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Las Fallas necesitan un pacto

La Unesco exige consensos para declararlas Patrimonio de la Humanidad

Cristina Vázquez

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Los protagonistas del debate fallero ayer en La Nau.
Los protagonistas del debate fallero ayer en La Nau.

El mundo fallero necesita de consensos si aspira a que la Unesco declare la fiesta Patrimonio Mundial de la Humanidad. Y antes de un pacto, es preciso una tregua, sobre todo tras las polémicas en torno al cambio de fechas de la Cremà, la subida del IVA o el recorte de las subvenciones de los últimos meses. “Dar ese paso significa cierto nivel de consenso entre las partes y objetivos comunes”, planteó ayer Francesc Cruañés, investigador del Museo Valencià d’Etnologia, en un debate en La Nau organizado por la Associació d'Estudis Fallers (Adef).

José Giménez, vicepresidente de las Fallas de Especial y presidente de la comisión Cuba-Literato Azorín, se quejó de que la fiesta está infravalorada desde el punto de vista económico, cuando su potencia social en la capital es incuestionable. “Deberíamos de tener más fuerza”, planteó convencido de la popularidad internacional de otros festejos como la Tomatina. “Valencia es casi más conocida fuera por la fiesta de Buñol que por las Fallas”,

José Palacios, vicepresidente de la Federación de Hostelería, reconoció haberse metido en un auténtico avispero cuando propuso un cambio de fechas de la fiesta grande. Una mayoría de falleros votaron en contra del cambio de fecha de la Cremà al lunes. Una propuesta pensadad para aprovechar mejor la afluencia de turistas a la ciudad en esas fechas. “Si queremos explotar turísticamente las fallas, hay que lograr consensos. El turismo lo hacemos entre todos no en contra de nadie”, apostilló.

Desde la Falla Corretgeria, el fallero Raimundo Gómez insistió en que el único modelo de fiesta es el no profesional, el que realizan voluntariosamente los socios, con una estructura piramidal que funciona muy bien de arriba a abajo pero, a veces, no tanto en la dirección contraria, reconoció con autocrítica.

“El mundo fallero genera un movimiento económico de 750 millones anuales y solo recibimos un 0,67% del presupuesto municipal. Por cada euro que nos dan, nosostros generamos 150”, enfatizó Gómez tras reconocer que los falleros tiene mucha fuerza “pero no unión, ni una sola voz”. Por lo que dejó encima de la mesa que no debía ser un político, en este caso el concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Valencia, quien dirigiera a los falleros. “Yo me sentiría más cómodo en una organización líneal en la que los falleros podamos elegir a quien nos manda”, sostuvo.

“Algemesí, con su Muixeranga, ha conseguido ese consenso mínimo. Ha sido capaz de pactar esas necesidades comunes. Ahora le toca a las Fallas. Cada sector de la fiesta debe expresar su opinión, la Corporación municipal debe explicitar también lo que quiere y lo que no y, al final, todos deben estar dispuestos a renunciar a algo con tal de fijar tres objetivos básicos comunes a todos”, concluyó Cruañés.

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Sobre la firma

Cristina Vázquez
Periodista del diario EL PAÍS en la Comunitat Valenciana. Se ha ocupado a lo largo de su carrera profesional de la cobertura de información económica, política y local y el grueso de su trayectoria está ligada a EL PAÍS. Antes trabajó en la Agencia Efe y ha colaborado con otros medios de comunicación como RNE o la televisión valenciana À Punt.

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