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Feijóo también viajó a Cascais y a la isla de Ibiza con Marcial Dorado

El narco sale desde prisión en defensa de la versión del dirigente popular

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El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no solo se paseó en yate por la ría de Vigo con el contrabandista reconvertido en narcotraficante Marcial Dorado. Feijóo también viajó, según él mismo ha reconocido a este diario, a la localidad portuguesa de Cascais y a Ibiza con el contrabandista a mediados de los años noventa y en compañía de otras personas. Además de viajar frecuentemente a Portugal para controlar varias fincas y plantaciones de albariño al norte del país, Dorado solía organizar fiestas de fin de año con familiares y amigos en un hotel de Cascais a las que Feijóo fue también invitado. El presidente gallego no quiso pronunciarse ayer sobre estas fiestas.

Testigos de aquellas fiestas navideñas recuerdan al ahora presidente entre los comensales, así como en el chalé que Marcial Dorado tiene en la Illa de Arousa, donde se reunían para este tipo de celebraciones festivas. A ellas también asistía el chófer de la Xunta, socio y testaferro de Dorado, Manuel Cruz, el amigo de Feijóo que hizo las presentaciones entre él y el contrabandista. Feijóo también admitió a este diario que había viajado a Ibiza, siempre acompañado de otras personas, donde Dorado solía ir a pasar parte de sus vacaciones de verano con la familia. El entonces número dos de la Consejería de Sanidad de la Xunta se dejó fotografiar a bordo del yate que Dorado tenía permanentemente fondeado en la isla, el Oratus, y que fue intervenido por Aduanas en 2009, a raíz de la operación por blanqueo de dinero que derivó de su implicación en redes de narcotráfico por la que se encuentra actualmente en prisión.

Feijóo se negó ayer de nuevo a aclarar cuándo se produjo su última conversación con Dorado, después de que el juez que lo encarceló por narcotráfico desvelase que la policía pinchó llamadas telefónicas de ambos entre 2001 y 2003. Estas fechas suponen que la relación se prolongó mucho más de lo admitido por Feijóo en un primer momento, ya que el presidente gallego aseguró que cortó los contactos con el célebre contrabandista en 1998, cuando se enteró por la prensa de que tenía una imputación judicial. Ayer fue el propio Dorado quien rebatió la versión del juez que lo mandó a la cárcel y aseguró, a través de su abogado, que “desde el año 98 no ha mantenido” ningún contacto “ni personal ni telefónico” con Feijóo, según informa Europa Press.

El letrado José Antonio Tuero asegura que su cliente le ha confirmado “lo que había manifestado el señor Feijóo”, que “no ha tenido una relación personal estrecha”, sino que se conocieron por “otra persona”. Y añade que es “absolutamente falso” que hablase por teléfono con el presidente gallego entre 2001 y 2003, como ha destapado el juez y admitido Feijóo. Tras la reunión semanal de gobierno, Feijóo se parapetó ayer en el mutismo en una comparecencia ante los medios de comunicación, salvo para asegurar “con rotundidad” que la mujer de Dorado jamás le había chantajeado con difundir las fotos. “Estoy convencido de que hay que estirar este asunto”, protestó en la comparecencia de ayer ante los medios, “pero, lamentablemente, los que querían montar una infamia no pueden seguir estirándolo, salvo que prosiga la infamia”, resolvió.

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