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La patronal andaluza cierra filas ante la súbita renuncia de Herrero

La ejecutiva de la CEA aprueba por unanimidad respaldar a González de Lara

Javier González de Lara, futuro presidente de la CEA.
Javier González de Lara, futuro presidente de la CEA.

La Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) actuó ayer como los partidos cuando atraviesan momentos de extrema dificultad, con un cierre de filas de sus dirigentes. El comité ejecutivo de la patronal acordó en votación secreta y por unanimidad respaldar al malagueño Javier González de Lara como nuevo presidente tras la súbita renuncia de Santiago Herrero. De Lara defendió la necesidad de "crear una nueva CEA". La decisión fue ratificada después por la junta directiva, donde, como es habitual, nadie cuestionó la decisión. De Lara será elegido el 23 de enero en una asamblea general. Antonio Carrillo seguirá siendo el secretario general, con lo que se mantiene la línea continuista.

Herrero ha renunciado a optar a un cuarto mandato cuando la CEA pasa por graves dificultades económicas (el déficit a finales de 2012 era de 12,4 millones de euros). El fracaso de una promoción de viviendas de protección, auspiciada por la Fundación para el Desarrollo del Sur de Europa, participada por la CEA, agrava aún más la situación. La fiscalía investiga una denuncia de la Sociedad de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) por un desfase de entre 12 y 14 millones de un crédito de 50 millones concedidos por Bankia. La Junta también planea pedirle el reintegro 1,7 millones por ayudas para esta VPO, además de los 965.000 euros que debe devolver por proyectos de cooperación no ejecutados.

La CEA no contestó ayer a la pregunta de a cuánto asciende su deuda, en la que el apartado a proveedores no es menor. Ese dato, según fuentes empresariales, nunca se ha llevado al comité ejecutivo ni nadie nunca "se ha atrevido" a preguntarlo.

Durante su intervención en la junta directiva, Herrero se “lamentó” de la actuación de la Sareb "ya que cuando parecía que todo el proyecto estaba finalmente encauzado para su terminación definitiva, Sareb ha frenado cualquier solución, instando su judicialización", informó la CEA en un comunicado. Herrero denunció la "confusión interesada" entre la organización y su fundación ya que son entidades patrimonialmente distintas. Según algunas fuentes, la actual cúpula de la patronal se queja de que la fundación es una "herencia envenenada" que dejó el anterior presidente, el fallecido Rafael Álvarez Colunga, del que Herrero fue su número dos.

La versión oficial de la patronal es que la renuncia de Herrero se debe a la necesidad de impulsar el "cambio generacional". Su salida "no tiene nada que ver" con las dificultades económicas de la organización, dijo de manera tajante Miguel Sánchez, presidente del Consejo de Turismo de la CEA. Según él, la confederación "siempre ha funcionado muy bien". Herrero también negó presiones del presidente de la CEOE, Joan Rosell.

En el plano político, el relevo en la CEA provoca inquietud. Herrero comunicó la semana pasada a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, su decisión de no optar a un nuevo mandato. Fuentes del Gobierno apelaron a la máxima ignaciana de que en tiempos de tribulación no conviene hacer mudanzas. Tras la crisis en la UGT, con la dimisión de su secretario general por el caso de las facturas falsas, es ahora la CEA la que cambia a su principal interlocutor. De los firmantes del último acuerdo de concertación, solo el secretario general de CC OO, Francisco Carbonero, permanece en el cargo.

El secretario general del PP, José Luis Sanz, confió en que el cambio en la patronal sirva de "impulso de la organización empresarial como motor de generación de empleo". El consejero de Economía, José Sánchez Maldonado, destacó la labor del presidente saliente, mientras desde IU, su coordinador, Antonio Maíllo, consideró “agotado” el modelo que representa Herrero.