Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Déficit fiscal, superávit comercial

El auge soberanista dispara los negocios que viven de símbolos independentistas

Zapatillas deportivas de Vamcats, en Girona.
Zapatillas deportivas de Vamcats, en Girona.

Gastronomía, ropa deportiva técnica, tangas, gafas de sol, zapatillas, pañuelos, telefonía móvil, literatura, películas... Productos con un denominador común: la reivindicación, casi siempre de forma explícita, con estelades bien visibles, de la independencia de Cataluña. Algunas empresas suman años de trayectoria, otras nacieron al calor de la oleada independentista que vive Cataluña desde la última Diada, cuando centenares de miles de ciudadanos se manifestaron en Barcelona. En algunas hay más sentimiento o política que beneficios; en otras ocurre lo contrario. En cualquier caso, demuestran que la independencia también puede ser negocio.

Que se lo digan si no a los impulsores de Estelània, la primera feria independentista, que se celebra mañana en Arenys de Munt. La ubicación no es casual: El del Maresme fue el primer municipio catalán que celebró consulta soberanista en 2010. Apadrinada por la Associació de Municipis per la Independència, la Assemblea Nacional Catalana o la Plataforma pel Dret a Decidir y la Plataforma per la Llengua, pretende ser una feria “itinerante de proyectos y productos de nuestra tierra”. Habrá más de 50 empresas o proyectos que durante todo el día convivirán con talleres, charlas y la presentación de proyectos como L’Endemà, la película de Isona Pasola financiada con aportaciones de particulares.

“Si no fuera por el sentimiento, ni nuestras empresas ni Estelània existirían. Lo que buscamos es remover conciencias”, explica Núria Pedro, una de las impulsoras de la feria junto a Jordi Garcia. Ambos son los fundadores de una de las compañías que estarán presentes en la feria: OniriCat, una empresa que nació en septiembre de 2011 como complemento a un estudio de diseño de Badalona puesto en marcha en 2004. “Como única actividad no sería rentable”, reconoce Garcia. Especializada en productos textiles, la empresa ha vendido en el último año 1.500 productos. “Los políticos nos están ayudando muchísimo”, dice Garcia.

Probablemente VamCats sea la marca más conocida de todas las que acudan a la feria Estelània. Han vendido 15.000 pares de zapatillas deportivas y han facturado un millón de euros en solo seis meses. ¿El secreto? Una estelada donde otras marcas colocan su logo. Es la breve pero exitosa historia de la empresa que dirige Guillem Soldevila, el hijo de un zapatero jubilado de Vic, desde el pasado 11 de setiembre.

El éxito es tal que la empresa cuenta con un equipo de cinco personas exclusivamente dedicadas a acudir a ferias y mercadillos. “Este fin de semana estaremos en tres municipios”, explica Soldevila, que precisa que también venden en zapaterías y en internet. La empresa es fruto de un cúmulo de casualidades-oportunidades: su estudio de diseño creó los carteles de una carrera organizada por la Asamblea Nacional Catalana y los ilustró con zapatillas con la estelada. El calzado no existía pero la gente preguntaba dónde podía comprarlo. “Si no lo hacíamos nosotros, lo haría otro”, pensó. La experiencia de su padre hizo el resto. El éxito fue fulgurante y con una colección de 30 modelos ya trabajan en una colección de complementos.

El caso de Samaterra tiene más recorrido. Se puso en marcha en 2007 y entonces los comercios expresaban sus recelos a vender camisetas con simbología independentista. “¿Qué dirá la gente?”, explica Adrià Carbonell que les decían los comerciantes. Cada año vende 20.000 camisetas con motivos asociados a la independencia o la cultura catalana y tiene como objetivo convertirse en la Kukuxumusu catalana. “Tenía clarísimo que saldríamos adelante y ahora puedo vivir de esto”, señala Carbonell.

El caso de MerCatalà es el de una empresa familiar cuyo impulsor reivindica haber apostado por la ropa deportiva técnica con diseños catalanistas o independentistas —más allá del clasicismo de las federaciones— antes del furor que desató la pasada Diada. “Ahora parece muy fácil, pero el éxito era impensable cuando salimos en 2011”, explica su impulsor, Joan Carles Mercadal. Ubicada en Prats de Lluçanès (Osona), MerCatalà subraya que su producción sea 100% made in Catalunya. “El tejido es de Argentona, se estampa en Igualada y se cose en Móra d’Ebre”, dice un satisfecho Mercadal.

Un caso similar es el de la marca de gafas Ulldecat, una iniciativa surgida de la óptica que regenta Miquel Griñó y que desarrolló junto a su cuñado y su mujer. Irán a la feria de Arenys de Munt con apenas siete unidades, las que le quedan del medio centenar que encargaron de una primera remesa. “Cuando decidimos hacerlo, la pasada Diada, lo único que dijimos es que todo, desde la caja de las gafas a la gamuza fuera producido en Cataluña”, resalta Griñó.

“Nosotros no solo tocamos productos vinculados al independentismo, nos interesa sobre todo la calidad”, sostiene Joan Valls, de Barretina Catalana, una compañía que admite que se ha beneficiado del auge catalanista.