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Un partido de fútbol en la oscuridad

300 chavales juegan en un campo municipal sin focos

El Ayuntamiento no quiere pagar la luz y los vecinos no pueden

La escuela deportiva del distrito de Usera, al borde del embargo

Un partido a oscuras en el campo de fútbol de Zoído. Ampliar foto
Un partido a oscuras en el campo de fútbol de Zoído.

Las historias a veces no tienen buenos y malos, o no siempre es fácil saber quiénes los son, pero lo que casi nunca faltan son perdedores. En esta, los perjudicados son 300 chavales de entre seis y 16 años del distrito de Usera, uno de los más pobres de la capital si no el que más, que llevan un año entrenando a oscuras en un campo de fútbol municipal.

Y una escuela deportiva con 36 años de historia, gestionada por los vecinos, abocada al cierre.

¿De quién es la culpa?

La historia comienza en el centro de Madrid. El barrio de Zofío está a solo seis kilómetros de distancia, pero tiene una renta per cápita cuatro veces menor. Comienza, en concreto, en el despacho de la alcaldesa. Recién llegada a él, a inicios de 2012, Ana Botella (PP) aprobó un plan de ajuste que, además de recortar servicios, redujo en cuatro millones de euros solo en ese año el gasto municipal en electricidad.

En años posteriores, Botella incidiría en esa línea de ahorro, llegando a apagar incluso las fuentes de la ciudad, y a eliminar un 6% de las farolas de Madrid.

Por entonces, las cosas ya no iban nada bien para la escuela de fútbol de Usera, gestionada por la Asociación de Vecinos de Zoído, que preside Francisco Rodríguez.

Creada en 1978, es una de las 21 escuelas reconocidas en Madrid por la Real Federación de Fútbol; tiene 14 equipos y unos 300 chavales, entre ellos varios a los que no solo no cobra sino que regala el material deportivo.

En 2009, se hizo cargo del campo de fútbol Zofío a cambio de pagar 2.900 euros anuales al Ayuntamiento. Debía encargarse además de mantenimiento y suministros. El estado de la instalación era lamentable: los vestuarios se caían a trozos, no había agua caliente suficiente, la luz tenía empalmes ilegales... Hasta los árbitros amagaron con boicotear el campo en partidos oficiales.

El edificio de los vestuarios fue clausurado en 2012 por el propio Ayuntamiento pues corría riesgo de derrumbe

Según los vecinos, el concejal del distrito, Jesús Moreno (PP), les rogó que se hicieran cargo del campo. Poco antes había salido a concurso su gestión y nadie lo quiso. Moreno se comprometió a pagar la electricidad y subsanar las deficiencias, dice Rodríguez. Y, de hecho, el recibo de la luz no les llegó durante cuatro años. En ese tiempo, el Ayuntamiento prorrogó el acuerdo año a año sin queja.

En 2012, el edificio de los vestuarios fue finalmente clausurado por el propio Ayuntamiento pues corría riesgo de derrumbe. Estuvo nueve meses en obras. La asociación se gastó 11.000 euros que el edil prometió devolver pero nunca lo hizo.

Pero la situación se tornó crítica en abril de 2013. Fue entonces cuando la compañía eléctrica instaló un limitador de potencia y apagó nueve de los 12 focos que iluminan el campo. Los chavales de la escuela siguieron entrenando en penumbra al caer la noche, pero la asociación se quedó sin los ingresos que obtenía del alquiler de la instalación a otros clubes y usuarios. Nadie quería jugar a oscuras.

Según Rodríguez, sus gastos rozan los 50.000 euros anuales. No sobra ni un euro, más bien lo contrario. Por eso, cuando poco después llegó un recibo de la luz de 22.400 euros, se supieron condenados. Esa cantidad es la que debió pagarse desde 2009 pero el Ayuntamiento no abonó ni reclamó. Hasta ahora. Ahora ya está en vía ejecutiva y a un paso del embargo. La asociación no puede asumir esa factura. El Ayuntamiento no quiere.

Rodríguez se puso en contacto con la concejal de Deportes, Patricia Lázaro (PP), y con el director general de esa área, Enrique Herrero, para que mediaran. Al fin y al cabo, el Ayuntamiento presume de la importancia de la implicación vecinal en el deporte base de la ciudad. Pero ni ellos lograron doblegar la voluntad del concejal de Usera.

Moreno acusó en el pleno de distrito a la asociación de “forrarse” con la escuela. Acusó al Partido Socialista de “hablar con boca de ganso” por defender a los vecinos. Y puso como ejemplo de buen hacer a una empresa, Palestra Atenea, que gestiona otros campos en Usera “y cumple”. Precisamente lo que temen los vecinos es que todo este embrollo sirva para quitarles la instalación y entregársela a esa empresa.

“Estaban muy cómodos no pagando”, adujo el concejal en un pleno de distrito, tras explicar que la luz del campo ya no será incluida dentro del contrato del Ayuntamiento y la escuela tendrá que pagarla con efecto retroactivo. El ahorro para Botella es innegable. Pero “perjudicando la labor de los colectivos que trabajan por mejorar la calidad de vida de la ciudad fomentando el deporte”, denuncia el líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky.

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