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Madrid busca su mercadillo ‘hipster’

Espacios como el Mercado de Motores y el de las Ranas se consolidan en la capital

Responden a la demanda de un público joven que quiere objetos únicos a buen precio

La silla 'Emmanuelle', a la venta en el Mercado de Motores. Ampliar foto
La silla 'Emmanuelle', a la venta en el Mercado de Motores.

Desde el Waterlooplein de Amsterdam al Brick Lane de Londres pasando por el Mercado de las Pulgas parisino, el Flohmarkt Mauerpark de Berlín y el LX de Lisboa. Son los flea market europeos, coloristas, frescos, pegados a la economía real, activistas del consumo responsable y enamorados de la segunda vida de los objetos. El flea market de Madrid, ¿sería el Rastro? Cada vez menos. Porque el denominador común de estos nuevos zocos es que son versiones actualizadas donde las cosas no son antiguas sino vintage, donde los objetos usados tienen otra oportunidad y donde se cobijan los diseñadores jóvenes que luchan por hacerse un hueco pero huyen espantados de la cadena de montaje.

Al igual que los mercados de abastos madrileños languidecieron hasta que se les dio una vuelta gourmet en forma de mercado de San Miguel o de San Antón, el Rastro necesitaba respirar, volverse cool. El oxígeno ha llegado en forma de múltiples iniciativas que aprovechan el boca a oreja y las redes sociales para promocionarse. Muchas son esporádicas, pero otras tienen cimientos fuertes y vocación de permanencia: el Mercado de Motores y el de Las Ranas. El primero, de iniciativa privada y cobijado en una hermosa nave industrial remozada a las afueras del centro y el segundo, callejero e impulsado por los comerciantes del barrio de los escritores del Siglo de Oro.

Los primeros sábados de cada mes, los tenderos de las Letras sacan sus productos a la calle y les añaden desde degustaciones a conciertos. En la foto, dos músicos de Desvariétés Orquestina en Casa González. ampliar foto
El mercado, todo el barrio  Los primeros sábados de cada mes, los tenderos de las Letras sacan sus productos a la calle y les añaden desde degustaciones a conciertos. En la foto, dos músicos de Desvariétés Orquestina en Casa González.

¿Por qué no hasta ahora y por qué ahora? Juan Fraile, creador del Mercado de Motores, no acaba de encontrar una respuesta, “siendo como somos fenicios y callejeros”. “Es llamativo que con tan buen tiempo, con un público nacional proclive y con visitantes interesados, no haya surgido antes”, reflexiona, para apuntar a las trabas burocráticas y a la miopía de los gobernantes. Andrés Culebras, empresario y presidente de la Asociación de Comerciantes del Barrio de Las Letras, opina que el concepto de comercio heredado durante generaciones es “de puertas para adentro”, a lo que se suma una “normativa hasta ahora muy restrictiva”. “Pero la crisis obliga a buscar ideas y ayuda a convencer a ayuntamientos”, añade.

El experto en viajes Paco Nadal considera que Madrid es “una ciudad encantadora” pero “conservadora”, que “nunca ha estado a la vanguardia sino a rebufo”. Pone como ejemplo de lo que en la capital se acaba de descubrir con el concepto de La Boquería, que ya existía en Barcelona hace 20 años. “Bienvenidos sean los nuevos mercadillos como recurso para la población y reclamo turístico”, celebra. Lara Díez, responsable del Rave Market de Lavapiés, piensa que los flea market como el suyo, exclusivamente de segunda mano y en un entorno alternativo, no han cuajado hasta ahora porque “nos han inculcado el rechazo a las cosas usadas”, aunque ahora sí se ve la necesidad. “Ojalá sea un cambio de mentalidad a largo plazo porque vivimos en una acumulación constante sin sentido ni salida”.

Juan Fraile quiso probar si su idea podía funcionar y montó una venta puntual de bicis clásicas y antiguas traídas de Europa. Y funcionó: vendió 40 en una hora. Fue el germen de su mercado. ampliar foto
El origen y la prueba  Juan Fraile quiso probar si su idea podía funcionar y montó una venta puntual de bicis clásicas y antiguas traídas de Europa. Y funcionó: vendió 40 en una hora. Fue el germen de su mercado.

A Fraile se le ocurrió hace un par de años montar un “mercado donde se venden productos originales en un ambiente especial”, harto de tener que coger un avión para buscarlo. Necesitaba un espacio lo suficientemente grande y peculiar como para sostener un proyecto que aspira a formar parte de la ruta turística de Madrid. Llamaron a la puerta de los grandes contenedores culturales pero recibieron un no tras no hasta que Metro dijo , para su sorpresa.

Dónde, qué, cuándo...

Tenderete de la tienda de regalos La Integral.
Tenderete de la tienda de regalos La Integral.

» Mercado de Motores

  • Cuándo: Primer sábado y domingo del mes. Este fin de semana cumple quinta edición. Entrada gratuita
  • Qué: 30 puestos de diseñadores emergentes, pequeños comerciantes y vendedores on-line. Ahora también alquilan espacios a particulares. Ropa, accesorios, libros, vinilos, muebles reciclados, tocados, naranjas, vino, bicicletas..
  • Dónde: Nave de Motores de Metro. Calle Valderribas, 49. Metro Pacífico
  • Horario: de 11.00 a 19.00. En primavera y verano, 22.00

» El Mercado de las Ranas

  • Cuándo: primer sábado de cada mes. Décima edición
  • Qué: entre 90 y 100 comercios con horario ininterrumpido y puestos montados en la calle, ante sus escaparates. Desde antigüedades a moda, libros, arte, vintage, deportes y regalos
  • Dónde: las calles del barrio de las Letras [mapa del mercado]. Metro Sol, Atocha, Sevilla y Antón Martín
  • Horario: de 10.30 a 20.00

» Rave Market

  • Cuándo: un domingo (cambiante) al mes, la próxima cita, el 17 de marzo. Un año de vida. Entrada gratuita
  • Qué: 40 puestos de particulares que van rotando. Venden objetos de segunda mano de todo tipo (ropa, hogar, juguetes…) o fabricados mediante el reciclaje
  • Dónde: nave central y un pasillo de CSA La Tabacalera de Lavapiés. Calle Embajadores, 53. Metro Embajadores
  • Horario: de 12.00 a 21.00

El lugar donde se celebra es lo que convierte en único a este mercadillo. Es una nave industrial de estilo neomudéjar diseñada por Antonio Palacios y declarada Bien de Interés Cultural. Estuvo en funcionamiento de 1923 a 1972 como gran centro de generación de energía para garantizar el suministro a la primera línea del metro en caso de que fallara la red general. Contaba para ello con tres enormes motores alemanes de 1.500 caballos que se siguen levantando, imponentes y en perfecto estado, en el centro de la sala de inmensos ventanales y pulcro azulejo blanco biselado. Tras 30 años cerrada, se restauró y se reabrió en forma de museo (gratuito) en 2008. Desde hace 10 meses y con vocación de continuidad, Metro lo alquila a Fraile una vez al mes “a precios de mercado” que ninguna de las partes precisa.

Abrieron en noviembre apostando por dos perfiles, “creadores y rastreadores de piezas", y reciben, según su promotor, muchas más peticiones de participar que espacio. Para Frailes, lo más importante es hacer una buena selección, para que el producto sea “bueno, variado, auténtico, de calidad y especial”. Los participantes rotan, de manera que cada sábado es un mercado distinto. ¿Y los precios? “Aquí no hay mesas de mil euros, pervertiría la esencia del proyecto”, advierte, para anotar que el rango de precios oscila entre los 10 y los 400 euros. En cuanto al público, “todo lleno y con colas”, a pesar de que no han hecho publicidad tradicional. Está pensado para gente “de entre 20 y 50 años, con sentido estético e inquietudes, que buscan diferenciarse por lo que usan y tienen en sus casas, que han viajado…”, es decir, lo que se conoce como hipsters.

La novedad de esta quinta edición es la apertura de un Mercado de Particulares a la manera estadounidense con disponibilidad para 120 puestos. Por 25 euros/día, se puede alquilar una plaza del aparcamiento exterior. “Tenemos verdadera intriga por las cosas inesperadas que la gente pueda traer”, comenta Fraile con un brillo en los ojos de Scalextric, colección de muñecas o baúl de disfraces. Esta oferta se completa con un restaurante “en el que todo se puede comer sin cuchillo”, una cafetería, una zona lounge con sofás, talles para niños de origami y música en directo. “Son músicos que suelen tocar en la calle y que se traen su gorrilla”, explica Fraile, que considera este ingrediente “clave para que los visitantes se sientan como en una ciudad llena de ritmo, ambiente y vitalidad”. De momento, su mercado les produce “más placer que dinero”, dice mientras se enorgullece de haber tenido al diseñador de joyas Andrés Gallardo en la primera edición.

La Asociación de Comerciantes del Barrio de Las Letras, con 266 miembros, define su proyecto como un “área comercial urbana” con el que buscaban “aunar esfuerzos” y celebrar “jornadas de puertas abiertas”. Habían detectado que las estancias de los turistas se alargan medio día más y que algo tenían que hacer para que ese medio día fuera suyo. “También queríamos potenciar que la gente de Madrid y alrededores viniera al barrio no a comprar algo sino de compras” y alejar una imagen demasiado ligada al ocio nocturno. El también llamado Frog’s Market nació en mayo con el apoyo del Ayuntamiento, del sector hotelero y de entidades públicas y privadas de la zona. Pensaron varios nombres hasta decidirse por las ranas, que recuerda a las pulgas y además, “da buena suerte”. Este animal poblaba los huertos donde se levantó después el barrio. Eran tantas y ruidosas que dieron nombre a una principales calles, Cantarranas, hoy Lope de Vega.

Estas son las reglas de oro según Antonio Jiménez, de la Platería López, fundada en 1918. Sin embargo, la inseguridad les obliga a funcionar con un timbre, por eso celebran tanto la jornada de puertas abiertas una vez al mes. ampliar foto
"Puerta abierta, público dentro y buen género"  Estas son las reglas de oro según Antonio Jiménez, de la Platería López, fundada en 1918. Sin embargo, la inseguridad les obliga a funcionar con un timbre, por eso celebran tanto la jornada de puertas abiertas una vez al mes. "Lo que necesitamos es que pueda estar abierta siempre", reclama Jiménez.

Los establecimientos participantes montan un puesto delante del escaparate y abren todo el día en horario ininterrumpido, una fórmula a la que cada local añade lo que quiere, desde atractivos para el bolsillo —descuentos de hasta el 15%, promociones tipo dos por uno y pequeños regalos— a actividades culturales y de ocio —degustaciones, música en directo, cine, recitales de lírica, artesanos haciendo zapatos a mano, talleres para niños danza oriental— hasta lograr una heterogénea, atractiva y colorista experiencia más allá de la pura compra. Como el recorrido es extenso, conviene hacerse con un mapa y apostar por zonas. “En la parte sur, como Moratín y San Pedro, se concentra el vintage; las antigüedades, en Prado; librerías, moda y complementos en Lope de Vega, Cervantes y León; jardín y plantas, Huertas; mientras que la restauración está salpicada por la plaza de Santa Ana, Ventura de la Vega y Echegaray”.

Esta edición, las ranas están de estreno. Para darle un impulso, sus promotores han añadido un ingrediente al jugoso cóctel: microteatro gratis en las tiendas. Las compañías Me gustó más el libro y Teatro Básico pondrán en escena cinco obras inéditas y escritas para la ocasión que repetirán cinco veces en cinco establecimientos. Las llaman cortoteatrajes, duran 10 minutos y el aforo medio es de 10 personas. El lema de esta primera experiencia es Por unas letras, “pero no va de escritores”. El horario de las representaciones, de dos o tres actores, se concentra de una a seis de la tarde y, a las ocho, ofrecerán en El Ateneo La Discreta Enamorada por solo ocho euros. ¿El balance de casi un año de experiencia? "Positivo, aunque ha tenido sus picos porque los meses de frío han sido duros, pero ha aumentado la afluencia y el público que viene conoce otro barrio, más diurno, más cultural”, señala satisfecho el presidente, que lo considera “una carrera de fondo” y una “inversión de futuro”.

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