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Oriol Pujol sigue mandando en Convergència pese a dimitir de sus cargos

El ex secretario general de Convergència declara hoy como imputado por el 'caso ITV'

Oriol Pujol. Ampliar foto
Oriol Pujol.

Una imagen vale más que mil palabras, y en política, una ciencia que se caracteriza por la abundancia de las palabras, la premisa se cumple todavía más. En una fotografía se resume la situación de Oriol Pujol en Convergència Democràtica. Pese a dimitir de sus cargos por su imputación por el 'caso ITV' —hoy pasará por el juzgado para declarar—, el que fuera secretario general de CDC hasta el 19 de marzo continúa con poder en el partido.

Pujol ocupó un lugar preeminente en la ejecutiva de CDC que se celebró hace una semana. En el pleno del Parlament, cedió el lugar presidencial en la fila de CiU a su sucesor en el grupo parlamentario, Jordi Turull. Pero mantuvo un lugar en primera fila, a un escaño de distancia de su sucesor. Un lugar central en el hemiciclo que le permite ser captado por todas las cámaras en el momento de más expectación de cada pleno, las intervenciones del presidente de la Generalitat, Artur Mas. En el último acto de CDC, el consejo nacional que celebró el pasado sábado, Pujol tampoco evitó los focos, y ocupó la segunda fila, junto a los consejeros del Gobierno catalán. El ex secretario general fue largamente aplaudido por los dirigentes nacionalistas.

Pujol sigue mandando en CDC, pese a haber dimitido de sus cargos. Su poder, tras la dimisión, ha pasado formalmente a manos de Josep Rull y Lluís Corominas. Ambos procuran que sus decisiones sean consensuadas con el anterior secretario general. La influencia de Pujol se nota, y lo demostró el propio líder del partido, Artur Mas. Cuando Mas se reunió en secreto con Mariano Rajoy, solo un dirigente de CDC tenía noticia del encuentro, según fuentes del partido: Oriol Pujol.

El imputado pasa los días en la calle Còrsega, sede de los nacionalistas: continúa ocupando un despacho en el edificio, si bien, de momento, ha abandonado la planta que ocupa la dirección. Un privilegio con el que no cuentan la mayoría de diputados de CiU, y mucho menos los que no tienen asignadas funciones de dirección en el grupo parlamentario. Pujol prometió, tras su imputación, que sería un mero “militante de base”.

Pujol ha tenido prácticamente un mes para preparar su declaración ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que será esta mañana. El dirigente nacionalista está acusado de un delito de tráfico de influencias, ya que el TSJC considera que usó presuntamente su “peso político” para "dirigir y coordinar" una trama de amaño de concursos de la ITV para lucrarse personalmente.
En su declaración como imputado, Pujol deberá responder ante el magistrado Enric Anglada y el fiscal anticorrupción Fernando Maldonado sobre los indicios que le vinculan a la trama. La investigación se basa, en parte, en las conversaciones telefónicas entre diferentes implicados. En los diálogos se cita a Pujol como la persona capaz de conseguir, gracias a su poder político, cambios en la regulación de las adjudicaciones de la inspección técnica que pudiera beneficiar a todos los implicados.

Según el TSJC, que se basa en los informes de la Agencia Tributaria, Pujol buscó un beneficio personal porque pensaba participar, indirectamente, en una empresa que iba a ser favorecida con nuevas adjudicaciones, tanto en el sector de las ITV como en el de la eficiencia energética. Pujol presionó, según los investigadores, a un ex alto cargo de la Generalitat, Enric Colet, para colocar en puestos clave del proceso a dos personas de su confianza.