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El exjuez Baltasar Garzón y Manos Limpias vuelven a enfrentarse

Tras chocar por los crímenes del Franquismo ahora se critican en la causa del Alvia

 Tren Alvia accidentado en Santiago
Tren Alvia accidentado en Santiago

Baltasar Garzón ya no es juez desde que en febrero del año pasado fue condenado por prevaricación por ordenar escuchas ilegales a varios detenidos del caso Gürtel. En esos mismos días de febrero de 2012 el ex magistrado quedaba absuelto en otra causa impulsada por el sindicato Manos Limpias, que también veía prevaricación en la investigación que había abierto sobre los crímenes del franquismo. Pero la lucha entre Garzón y Manos Limpias, que en su momento logró la suspensión del juez de su puesto en la Audiencia Nacional, no finalizó con la absolución. Se ha reabierto, con una decena de recursos, alegaciones e impugnaciones mutuas de por medio, en el juzgado de Santiago que instruye la investigación por el accidente de tren del Alvia en el que murieron 79 pasajeros.

Al día siguiente del siniestro Manos Limpias presentó una denuncia que a finales de agosto elevó a querella, en la que reclamó personarse como acusación popular contra el maquinista así como contra Renfe y Adif, empresas públicas gestoras del tren y las vías, respectivamente. El sindicato pidió que no se le exigiese fianza argumentando, entre otras cosas, que no se le había reclamado ni en la causa por los ERE de Andalucía ni en el caso Urdangarín. Y añadía que en otra causa contra los ex alcaldes de Ciempozuelos se le pidió fianza de 300 euros.

El juez instructor del Alvia, Luis Aláez, condicionó la personación del sindicato como acusación popular a que depositase una fianza de 3.000 euros, que Manos Limpias recurrió. Baltasar Garzón, que representa al marido de una alta funcionaria de la República Dominicana fallecida en el accidente, impugnó los planteamientos de Manos Limpias. A través de una abogada encargada de representarlo en el juzgado de Compostela, reclamó mantener esa fianza argumentando que “evita un uso abusivo de la figura de la acción popular y evita que una asociación se ampare en la defensa de un interés difuso, que nada tiene que ver con el objeto de la misma”, en alusión al sindicato, del que sospecha que “pueda buscar la instrumentalización del procedimiento penal para fines ajenos a la Justicia, generando un desgaste de los operadores judiciales”. El exjuez planteaba que “se desconocen los recursos económicos del sindicato”.

A finales de septiembre Manos Limpias contraatacó con una alegación en la que criticaba que la impugnación de Garzón “carece del más mínimo fundamento jurídico y se basa en una acusación espúrea y grave al manifestar que Manos Limpias busca la instrumentalización del procedimiento penal”. Pero el juez del Alvia, en un auto del 25 de septiembre, dio la razón a Garzón. Manos Limpias no se dio por vencida y el 2 de octubre presentó un nuevo recurso, ahora ante la Audiencia Provincial de A Coruña. En él reitera que solo se financia con cuotas de sus afiliados y lotería de Navidad, e insiste en que no se le exija fianza o sea mínima. Esos argumentos volvieron a ser impugnados por Garzón, argumentando que el recurso de Manos Limpias ante la Audiencia “carece de fundamento alguno” y recordando que el objeto del sindicato, de defensa de los funcionarios, es “ajeno al presente procedimiento”. En manos de la Audiencia Provincial está ahora dirimir este nuevo capítulo del enfrentamiento Garzón-Manos Limpias.

 

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