Besteiro rechaza recortar diputados sin el acuerdo del resto de partidos

Feijóo y el líder del PSdeG pactan desbloquear Valedor y Consello de Contas

Reunión del presidente de la Xunta con Besteiro
Reunión del presidente de la Xunta con Besteiro ÓSCAR CORRAL

La noticia es la foto. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el líder del PSdeG se citan para hablar. No había sucedido desde que Feijóo llegó al poder en 2009. Pachi Vázquez debutó como líder de los socialstas con una frase lapidaria: “Ni cien días, ni cien minutos, ni cien segundos de gracia”. Fue su modo de responder que no habría ni agua para el que consideraba responsable de una “campaña de mentiras”, la que adjudicó al expresidente Emilio Pérez Touriño una afición desmedida al lujo, los coches caros y el despilfarro general. Pasaron cinco años, el PP revalidó y amplió su mayoría absoluta y el sucesor de Vázquez, José Ramón Gómez Besteiro, se propone ahora normalizar la relación con el presidente. De eso iba la reunión de ayer, que no deja acuerdos cerrados aunque sí alguna declaración de principios.

 El dirigente socialista se compromete a desbloquear los nombramientos en instituciones que requieren del concurso del PSdeG como los consejeros de la futura corporación de TVG, el Consello de Contas o el Valedor do Pobo. Y Besteiro también promete sentar a sus diputados en la comisión para reformar la ley del suelo, lo que no implica aceptar sin más la norma que interese a la Xunta.

A partir de ahí, todo son condiciones. Feijóo tendrá el apoyo del PSdeG en la futura reforma del sistema de financiación autonómica siempre que defienda los criterios que interesan a Galicia (para primar el envejecimiento y la dispersión de sus habitantes). Y ese respaldo valdrá para exigir una aplicación de la Política Agraria Común al Gobierno central que satisfaga a la comunidad.

Del asunto que más interesa a Feijóo, la reducción de 75 a 61 diputados que incluyó en su programa electoral, ambos dirigentes se comprometieron a hablar, algo impensable en la anterior etapa del PSdeG. Pero Besteiro advierte de que cualquier posibilidad de acuerdo requerirá del consenso porque “así se pactan las reglas de juego”. Al plantear esa exigencia, el líder socialista ya sabe que ni AGE ni BNG están por la labor. De paso, Besteiro añade otros requisitos: cualquier reforma electoral debe llevar aparejada una apertura del Parlamento a la sociedad que relaje los requisitos para plantear iniciativas legislativas populares y analice también una rebaja del listón del 5% de votos que se exige a los partidos para tener escaño en el hemiciclo.

El plan que propone Besteiro es que todo ese debate se dé “con luz y taquígrafos en una comisión especial del Parlamento”. Lo contrario, limitar la acción política a una mera reducción de diputados, aseguró ayer Besteiro ante la prensa, “podría interpretarse como una medida meramente electoralista”. Incluso acudió a las hemerotecas de 2006 y recordó cuando Feijóo defendía que para cambiar la ley electoral era preciso el acuerdo de todos, algo que llevó al entonces presidente, Emilio Pérez Touriño, a descartar esa idea.

Pero el recorte de escaños —que ya han anunciado otros presidentes autonómicos del PP como el balear José Ramón Bauzá o María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha— sigue siendo el principal objetivo de Feijóo, que se escuda en su compromiso electoral. Ayer el presidente evitó comparecer tras su encuentro con el líder socialista, pero en un acto en la Cidade da Cultura explicó que queda a la espera de que Besteiro le haga una propuesta para ver cuántos diputados plantea por provincia, ciñéndose siempre a ese máximo de 61. Por lo dicho ayer a la prensa, no parece que esa sea la idea del dirigente socialista.

Tampoco la carpeta de temas que llevó a la Xunta el secretario general del PSdeG corrió mejor suerte. El ansiado plan de empleo para 30.000 personas que requiere de una inversión de 250 millones de euros pasó inadvertido para Feijóo, quien ni siquiera se refirió a él. Igual que la reforma del sistema fiscal para aumentar los impuestos a las rentas más altas. Tampoco sobre economía tienen Besteiro y Feijóo pactos a la vista.

Felicitaciones de ‘atrezzo’

J. P.

El día que cumplía 46 años fue a visitar el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, con su corbata de calaveras azules, al presidente, Alberto Núñez Feijóo, quien, durante esos minutos de charla informal que sí pueden grabar las cámaras para rellenar telediarios, le confesó que también él celebraba su santo. El 15 de noviembre es una de las 28 fechas que propone el santoral para festejar San Alberto. El día elegido por el presidente honra a Alberto Magno, obispo de Ratisbona, traductor de Aristóteles, botánico y alquimista medieval que descubrió el arsénico en 1250.

Las fuentes consultadas cuentan que, cuando se fueron los testigos, el presidente intentó llevar la conversación hacia la sanidad y Besteiro porfió en hablar del abandono rural. De nuevo ante los micros ambos resumieron el encuentro como “cordial”, que es lo que se dice cuando dos no están de acuerdo pero tampoco se empeñan en demostrarlo. El anfitrión ya se había cuidado de dar perfil bajo a la cita. Recibió a Besteiro en la sede del Gobierno y no en la residencia oficial de Monte Pío, que reserva a las autoridades.

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