La Guardia Civil califica a la banda de los Trinitarios de “peligrosa y combativa”

A los detenidos se les incautó diversas armas de fuego y cuchillos de grandes dimensiones

"Hemos retirado de la circulación una banda tremendamente peligrosa, muy combativa, muy violenta y que se dedicaba a sembrar el terror y el caos con sus fechorías”. De esta forma ha definido esta mañana el Director General de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, a la banda latina conocida como Trinitarios desarticulada el miércoles en diferentes ciudades en el marco de la operación Pulsera.

Fernández, que ha presidido el acto de toma de posesión del nuevo jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Lleida, ha explicado que con esta operación, en la que se ha detenido a un total de 19 personas, nueve en Lleida, entre ellos el presunto cabecilla, se ha asestado un “golpe muy importante” a la banda formada mayoritariamente por jóvenes dominicanos, aunque también hay venezolanos, cubanos y un español.

El máximo responsable del Instituto Armado ha felicitado a los 358 agentes del cuerpo que han investigado el último año las actividades de la banda por orden de un juzgado de Cervera. Durante el operativo se han registrado 21 viviendas en Lleida, Tàrrega, Salou, Barcelona, Madrid y Zaragoza.

A los detenidos se les han incautado armas diversas cantidades de droga, armas blancas de grandes dimensiones, bates de beisbol, una escopeta, una carabina de aire comprimido, un revólver detonador, una mira de precisión, botes de humo, cartuchos y munición de diverso calibre y 9.000 euros.

La Guardia Civil imputa a los detenidos entre otros delitos los de pertenencia a organización criminal, contra la salud pública, lesiones, amenazas, coacciones, robos con violencia e intimidación y tenencia ilícita de armas. “Tenemos que felicitarnos porque hemos puesto a buen recaudo a unas personas que estaban delinquiendo y atemorizando a la población”, ha señalado Fernández.

Entre la documentación encontrada en los domicilios de los detenidos destacan escritos de los códigos para la correcta utilización del lenguaje acordado por la organización y normas internas de la banda, así como cartas con directrices de actuación dadas por los cabecillas.

El perfil de los miembros de los Trinitarios es similar al de otras bandas latinoamericanas que operan en España. Se trata de grupos muy organizados y jerarquizados, violentos, con unos códigos de conducta muy estrictos y unos correctivos muy severos para quienes no obedecen las órdenes o no pagan las cuotas establecidas. Si uno de ellos comete una falta leve, como faltar al respeto a un superior, se le castiga con 300 golpes de palo. Si la falta es muy grave, como no acatar una orden, pueden llegar a propinarle hasta 844 golpes. En caso de deserción o delación de otros miembros, el castigo es la muerte del infractor o de un familiar.

La banda de los Trinitarios está formada principalmente por jóvenes dominicanos y es una escisión de la organización Dominican Don’t Play (DDP), de los que ahora son rivales y con quienes mantienen frecuentes enfrentamientos por cuestiones territoriales. Esta banda nació en una cárcel de Nueva York a finales de los años 80 y emulan al Grupo de Trinitarios, un movimiento revolucionario nacido en la República Dominicana en 1838. Según la Guardia Civil se trata de una de las bandas más prolíficas en Estados Unidos por su rápido crecimiento. En España, la banda se constituyó en Madrid en 2004 y posteriormente se extendió por otras provincias en células o capítulos. Entre los núcleos más activos y violentos estaban los desarticulados ahora en Lleida y Tàrrega.

Los miembros de la banda visten con los colores identificativos, una combinación de los colores de la bandera dominicana: el azul (representa la patria y la libertad), el blanco (la bendición de Dios), el rojo (el recuerdo de los hermanos caídos) y el verde (el orgullo de ser Trinitario). Los líderes utilizan el verde oscuro y los demás miembros el claro. Llevan collares formados por 844 cuentas de color verde, azul, blanco y rojo, así como pulseras que identifican su pertenencia al grupo.

La Guardia Civil no da por desarticulada totalmente la banda de los Trinitarios, ya que la operación continúa abierta y no se descarta que pueda haber más detenidos. La banda se financiaba con las cuotas que pagan sus miembros, con el tráfico de drogas y con el dinero que obtenían en extorsiones y robos violentos en domicilios.

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