“Nunca he visto nada así”
El mar se adentra en la Parte Vieja de San Sebastián hasta alcanzar una altura de más de un metro El oleaje causa destrozos en las tres playas y en varios de los puentes de la ciudad

"Impresionante". Probablemente esta sea la palabra más repetida esta mañana en San Sebastián, acompañada de "¡mira!" y ambas seguidas del disparo de una cámara de fotos, o en su defecto, de un teléfono móvil. El temporal de olas que azota el Cantábrico ha dejado escenas cuasi apocalípticas en la Parte Vieja de la ciudad, las playas de la Zurriola, La Concha y Ondarreta, y el puerto, las zonas más afectadas por un mar embrutecido, que ha golpeado el litoral con olas de siete metros de altura, según la previsión, combinadas con unas mareas vivas, provocando uno de los peores temporales en muchos años.
Multitud de curiosos deambulaban a mediodía por la Parte Vieja de la ciudad, asomados a cualquier cinta amarilla que cortara el paso a determinadas zonas, donde los servicios de emergencia seguían ayudando a los vecinos a achicar agua, como en la calle 31 de agosto, que junto a la de Narrica, Aldamar y San Juan han visto como esta madrugada -la pleamar se ha producido a las 06.00-, el mar se adentraba inundando bajos y locales, hasta alcanzar más de un metro de altura.
"Un desastre", resumía Karmele Ormaetxea, la propietaria de un centro de estética de la calle Aldamar, mientras otra de las trabajadoras del establecimiento colocaba un panel de madera en el escaparate y acceso al local. La misma precaución habían tomado la pasada noche, y ahora lo volvían a repetir para intentar que el mar, cuando a las 18.36 de esta tarde vuelva a alcanzar su altura máxima, y ante la posibilidad de que el agua vuelva a tomar su calle, no cause grandes desperfectos en su negocio.
No eran las únicas que se afanaban, una vez comprobados los daños y tras una limpieza de urgencia, en volver a colocar paneles o sacos de tierra para evitar nuevos daños. Mientras, los coches todavía lucían hierbajos en sus ruedas, las aceras y calzada estaban cubiertas de arena, mientras los curiosos fotografiaban los desperfectos causados; piedras en cada esquina, bicicletas cubiertas de algas y la iglesia de San Vicente, inundada, según relataba un operario a primera hora de la mañana. "Toda la Parte Vieja parece un campo de batalla. Está llena de piedras, mobiliario urbano, de ramas", describía el alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre.
El oleaje ha causado fuertes destrozos en las tres playas de San Sebastián. "Impresionante. Hemos dado una vuelta por la Zurriola y estaban todas las barandillas. Todo roto, una pasada. Yo nunca he visto nada así", aseguraban un vecino de Gros. En la Zurriola, especialmente afectada, el agua ha arrastrado barandillas y varios de los bloques de hormigón del espigón, en la desembocadura del Uruema, que han sido arrastrados río adentro, provocando importantes daños en varios de los puentes que atraviesa el caudal y unen San Sebastián. No sólo las barandillas de protección y los mueretes del puente de la Zurriola, el más próximo al mar, o el de Santa Catalina, el segundo según te adentras en la ciudad, se han visto afectados. El temporal también ha sido capaz de tirar parte de la barandilla del tercer puente, el de María Cristina, situado a un kilómetro de la desembocadura del río, así como la del quinto puente, a dos kilómetros.
Mientras la ciudad intentaba recuperar la calma, no ha habido que lamentar ninguna perdida personal pero sí muchísimos daños materiales, todavía imposibles de cuantificar, los curiosos buscaban también el rastro del temporal en el puerto de la ciudad. Las olas han superado el espigón que protege a las embarcaciones, soltando amarres y hundiendo muchas de las barcas. Cerca, en el náutico, junto al Ayuntamiento, las tablas de madera de la pasarela peatonal que se adentra en la Bahía de la Concha también han sido engullidas por el mar.
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