Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Camacho denunciará que fue espiada en una comida con la exnovia de Pujol hijo

El PSC niega que ordenase grabar el encuentro en un restaurante de Barcelona

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, en uja foto de archivo.
La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, en uja foto de archivo. EFE

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, presentará una denuncia en el juzgado contra quienes encargaron su espionaje y quienes lo cometieron durante una comida en un restaurante de Barcelona, en julio de 2010. La popular almorzó con Maria Victoria Álvarez, exnovia de Jordi Pujol Ferrusola, quien en esa conversación la habría informado del supuesto blanqueo de dinero cometido por el hijo mayor del expresidente de la Generalitat. Álvarez denunció al final ante la Policía la supuesta evasión de capitales en diciembre pasado. La noticia la publicaron ayer El Periódico de Catalunya y El Mundo y este último rotativo en concreto reveló que la conversación la grabó la agencia de detectives Método 3 por encargo del Partit dels Socialistes (PSC).

En una multitudinaria conferencia de prensa, la popular expresó su deseo de que realmente los socialistas no estén detrás del espionaje —“Yo espero que no”— y lamentó que con la grabación, realizada con un micrófono bajo la mesa, se vulneró el derecho a la intimidad y el secreto de las comunicaciones. La cita entre ambas mujeres se fraguó, según esos rotativos, a través de Jorge Moragas, jefe de gabinete de Mariano Rajoy, que conocía a Álvarez, militantes de Nuevas Generaciones entre 1992 y 1993, de sus tiempos de estudiante. Moragas negó haber actuado de intermediario y el PP catalán se negó a concretar quién hizo de mediador.

En su declaración ante la Unidad central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), Álvarez declaró haber visto cómo Jordi Pujol Ferrusola evadió capitales a Andorra introduciendo billetes de 500 euros en el maletero del coche. Y, teóricamente, es lo mismo que le contó a Alicia Sánchez-Camacho en el restaurante La Camarga. La popular se escudó en que no informó a la policía porque, dijo, muchas personas le cuentan cosas “con o sin fundamento” y que en este caso era una información llena de “vaguedades” y que también derivó en cuestiones personales.

“No sé si le recomendé que fuera a la policía, pero como jurista que soy cualquier persona que tenga conocimientos delictivos debe informar sobre ello. Yo no podía actuar en nombre de una tercera persona. Y al final ella lo hizo dos años después”, señaló Sánchez-Camacho, que por aquel entonces era ya presidenta del PP catalán y senadora. Aún no se habían celebrado las elecciones que dieron la victoria a Artur Mas ni había por tanto pacto alguno entre los dos partidos. La popular aseguró que nunca utilizó esa información ni la comunicó al presidente de la Generalitat ni a ningún dirigente de Convergència. “Si se confirma el espionaje político sería un hecho muy grave que no podría quedar impune”, concluyó la popular, que tuvo por primera vez conocimiento de las escuchas en Navidad.

Los socialistas negaron tajantemente cualquier relación con ese espionaje y explicaron que conocieron la noticia por la prensa. “El PSC ni ha utilizado ni utiliza ni utilizará métodos ilegales para hacer política”, aseguró el portavoz del partido, Jaume Collboni. El PSC solicitará una rectificación a El Mundo y si no se produce estudiará otras acciones. “No voy a especular sobre lo ocurrido. Parece una película de espías”, afirmó Collboni. Un dirigente del PSC calificó de “conspiración” que se utilice el nombre del partido para desviar la atención de la actuación presuntamente delictiva de Pujol Ferrusola.

María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, pidió explicaciones a Alfredo Pérez Rubalcaba, que entonces era ministro del Interior, por las escuchas a la líder popular. Por el contrario, Albert Rivera de Ciutadans y Dolors Camats, de Iniciativa, acusaron a Sánchez-Camacho de ocultar información que debería haber acabado en manos de la justicia.