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Sánchez-Camacho planta cara a los barones del PP

La líderesa popular defiende con vehemencia una mejor financiación para Cataluña

Alicia Sánchez-Camacho, lideresa del PPC.
Alicia Sánchez-Camacho, lideresa del PPC.

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, pidió el miércoles unidad a los barones de su partido durante la Junta Directiva Nacional para calmar las suspicacias por su negociación con CiU y la eventual mejora de la financiación para Cataluña. Sin embargo, Alicia Sánchez-Camacho, la presidenta del PP catalán, fue la primera en apartarse de esa línea y ayer reivindicó vehementemente una nueva financiación para Cataluña, porque cree que el modelo actual está agotado. La senadora pidió a los barones que respeten su decisión y les retó a que hagan sus propias propuestas en defensa de sus comunidades sin replicar las de Cataluña.

Sánchez-Camacho, sin embargo, difícilmente actúa sin coordinación con La Moncloa. La popular siempre ha mostrado una fidelidad absoluta a Rajoy, con quien se ha reunido cuatro veces desde Navidad para tratar el asunto. Y ayer recordó que su diseño no es flor de un día: el congreso del PP catalán lo aprobó hace un año; lo defendió —sin éxito— en el Parlament como alternativa al pacto fiscal y lo incorporó a su programa electoral. Y no solo eso: Sánchez-Camacho trabaja desde hace meses con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro para revisar el sistema. Pero, a diferencia de otras veces, la popular defendió con una vehemencia inusitada su idea. Y no ocultó que en Madrid, tras la junta directiva, se la expuso a varios de los barones.

“Soy consecuente con lo que pienso. Es legítimo que cada uno defienda su modelo. No tiene porque ser igual para todos. A mi me han votado los catalanes. Que hagan ellos [LOS BARONES] sus propuestas en defensa de su comunidad pero no en contra de la nuestra”, alegó la popular, consciente de que puede abanderar esa mejora de la financiación, una reivindicación transversal pero que ahora ha sido archivada tras la vía soberanista de CiU y ERC.

La senadora fue especialmente crítica con Mas y le acusó de haber presentado anteayer un “balance de la nada”

La alternativa del PP catalán, dentro de la LOFCA, pasaría por dotar a Cataluña de un régimen singular como el de Canarias o el de Ceuta y Melilla. El esquema tiene cuatro patas: aumento de la cesta de impuestos; colaboración entre las agencias tributarias española y catalana; ordinalidad (no perder puestos en el ránking de riqueza tras la aportación a la caja común) y la solidaridad finalista. La popular fue muy gráfica al explicar en qué consiste ese concepto: “Cuando yo gestionaba fondos de ayuda europea [fue directora general de Trabajo] recibía a los auditores de la UE cada tres meses. Las ayudas debían cumplir unos indicadores de crecimiento y si no, me los quitaban. No puede ser que se de dinero y que sea para gastos varios”.

El actual modelo expira este año y la popular instó al presidente catalán a no desperdiciar la “oportunidad histórica” que le da Rajoy, que Mas dijo que no existía. “No ha valorado suficientemente la oferta. Debe olvidar sus delirios independentistas”, afirmó la popular que anunció que Montoro se reunirá con empresarios catalanes para abordar la flexibilización del déficit.

La senadora fue especialmente crítica con Mas y le acusó de haber presentado anteayer un “balance de la nada” en relación a sus primeros cien días de Gobierno. A su juicio, su gestión ha empeorado la del Tripartito de José Montilla y puso como ejemplo su incapacidad para aprobar los Presupuestos con Esquerra. “Ese pacto es papel mojado”, dijo ahondando en la herida de que ahora ni tan siquiera puede aplicar la geometría variable como en la anterior legislatura. “Con nosotros que no cuente”, zanjó.