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La autopsia definitiva de Asunta cierra la vía de la agresión sexual

El padre compró Orfidal sin receta poniendo como excusa que lo perdió en un hotel

El joven cuyo semen apareció en la ropa declaró que aquel día estaba en Madrid

Fotografía del blog de Asunta
Fotografía del blog de Asunta

Transcurridos dos meses y medio desde la muerte de Asunta Basterra, la niña de 12 años asesinada en Teo, cerca de Santiago, el 21 de septiembre, al fin se incorporó ayer al sumario el informe definitivo de la autopsia. En él, además de confirmarse que la causa final de la muerte fue la asfixia, se asegura que el cadáver no presentaba signo alguno de agresión sexual, como ya trascendió los primeros días del caso. La autopsia contribuye de esta manera a cerrar la vía que sigue abierta por la estrategia de los abogados defensores de los padres de Asunta, Rosario Porto y Alfonso Basterra. Y por este mismo empeño (el de seguir manteniendo viva la hipótesis de la intervención de una tercera persona, ya descartada por el juez), ayer prestó declaración durante más de dos horas, en calidad de imputado, el joven de origen colombiano cuyo semen fue descubierto en el laboratorio de Madrid sobre la ropa de la niña.

El laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil niega que ese esperma llegara a la ropa de la menor por una contaminación en sus mesas de trabajo, pero fuentes del cuerpo en Galicia insisten en que el error se produjo allí. De esta contradicción, junto al hecho de que un funcionario definiese como semen en las primeras diligencias una mancha sin determinar que había sobre la camiseta de la menor, se vale ahora la defensa.

El muchacho cuyo material genético fue hallado posteriormente sobre la camiseta de Asunta ayer por vídeoconferencia desde los juzgados de Navalcarnero (Madrid) que el día del asesinato estuvo en Madrid. Por la mañana, recogiendo su traje de boda en El Corte Inglés y, por la tarde, todo el tiempo, salvo momentos puntuales, con su novia en el centro de la capital. Como prueba de su paso por el centro comercial presentó un tiquet.

El pasado verano, este joven panadero fue acusado de violación por una chica tras una fiesta doméstica en Arroyomolinos, al sur de Madrid. Las diligencias recogen incluso que fue una agresión sexual con preservativo. El caso todavía está sin juzgar. Per la situación del joven se complicó al ser identificado su esperma (que fue analizado por la Guardia Civil) sobre la prenda de la niña compostelana. La acusación particular, ejercida en el caso Asunta por la Asociación Clara Campoamor, pedirá que se investigue “hasta el final” el capítulo de la supuesta contaminación accidental y exigirá “que venga a explicarlo quien tenga que venir”.

El chico se prestó ayer a colaborar, pero estaba nervioso y, según el abogado de Rosario Porto, entró en contradicciones. El centro comercial no conserva ninguna videograbación en la que aparezca el muchacho y los empleados no recuerdan haberle entregado el traje el día del crimen. Además, según el letrado de la madre de Asunta, no supo explicar por qué su móvil, localizado en Madrid, recibió llamadas de su novia entre las siete de la tarde y las 11 de la noche de aquel sábado si, como él afirma, la muchacha estaba a su lado. También dijo que no podía conducir porque no había pagado determinadas tasas en España para obtener el carné, pero la abogada de Alfonso Basterra presentó como prueba una foto del joven al volante de un auto.

Ayer, en Santiago, también declararon dos farmacéuticas que vendieron a Basterra Orfidal (el medicamento detectado en la sangre de la niña, en una dosis letal). Entre las dos aseguraron haberle vendido en un corto periodo de tiempo tres cajas (dos de 50 y una de 25 comprimidos). En dos ocasiones el padre las obtuvo, según ellas, con recetas extendidas por un médico privado (que también declaró ayer por la tarde) y la tercera, con la excusa de que Rosario, su exmujer, se había dejado el medicamento en un hotel.

Por último, una psiquiatra que trató a Rosario Porto en la clínica La Robleda de Santiago durante tres días de 2009 afirmó ayer ante el juez que entonces presentaba “riesgo de daño propio”, pero no “peligro para terceros”. Así lo aseguró a la salida el abogado de la imputada, José Luis Gutiérrez Aranguren, que sigue insistiendo en que hay una “mano negra” que va “corrigiendo” indicios y “descartando cosas” “a conveniencia” en la investigación. Gutiérrez Aranguren amenazó con “pedir la nulidad de todo lo actuado”.

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