ERC quiere los nuevos tributos el 1 de enero de 2014 y en una ley aparte

Los republicanos ven poco margen en la prórroga de los Presupuestos de 2012

El Gobierno catalán aprobará el martes la tercera prórroga presupuestaria para ajustar las cuentas al nuevo objetivo de déficit del 1,58%. Esta modificación consagrará un hecho inédito en la política catalana: Cataluña pasará un año sin cuentas aprobadas. A falta de confirmarse la cuantía definitiva, el Gobierno catalán deberá ajustar finalmente 2.500 millones de euros, la mayoría de los cuales repercutirá en recortes de gasto.

Esquerra ya se ha salido con la suya para estas cuentas: una vez asumido que hay poco margen para evitar los recortes, los republicanos han arrastrado al Ejecutivo catalán a olvidar su intención inicial de aprobar los Presupuestos de todas maneras. Lejos queda la amenaza del consejero Francesc Homs a ERC, en marzo: “Sin presupuestos, no hay consulta”. A cambio de ahorrarse un debate parlamentario que visualizaría la asunción de los recortes, los republicanos deberán aceptar la prórroga de las cuentas, en la que reconocen que poco se puede hacer para evitar un nuevo tijeretazo.

Por ello, Esquerra ahora tiene la vista puesta en los Presupuestos de 2014. Unas cuentas en las que la Generalitat prevé deberá realizar unos ajustes de cerca de 1.000 millones para asumir el déficit con el que debe acabar el próximo año, del 1%.

Esquerra quiere asegurarse el tiro, y por ello ha puesto sobre la mesa de negociación una condición, según fuentes del partido: que los nuevos impuestos que servirán para cubrir el déficit estén en vigor el 1 de enero.

ERC confía recaudar 500 millones con las diez tasas

Los republicanos, aclaran las mismas fuentes, también esperan que el Gobierno sea escrupuloso con el trámite y apruebe los nuevos impuestos con una ley independiente de las cuentas y de la ley de medidas fiscales y financieras. “Con la ley de acompañamiento se pueden modificar impuestos, pero para crear nuevos gravámenes nos gustaría que hubiera otra ley. Formalmente los impuestos de nueva creación tendrían que tener una ley específica”, explican fuentes conocedoras de las negociaciones. El Gobierno, hasta ahora, no ha cumplido esta premisa: la tasa turística, que creó para las cuentas de 2012, la consagró en la ley que acompaña los Presupuestos.

Los republicanos cuentan con la entrada en vigor de la mayoría de tasas aprobadas en el acuerdo que facilitó la investidura del presidente, Artur Mas. En total son diez, con las que espera recaudar 500 millones. ERC hubiera querido acelerar al máximo su aprobación, pero al no tener Presupuestos el Ejecutivo solo ha aprobado la modificación del impuesto de patrimonio por decreto.

Pese a pactarse en el acuerdo de estabilidad parlamentaria, algunos impuestos generan recelos en CiU: como la modificación de sucesiones y donaciones, a la que se resiste Unió. También crea dudas, por su constitucionalidad, la tasa de los pisos vacíos; o la que grava las bebidas azucaradas, que ha motivado presiones de Estados Unidos. Los impuestos ecológicos, especialmente el que debe grabar la emisión de gases en el despegue de los aviones, también serán motivo de discusión.

Al Gobierno central, ambos partidos hacen cuatro demandas: la nueva financiación autonómica, el cobro de la deuda histórica de múltiples partidas, evitar el recorte de 500 millones en adelantos que el Gobierno central ha anunciado para 2014, y una compensación por el impuesto a los depósitos bancarios.

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