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Mondragon sopesa “dejar caer” Fagor por la carga de su viabilidad

Desoye la exigencia del Gobierno antes del fallo sobre los acreedores franceses

La Corporación Mondragon sopesa “dejar caer” Fagor Electrodomésticos, ahora en situación de preconcurso de acreedores, por el pánico estructural que le supondría enfrentarse a un exigente plan de viabilidad, que le reclama el Gobierno vasco, y al que se resiste temeroso de los efectos de su impacto financiero y social.

La alternativa sería la redefinición de la actual compañía sobre la base de sus líneas más competitivas, pero aplicando en todo caso un fuerte reajuste de la plantilla, que podría afectar a más de mil empleados. Y en el medio, todos pendientes de la primera resolución judicial de Francia a la demanda planteada por los acreedores, porque su alcance será determinante en la suerte del grupo vasco. De momento este fallo no se producirá el próximo lunes, día 28 de octubre, como en un principio se temía, según admitieron fuentes de la compañía denunciada, que, sin embargo, no pudieron concretar el plazo de que se dispone para procurar todavía un entendimiento.

La Corporación responde a Urkullu al abrir su oficina de empleo

Fuentes conocedoras de las conversaciones “diarias” que vienen manteniendo directivos de Mondragon y representantes del Ejecutivo nacionalista dan por hecho que no habrá plan de viabilidad alguno para Fagor. La Corporación se resiste porque entiende que la aplicación de este exigente plan comprometería el futuro del resto de la corporación sin que, además, pudiera asegurarse su continuidad.

Los directivos no comparten la exigencia que les plantea el Gobierno vasco en sus conversaciones “diarias”. Este evidente desacuerdo explicaría el intencionado silencio de la Corporación ante los requerimientos de varios de sus consejeros y, en especial, del propio lehendakari, Iñigo Urkullu, quien se hizo acompañar de una apreciable dureza el pasado miércoles desde la Cadena Ser. Como prueba de la existencia de una estrategia propia, Mondragon respondió implícitamente este jueves  a Urkullu mediante el anuncio de la puesta en marcha de su Oficina de Empleo para reubicar a los empleados de Fagor Electrodomésticos en otras cooperativas.

Empleo, empleo

Fiel al espíritu cooperativista, la defensa del empleo destila por los ochos párrafos de la nota informativa enviada este juieves por la Corporación Mondragon.

Sus responsables admiten que “la problemática del empleo en la situación de Fagor Electrodomésticos supone una situación excepción para toda la Corporación por su dimensión” y adelantan que buscarán soluciones en base “a los mecanismos de solidaridad, de cooperación entre cooperativas y de responsabilidad colectiva”.

Ni una línea sobre la viabilidad.

Los planes del grupo —terminología ya acuñada por la dirección cooperativa que en ningún caso alude a la supuesta viabilidad— están mucho más enfocados ahora mismo a procurar salidas personales a los afectados por este preconcurso de acreedores y a la definición de una compañía que potencie sus actuales líneas rentables. De momento, ya se han cursado las órdenes para no renovar los contratos de trabajadores eventuales en todo el grupo y así facilitar las primeras recolocaciones en diferentes empresas de los socios de Fagor.

En su nota, Corporación Mondragon informa de que “ya se han producido las primeras reubicaciones y se han incrementado el número de entrevistas solicitadas por cooperativas del grupo para seleccionar candidatos a determinados puestos desde noviembre”. En la Corporación se asume la “improbable digestión” del número total de afectados por la situación de Fagor Electrodomésticos —se intentaría evitar que llegase finalmente a mil— tanto por las vías de la recolocación, las prejubilaciones y la limitada capacidad financiera de Lagun Aro, la aseguradora del grupo.

Otra alternativa es redefinir la compañía con las líneas hoy rentables

Sobre esta base, Mondragon ve inalcanzable la viabilidad que le requieren acreedores institucionales como el Gobierno vasco. Es ahí donde toma cuerpo la alternativa de reconducir la actual configuración productiva de Fagor Electrodomésticos dejando caer la actual.

No obstante, directivos de otras compañías de Mondragon ven “más factible” la opción de apostar por las líneas rentables ya que “dejar caer una empresa no estaría en consonancia con el espíritu cooperativo”. Con todo, la mayor preocupación de Mondragon y Gobierno vasco estriba en la decisión que pudieran adoptar los tribunales franceses, que tienen potestad para decretar la liquidación si Fagor no mantiene la actividad productiva de su filial Brandt, que, a su vez, podría arrastrar a la de Mastercook, en Polonia.

La única vía de solución urgente para evitar este desenlace estriba en un recurrente auxilio financiero de Fagor, que, no obstante, sería imposible desde la óptica del Ejecutivo, e incluso de la Diputación de Gipuzkoa, sin la presentación previa de un plan de viabilidad. En la búsqueda desesperada de salidas viables, Mondragon es consciente de que dentro de la Corporación su capacidad resulta muy limitada. Caja Laboral no podría acudir en su ayuda ya que el Banco de España le impide aumentar una dotación de riesgo por encima del 3,5% de su actual participación en el grupo cooperativo.