Inbiomed plantea 12 despidos y cerrar la investigación en cáncer de mama

Los trabajadores denuncian que el centro biomédico está "en peligro de extinción"

Hace solo 15 meses, la Fundación Inbiomed, un centro especializado en la investigación y la medicina regenerativa, inauguró sus flamantes instalaciones en el edificio Biokutxa, situado en el parque tecnológico Miramón de San Sebastián. Fue presentado entonces como un polo científico que iba a situar a Gipuzkoa “en la primera división” del estudio de las células madre y su aplicación médica. La Kutxa, principal patrono de Inbiomed, destinó 7,92 millones en las obras del nuevo edificio.

De aspirar a ser un “referente internacional” en 2015, como proclamaron en febrero de 2012 los responsables del proyecto, Inbiomed ha pasado en estar ahora “en peligro de extinción”, según manifestaron ayer los trabajadores. Inbiomed ha presentado un ERE de extinción que supondrá el despido de 12 de los 43 empleados y “el cierre de la línea de investigación en cáncer de mama”, denunciaron Ariane Aduriz, Jon Fernández y Juanma Salcedo como portavoces de los trabajadores que participaron en una concentración de protesta por estas medidas.

Los investigadores, que llevan dos meses sin cobrar los salarios, achacaron la situación de Inbiomed a la falta de financiación “derivada principalmente de los recortes de la obra social de Kutxa, que constituye la principal fuente de financiación desde hace cuatro años, y de los recortes en I+d de las instituciones públicas”.

Inbiomed cuenta con el respaldo de las principales entidades científicas (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), financieras (Kutxa) e institucionales (Diputación de Gipuzkoa y Ayuntamiento de San Sebastián). Pese a ello, los trabajadores advierten de que el proyecto “se tambalea” y está en riesgo su viabilidad. Aseguran que el centro necesita un presupuesto anual de 2,4 millones de euros para hacer frente a su actividad científica.

Esta fundación privada sin ánimo de lucro se dedica a la investigación con células madre para su aplicación directa o indirecta en el tratamiento del cáncer y de las enfermedades hematológicas y neurodegenerativas, como el parkinson.

En el estreno de la nueva sede de Inbiomed, a la que asistieron, entre otros, la exministra socialista Cristina Garmendia —impulsora del centro cuando era la presidenta de Genetrix— y el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, el presidente de Kutxa, Xabier Iturbe, puso a Inbiomed como ejemplo de que “pese a la crisis, la Kutxa está cumpliendo su compromiso social irrenunciable”. Los trabajadores alertaron ayer de que “actualmente nos encontramos sin recursos para poder llevar a cabo nuestra labor científica. Inbiomed se encuentra en una situación crítica”. Los ajustes afectarán a casi un tercio de la plantilla —dos investigadores principales, técnicos de laboratorio y personal posdoctoral— y harán desaparecer seis líneas de investigación y cuatro plataformas tecnológicas, remarcó Aduriz.

Los trabajadores hicieron un llamamiento a Kutxa y a las instituciones para mantener su apoyo al proyecto de Inbiomed, que “hace un año pasaba por convertirse en un centro de referencia en la investigación biomédica”, recordaron.

Inbiomed pasa por los mismos aprietos que el Instituto Onkologikoa, otro de los iconos de la obra social de Kutxa, que ha visto recortados sus recursos económicos y, según han denunciado sus trabajadores este mismo mes, sufre un “desmantelamiento y deterioro irreversible en la calidad asistencial” tras el despido de seis médicos y cinco enfermeras, además del cierre de un acelerador en radioterapia.

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