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De palo flamenco

Tomatito, que actúa este sábado en los jardines de Sabatini, recorre los rincones más emblemáticos de este género: desde los tablaos a su guitarrería de referencia

El guitarrista almeriense posa en el tablao flamenco Cardamomo. Ampliar foto
El guitarrista almeriense posa en el tablao flamenco Cardamomo.

1. Tablao Cardamomo. Es un sitio cómodo para escuchar flamenco. Actúan muchos jóvenes artistas emergentes que logran sorprender con sus espectáculos. Yo mismo me he subido al escenario alguna vez en plan jam sesion. Además, se come estupendamente (Echegaray, 15).

2. Teatro Albéniz. Lo digo aunque ya esté cerrado porque allí hemos dado unos conciertos maravillosos a lo largo de los años. Era la casa del flamenco, un hogar para todos los que tocamos allí. Cuando paso, siento una gran nostalgia por haberlo perdido sin remedio (Paz, 11).

3. Casa Patas. Es otro tablao, pero más cerrado, con sus costumbres y manías. Diría que es más selecto, más puro, más difícil para los que no entienden del género. También es especial porque mis hijos han tocado en él, fue una experiencia de lo más emocionante para mí (Cañizares, 10).

4. Guitarrería Felipe Conde. Mi gran amigo Felipe regenta esta tienda maravillosa junto con su hermano. Son expertos en estos instrumentos desde 1915, hace ya cuatro generaciones. Son unas guitarras estupendas. Paco de Lucía tiene dos de este local y yo, entre 10 y 12, no lo puedo recordarlo exactamente (Arrieta, 4).

Guitarra de corazón

José Fernández Torres, Tomatito, (Almería, 1958) inundará este sábado los jardines de Sabatini con su arte en un concierto enmarcado dentro de los Veranos de la Villa, donde presentará su último disco, titulado Soy Flamenco.

5. El flamenco vive. Es una tienda de música donde puedes conseguir todos los discos y vinilos, antiguos y nuevos, de este género. También venden ropa de baile, guitarras, actuaciones grabadas, etc. Van muchos extranjeros a comprar. Es un espacio que contribuye a que la tradición traspase fronteras (Conde de Lemos, 7).

6. Teatro Español. Es un lugar mítico donde se hacen muchas cosas bonitas y, sobre todo, de calidad. Lo conozco desde hace muchos años, tantos que ni recuerdo la primera vez que lo visité. Allí he visto comedias geniales y conciertos muy buenos, tanto de flamenco como de otro tipo. Saben adaptarse a las necesidades del público (Príncipe, 25).

7. Plaza de Santa Ana. Es otro de los lugares de Madrid en los que me siento cómodo. Hace años, los artistas flamencos más mayores me llevaban a un tablao situado en la plaza que, aunque todavía existe, ya no es lo que era. Iban todos los grandes y también lo frecuentaban toreros que se alojaban en el hotel Reina Victoria. La plaza era su punto de referencia y ese tablao, parte de su mundo.

8. Restaurante De María. Los dueños son amigos míos y siempre me tratan de maravilla. Se come de vicio, sobre todo la carne argentina asada y la ensalada del conde, que lleva queso parmesano. Los postres son lo mejor de la casa. Me los comería todos. Quizá sea porque soy muy goloso. Es uno de esos restaurantes en los que la sobremesa se alarga hasta bien entrada la tarde (Preciados, 32).

9. El Rastro. Me encanta pasear por sus calles los domingos que estoy en la ciudad, pero por los laditos, donde no hay tanto mogollón. Me gusta ver antigüedades, sobre todo muebles viejos y guitarras antiguas. Después, para que el domingo salga redondo, me tomo una cervecita por el barrio, un clásico del fin de semana.

10. Mi casa. Allí es donde estoy con mi guitarra, donde me relajo. Es donde paso la mayor parte de mi tiempo. Tranquilo, relajado y feliz después de ir a todos estos sitios fantásticos de esta ciudad que me encanta.

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