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Trias fía el futuro de la Sagrera a la concesión de un área comercial

Fomento y el Ayuntamiento pactan un recorte del 20% en la estación del AVE, que pasa de 800 a 650 millones de euros

Vías y terrenos de La Sagrera donde está prevista la construcción de la estación multimodal. Ampliar foto
Vías y terrenos de La Sagrera donde está prevista la construcción de la estación multimodal.

De las plusvalías del tocho a la concesión por 60 años de 3.000 metros cuadrados de espacio comercial. Esta es la fórmula con la que el Ayuntamiento de Barcelona espera garantizar la finalización de la estación multimodal de La Sagrera. El Consistorio, el departamento de Territorio y el ministerio de Fomento firmaron ayer “un protocolo de intenciones” en el que se redimensiona la terminal ferroviaria. Se reducirá en un 20% el coste de la factura, pasando de los 800 millones de euros planificados incialmente a 650.

En la firma del protocolo estuvieron la ministra Ana Pastor (PP), el consejero Santi Vila (CiU) y el alcalde Xavier Trias, entre otros. El acuerdo se venía cocinando desde enero, cuando Fomento aseguró que La Sagrera, como otras estaciones, estaba sobredimensionada y que Adif no podía sostener sus aportaciones. Según el pacto original, firmado en 2009 con los socialistas a la cabeza de todas las Administraciones implicadas, Adif aportaba 161 milones de euros, la Adicional Tercera del Estatuto garantizaba 255 millones y 287 millones se obtenían de plusvalías.

Ante el anuncio del Gobierno central y la realidad inmobiliaria —que hace imposible que la obra tire adelante— el Consistorio comenzó a trabajar en una fórmula para obtener recursos. Trias, de hecho, reveló que este año no se han certificado obras. Antoni Vives (CiU), tercer teniente de alcalde, aceptó que las obras han avanzado “al ralentí” y se han invertido solo 40 millones de euros en la estación. Las instalaciones y la arquitectura de la terminal aún no están licitadas.

El coste de la infraestructura se había encarecido hasta los 820 millones

Joan Llort, el director de actuaciones concertadas del Ayuntamiento, calcula que en un año y medio Adif sacará a concurso la explotación de los 6.000 metros cuadrados de suelo comercial del vestíbulo de la estación. La concesión durará 60 años porque se calcula que la terminal tardará 20 años en llegar a mover 100 millones de usuarios al año. Esta operación permitiría obtener de un solo golpe 300 millones de euros como mínimo. Ahí radica uno de las principales críticas de la oposición respecto al acuerdo. El PSC considera que es difícil encontrar algún interesado. Desde Unitat per Barcelona recuerdan que a menos de un kilómetro está el Centro Comercial de La Maquinista. Llort rememoró que Aena hizo un concurso similar con las tiendas de los aeropuertos (15 años y 270 millones).

El coste de la infraestructura se había encarecido hasta los 820 millones. Todas las Administraciones aseguran que, apesar del recorte, seguirá siendo funcional. Pastor fue más allá y dijo que lo que se cambia son “los lujos” del actual proyecto. Algunos de los cambios incluyen la reducción de 20.000 metros cuadrados de techo (serán 140.000), la supresión de un andén y la racionalización del exterior de la estación. Inicialmente la idea era que las llegadas y las salidas se hicieran por el mismo costado, el de Sant Andreu. Los pasajeros que terminen allí su recorrido llegarán ahora a la planta -2 y saldrán por Sant Martí. Esto, dijo Llort, mejorará la conectividad con el metro.

En el acto, en el que no se admitieron preguntas, Pastor criticó las obras “faraónicas” que se han hecho en España. Puso La Sagrera como ejemplo: “En política no se debe prometer y no hacer. Se deben mejorar las cosas pero no a costa de maltratar el bolsillo de los ciudadanos. No se puede hacer con presupuestos que nunca vas a tener”, criticó. El parque lineal sobre las vías soterradas, el Rec Comtal, tendrá 40 hectáreas y costará unos 72 millones de euros. Incluye, entre otras, una plaza con 947 banderolas que se corresponden con el número de municipios de Cataluña. Vicente Guallart, arquitecto jefe, no consideró “faraónico” el proyecto y lo consideró “necesario” para la ciudad.