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El conflicto por la desnitrificadora de L’Eliana

El enfrentamiento entre administraciones por el sobrecoste mantiene la instalación cerrada

La planta desnitrificadora de L'Eliana.
La planta desnitrificadora de L'Eliana.

La desnitrificadora de L’Eliana (Valencia, 17.000 habitantes), una planta para mejorar la calidad de las aguas subterráneas, se concibió para abastecer a 30.000 vecinos. El Ayuntamiento que preside el socialista José María Ángel firmó en 2006 un convenio con la empresa pública estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) para financiar y explotar esta infraestructura. Su presupuesto inicial fue de 4,5 millones de euros.

L’Eliana se convirtió así en la segunda población de la Comunidad Valenciana tras Gandia en tener su propio centro para reducir los nitratos, que alcanzan en algunos puntos los 100 miligramos por litro, el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La planta permanece cerrada desde que se terminó, en 2011. El motivo: un conflicto entre las dos administraciones a cuenta del sobrecoste por adaptar la obra a una directiva comunitaria. La factura final casi se ha cuadruplicado (16 millones). Y L’Eliana solo acepta pagar la mitad.

El Ayuntamiento quiere negociar y, por eso, ha retirado un recurso contencioso-administrativo en la Audiencia Nacional. Su alcalde confía en “alcanzar una solución”. “Queremos llegar a un acuerdo porque la Generalitat no ha hecho nada para solucionar el problema de los nitratos”, apunta Ángel, que recuerda que el Síndic de Greuges declaró en 2005 “hostil” a la Consejería de Agricultura por “inhibirse” sobre el exceso de nitratos en la localidad de Camp de Túria.

Los expertos quitan hierro. Insisten en que los nitratos no son un problema grave de salud pública, como sostiene la presidenta de la Asociación Española de Toxicología, la catedrática Guillermina Font. “Si los recortes no avanzan, el agua se controlará bien”.