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Notas que dan clases de Historia

El pianista sirio-estadounidense Malek Jandali interpreta este sábado la canción más antigua del mundo

El pianista sirio-estadounidense, Malek Jandali. Ampliar foto
El pianista sirio-estadounidense, Malek Jandali.

“La música para mí es como el periodismo. Busco la belleza y la verdad, y la verdad es siempre bella, pero a veces tiene consecuencias”, dice a modo de declaración de intenciones el pianista Malek Jandali. El sirio-estadounidense llega al Auditorio Nacional para traernos una música que no parece de este mundo. Fechada como la partitura más antigua del planeta, el ‘Himno de Ugarit’ impregna las obras de este concierto, que tiene fines benéficos y que se enmarca en la gira ‘La voz de los niños sirios’, con la que el artista quiere ayudar a los niños en situación de vulnerabilidad de su país natal.

Dice Jandali que lo que tocará en el Auditorio quiere ser una “sinfonía de la Humanidad”, porque las partituras que ha arreglado y que evocan a aquella primera hallada en la ciudad siria de Ugarit suponen la interpretación de la primera muestra de notación musical de la que tenemos constancia. Escrita en tablillas en 1400 a.C., se encontró entre las ruinas de la ciudad y tallada en arcilla con escritura cuneiforme, esta pieza abre las puertas de siglos de música y su descubrimiento para los músicos puede estar a la altura de la invención de la imprenta. Su música es arcaica y ceremonial, de corte casi sacro, pero aquí sonará en formato sinfónico con el apoyo de la Orquesta Iuventas.

Los fines de este concierto encierran un bien mayor, que para Jandali es una cuestión personal y emocional. No puede evitar que se le quiebre algo la voz al hablar de ello y que sus palabras suenen como un grito de socorro. “Más de 12.000 niños han sido asesinados en Siria en este periodo de terror. ¿Qué hay más inhumano e inmoral que hacerle daño a un niño? Creo que todo el mundo debe frenar esta guerra, porque esta no es una guerra contra los sirios, es una guerra contra la Humanidad”, comenta el pianista. Según Jandali, hay que proteger una Siria que, en primer lugar, nos legó el alfabeto; luego la notación musical y, por último, a un hombre sin el que es inconcebible el mundo actual, Steve Jobs, de padres biológicos sirios y primo del pianista. Sobre las tablillas de Ugarit, dice: “Al poner esa música en las tablillas, los sirios le hicieron ver al mundo lo importante que es y sería la música”.

Este recital del Auditorio Nacional, organizado por las Damas Diplomáticas Árabes en España y que incluye partituras propias de Jandali, es un grito también por aquellos músicos sirios que el pianista dice que el régimen silenció. “Puedes matar a los músicos, destrozar sus instrumentos, pero no puedes matar a la música”, cuenta el pianista, que hace “música sobre todo el dolor” que hay en su país. Y confía en el poder de lo que hace. “Hace casi dos años toqué en Washington una canción que habla sobre la libertad, el ‘Watani Ana’, y dos horas después los soldados de Bashar al-Assad se presentaron en la puerta de la casa de mis padres en Homs. Les abrieron la puerta y empezaron a pegar a mi madre durante media hora delante de mi padre, y luego fueron a por él. Les dijeron que lo hacían porque yo estaba tocando en Washington. ¿Tan poderosa es una canción? Desde ese momento, solo pensé en que tenía que componer más y con más fuerzas”.

Malek Jandali. Esta noche a las 19.30 en el Auditorio Nacional (Príncipe de Vergara). Entradas: de 50 a 250 euros.

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