extraordinario. En medio de intentos de varios partidos para abrir sus estructuras a los ciudadanos, los nacionalistas ni se plantean la posibilidad de celebrar primarias e incluso rechazan elegir a su secretario general en un congreso, tal como obliga su normativa interna. Los estatutos de la formación son claros: "Las vacantes que se produzcan entre congresos en la presidencia y/o la secretaría general se tendrán que cubrir por un congreso extraordinario convocado a este efecto", reza el artículo 66 de la normativa interna de Convergència Democràtica, ratificada en el congreso que la formación celebró en Reus (Baix Camp) en 2012.

La cúpula del partido ha estudiado una fórmula para saltarse esa obligación del estatuto sin incumplir la normativa interna del partido: modificar la estructura de la dirección de tal manera que las funciones del secretario general queden repartidas en otros cargos. La reestructuración de la dirección, según los estatutos, ya no requiere de un congreso, sino que puede resolverse en un consejo nacional, el máximo órgano de gobierno del partido entre cónclaves. "Corresponde al consejo nacional aprobar las modificaciones de los Estatutos en cuestiones de funcionamiento (...). Se necesitará mayoría absoluta cuando las modificaciones estén referidas, exclusivamente, al sistema de organización interna del Comité Ejecutivo Nacional", explicita el artículo 71.

El partido busca una fórmula que contente a los militantes y huya de la imagen de provisionalidad que ha dado CDC hasta ahora, con dos secretarios generales en funciones (Lluís Corominas y Josep Rull) a la espera de que el caso de Pujol se resolviera por la vía rápida. Para evitar que la situación se enquistara todavía más, Pujol dimitió definitivamente.

La dirección de CDC apuesta por una reestructuración que reparta el poder en Convergència. El presidente del partido seguirá siendo Artur Mas, que tutelará la renovación. Rull y Corominas se pusieron ayer a disposición del líder para asumir las funciones de Pujol. Entre ellos y el líder parlamentario Jordi Turull se repartirán las riendas del partido. El baile de cargos afectará a más nombres, ya que Convergència quiere aprovechar para reforzar la dirección: la formación quiere pasar de la solución provisional a una cúpula fuerte que sirva para encarar los meses de la consulta.

El consejo nacional que celebrará CDC el 6 de septiembre servirá para ratificar los cambios que la dirección diseñará en los próximos días. El consejero de Presidencia, Francesc Homs, dirigente de Convergència, quiso subrayar que el vacío de poder no afecta al Ejecutivo de CiU: "No tengo la percepción de que el Gobierno esté sometido a un escenario de provisionalidad", afirmó.

La oposición cargó contra Pujol por su tardanza en dimitir, como hicieron ICV y la CUP. El PSC, con tres diputados imputados, optó por mostrar "el máximo respeto" por la decisión de Pujol, en palabras del portavoz Maurici Lucena. Esquerra, socio de CiU, consideró que la dimisión de Pujol se ajusta a la "exigencia de que política y honestidad vayan juntas", en opinión del diputado Pere Aragonès. Para Enric Millo, del PP, CDC quiere evitar el congreso para que no salga a relucir división en pleno proceso soberanista.

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