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Centímetros de selva en la pared de casa

Un equipo de ingenieros y arquitectos de Sevilla ha patentado un sistema para enmarcar jardines verticales que se está exportando al mundo

Socios de Terapia Urbana frente a su diseño de jardín en Sevilla. Ampliar foto
Socios de Terapia Urbana frente a su diseño de jardín en Sevilla.

Cómo enmarcar un jardín y colgarlo en la pared. Cómo tener un cuadro viviente formado por distintas plantas, con verdes de varias tonalidades, hojas de diferentes tamaños, o flores de temporada que se mueven si soplas, que tienen aromas, que van cambiando cada día... La respuesta la tiene el equipo de ingenieros y arquitectos sevillanos Terapia Urbana. Han patentado un sistema para enmarcar jardines verticales y convertirlos en un producto que han llamado Lienzo naturado. Cuentan con encargos en Reino Unido, Holanda y Bélgica y ya comienzan a abrirse a otros continentes.

“Los lienzos naturados son jardines verticales elaborados a escala, diseñados individualmente para decorar las paredes de cualquier hogar, oficina, tienda o institución y que, además, sirven para aportar oxígeno al ambiente, acondicionar la temperatura, y como está demostrado, producir en las personas un efecto anímico positivo. La naturaleza reduce el estrés y la ansiedad, y mejora la productividad”, asegura Fernando Hidalgo, arquitecto y miembro de esta empresa de base tecnológica que surge de la Universidad de Sevilla y que también ofrece servicios de arquitectura sostenible, sistemas de integración de naturaleza en entornos, y gestión y ejecución de obras de naturación.

“Desarrollamos proyectos de cubiertas verdes, jardines verticales en exterior e interior... todo el movimiento que impulsa la integración de la naturaleza en entornos urbanos. Trabajamos con la premisa de la eficiencia energética de los edificios, la reducción de la contaminación, la recuperación de espacios y el cumplimiento de la Responsabilidad Social Corporativa”, matiza Hidalgo.

La raíz de esta empresa surge del doctor en Ingeniería Agronómica y profesor de la Universidad de Sevilla Rafael Fernández, que llevaba desde 2006 investigando los jardines verticales junto a dos profesores más. “La idea surgió años después. Estaba en el salón de mi casa, donde tengo colgada una reproducción de un cuadro de Henri Rousseau, curiosamente titulado El sueño, y viendo la exuberante vegetación del cuadro me pregunté si seríamos capaces de utilizar la tecnología que desarrollamos para hacer un jardín vertical que se pudiera instalar en el interior de una casa o una oficina. Así sería como colgar metafóricamente un trozo de selva o crear una ventana hacia el bosque tropical”, dice Fernández por correo electrónico desde Michigan, donde está realizando una estancia de investigación en la Universidad Estatal.

Desarrolló la idea junto a dos arquitectos que adaptaron los resultados del trabajo para su comercialización. Así crearon Terapia Urbana en 2010. “Hemos patentado el material desarrollado para disponer las plantas, el sistema de cuadros, y el de ajardinamiento vertical”, añade Hidalgo, que junto al equipo ya ha recogido numerosos premios nacionales, regionales y locales de innovación y emprendimiento.

Contra el edificio enfermo

Un modelo de Lienzo naturado.
Un modelo de Lienzo naturado.
  • Uno de los objetivos de Terapia Urbana es luchar con su tecnología contra el síndrome del edificio enfermo, que se genera con malas condiciones de ventilación, lo que provoca dolor de cabeza, irritación de mucosas, sensación de fatiga, alergias y bajas laborales.
  • El mantenimiento del producto Lienzo naturado puede realizarlo el usuario. Tiene que asegurarse de que esté bien iluminado, de llenar el depósito de agua aproximadamente una vez cada cinco días, y varios meses más tarde, echar algo de abono.

“Con respecto a los lienzos naturados, cuando comenzamos a desarrollar la idea, hicimos un pequeño estudio de mercado en el ámbito internacional y no había nada similar. En el mercado solo existían soluciones para grandes jardines verticales”, asegura Fernández.

Y el producto es eminentemente andaluz. “Una empresa de Huelva se encarga de coser el tejido fitotextil que hemos patentado y que está confeccionado con fibras recicladas. Y el soporte de los lienzos también se fabrica aquí. Es 100% andaluz”, cuenta Hidalgo.

“Hay que aprender a valorar lo que se hace en Andalucía”, destaca el arquitecto Iván Gaviño, otro de los socios. “Cuando salimos al extranjero nos damos cuenta de que nos valoran, que nos dicen que somos creativos, muy trabajadores y bien cualificados, y hay que ser conscientes de eso. Hay que ponerlo en valor”, reflexiona Gaviño en la oficina, rodeado de plantas, marcos de cuadros, y por supuesto, dos lienzos naturados.

Gran parte de los encargos que reciben vienen del extranjero. “La situación en España no permite, por el momento, que desarrollemos grandes proyectos”, asegura Hidalgo. No obstante, han instalado un jardín vertical de 40 metros cuadrados con más de 1.400 plantas en la ampliación del hospital Quirón Sagrado Corazón de Sevilla, y ya tienen aprobado otros tres proyectos; una vinoteca en La Coruña, un centro médico en Marbella, y una cubierta verde de 400 metros cuadrados en Córdoba, entre otros.

Lo que sí han creado para diversificar la oferta y hacer más accesibles los jardines verticales a los ciudadanos son dos productos de bajo coste. “Tenemos dos sistemas Do it yourself (hazlo tú mismo), que son más económicos y pueden implantarse en cualquier pared. La diferencia es que no tienen marco, que lo instala el cliente y que pueden colocarse sobre el suelo o una base más simple”, dice Hidalgo.

Sea como sea, nunca habrá dos composiciones iguales porque no hay dos plantas iguales, así que la exclusividad de la naturaleza se une al diseño con el que los profesionales decoran el lienzo para que a todas las plantas les dé luz y reciban la cantidad de agua que deben absorber para que se crezcan. “Los lienzos tienen una potente capacidad estética. En Reino Unido, nuestro sistema lo comercializan como living art (arte vivo). Naturaleza y diseño en unos centímetros”, destaca Hidalgo.

“Lo que está claro es que para conseguir objetivos hay que esforzarse, ir a los grandes y contar con apoyos. Pocos profesionales aprendemos a ser empresarios en nuestras carreras, pero con energía y asesoramiento, estamos consiguiendo metas que antes no nos podíamos ni imaginar”, concluye Gaviño.