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Víctimas del 3 de marzo dicen que nadie asume el daño causado

"Ningún estamento del Estado ha admitido su responsabilidad”, critican 38 años después

Cinco personas murieron por disparos de la policía en una protesta laboral

La Asociación Víctimas 3 de Marzo ha denunciado este lunes que 38 años después de los sucesos en los que cinco personas murieron por disparos de la Policía durante una protesta laboral en Vitoria, “nadie ha reconocido el daño causado a las víctimas y ningún estamento del Estado ha admitido su responsabilidad” en estos hechos. Este colectivo, a través de un comunicado, ha subrayado que los damnificados por los sucesos del 3 de marzo de 1976 —en los que además de los cinco fallecidos hubo 150 heridos por la Policía— “siguen pendientes los derechos de verdad, justicia y reparación”.

La asociación ha destacado que las familias de los trabajadores fallecidos y el centenar de heridos causados por la carga policial “siguen sufriendo una terrible discriminación”, ya que el Estado español “incumple la legislación internacional en materia de Derechos Humanos”. Por ese motivo, ha subrayado la “victoria” en la lucha contra la impunidad que supone la querella argentina contra los crímenes del franquismo, en cuya investigación se incluyen estos sucesos.

El colectivo ha añadido que este proceso afronta “el problema de la impunidad en el Reino de España” y ha permitido que por primera vez las víctimas del 3 de marzo hayan podido declarar en sede judicial y solicitar la imputación del entonces ministro de Relaciones Sindicales, Rodolfo Martín Villa, “como uno de sus máximos responsables”.

La parlamentaria de EH Bildu Belén Arrondo ha denunciado que el Estado español “ha intentado tapar con el manto del olvido la verdad” de los sucesos ocurridos en Vitoria el 3 de marzo de 1976. Así lo ha dicho durante su presencia en el homenaje. “Dicen que no quieren reabrir heridas, pero lo que en realidad no quieren es avanzar hacia un escenario en el que todas las víctimas se vean reconocidas”.

Arrondo ha criticado que “esa negación no es sólo con el pasado”, ya que también ocurre algo parecido “con el presente”. A su vez, en clave política sobre el actual proceso de paz, ha dicho que “desgraciadamente, el Estado español no tiene voluntad para avanzar y asentar un nuevo escenario en términos democráticos; sigue anclado en esquemas del pasado, y ahora, como antes, recurre a su habitual carácter autoritario y antidemocrático”.