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Los recortes erosionan los cimientos de la red escolar

Las vacas flacas hacen más difícil la erradicación de los barracones escolares, en los que Valencia es líder, mientras en los viejos colegios se desploman los techos

Vista de los barracones del Colegio número 103 de Valencia. A su lado, otro centro público convencional, el Tomás de Montañana.
Vista de los barracones del Colegio número 103 de Valencia. A su lado, otro centro público convencional, el Tomás de Montañana.

Barracones para la comunidad escolar. Aulas prefabricadas según la Administración. Contenedores de obra en expresión implacable de las familias del colegio público de infantil y primaria (CEIP) 103, un campamento de barracones ubicado junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Cualquier fórmula expresiva que se utilice, difícilmente oculta lo esencial: la provisionalidad que se alarga hasta parecer eterna a quienes la padecen, como las familias de los alumnos y alumnas que reciben clases.

Según los datos de la Consejería de Educación, la Comunidad Valenciana cuenta actualmente con 750 barracones escolares, lo que la convierte en la más poblada en este aspecto, junto a Cataluña. Otra significativa característica de los barracones es que son propios de la red escolar pública. No es fácil encontrar centros privados o concertados con aulas prefabricadas, y menos con cinco u ocho años de permanencia.

El nombre no oculta lo esencial: larga provisionalidad de los barracones

Ante esta situación, suelen ser las asociaciones de padres y madres de alumnos las que alzan la voz, en algunos casos hasta el agotamiento. El colegio 103 es tan provisional que ni siquiera tiene nombre, o lo que es peor, tiene el nombre de un coñac, a pesar de ser el más nuevo de Valencia ciudad, y la indignación de las familias les ha llevado a presentar 327 denuncias por la insalubridad de las instalaciones y otros tantos recursos de alzada, la semana pasada, ante la Consejería de Educación por la falta de respuesta de ésta a sus denuncias. Hace cinco años que se instalaron en los barracones con el compromiso de que en poco tiempo tendrían un colegio nuevo en el solar vecino de las Naves Cross. Y ahí siguen.

En los barracones de Alaquàs ven pasar de largo los nuevos colegios

Al comentarle el caso a María Dolores Tirado, presidenta de la Federación de Ampas de Castellón, ironiza: “Pues aquí les ganamos”, dice. El de Benadresa, que es una pedanía de Castellón, lleva ocho años en barracones y no ven el momento de pasar a un centro definitivo. “La anterior presidenta del Ampa del centrome decía 'ay, Loli, me iré del cole y seguirá en barracones”, recuerda la presidenta de la federación castellonense. Y, efectivamente, los barracones siguieron allí cuando dejó el cargo. “No me gustaría que me pasara lo mismo, dejar el cargo de presidenta de la federación y que el colegio de Benadresa siguiera igual". Y es que la provisionalidad, por definición, no cubre las contingencias de lo definitivo. No es la menor “tener que poner planchas de cerámica en el suelo para acceder a los barracones cuando llueve, porque es una especie de vaguada”. Les han dicho que comenzarán a hacer el colegio nuevo en enero, pero no las tienen todas consigo porque también les aseguraron que este curso lo empezarían en las nuevas instalaciones y ahí permanecen. Esa es la tónica.

“Yo no quiero que a mi hijo, cuando llueva, le caigan los gotarrones en el pelo”, canta una voz aflamencada en uno de los videos que ha colgado en Youtube el ampa del colegio Ciutat de Cremona de Alaquàs, cansada de reivindicar desde hace ocho años la construcción de un colegio “en condiciones”, que se convertirá en el decano de los barracones si construyen el de Benadresa. Hace un par de años, el Ayuntamiento cedió suelo para la construcción del colegio nuevo. “Nos dijeron que en el segundo semestre iba a entrar en licitación, pero no ha sido así”, se lamenta Tendero.

Consejería dice que con los colegios nuevos cerrarán 150 aulas prefabricadas

“A nosotros se nos ha juntado la crisis y que este Ayuntamiento es socialista”. Para corroborar su tesis anotó los centros en licitación o construcción que mencionó la consejera de Educación en las cortes el 6 de noviembre: Sant Francesc de Borja, en Gandia; el IES de Dénia; los C.P. de Murla, Torrevieja, Benicarló, Benadresa, Elche y Torrent; el número 100 de Russafa y los ciclos formativos Botànic Cabanilles de la Vall d'Uixò. Además de no estar el Ciutat de Cremona, comprobó desolado que todos esos municipios gobernaba el Partido Popular. Y no puede olvidar los tres desalojos que han tenido en tres años, “dos por lluvia y uno por viento”.

"A nuestro colegio lo dieron como ruina técnica y nos dijeron que sería cuestión de un año", recuerda María Ángeles, presidenta del Ampa del CEIP Manjón-Cervantes de Alicante. De eso hace ya cuatro años. Cuando llueve hay goteras, en invierno hace frío, queremos volver a nuestro cole, son los mantras que recitan las familias. Para María Ángeles Fernández, además, los barracones están a media hora, mientras que el colegio en ruinas lo tiene a cinco minutos. “El concejal de educación nos dijo que comenzaríamos este curso, si no en septiembre en diciembre”, reitera, en una cantinela que se repite. La siguiente fue una reunión con el director territorial y ya no les podía dar fecha, sólo intentar incluirlo en los presupuestos in extremis. Mientras tanto, el viejo colegio está cada día más ruinoso y “han tenido que tabicar las puertas para que no entre gente”. Cuanto más tarden, “más caro saldrá”.

Lo del Luis Vives indica la necesidad de reformas en colegios añejos

“La realidad demuestra que hay un gran déficit de infaesctruras en la escuela pública, se han olvidado del mapa escolar”, asegura el ilicitano Tomás Sempere, presidente de turno de la Confederación de Ampas Gonzalo Anaya. “Y cuando construyen uno nuevo piensan que se mantiene solo. Cita como ejemplo el Vicenta Ruso, de Santa Pola, un colegio de nueva construcción, hecho “sin tener en cuenta la cantidad de gente que se va a vivir a la zona”. “Y por eso se ha quedado obsoleto en poco tiempo”, dice. ¿Solución? Se han añadido barracones para satisfacer la demanda existente.

Desde la Consejería de Educación destacan que este curso ha dado comienzo “con un 10% menos de aulas prefabricadas” y que con la construcción de los seis colegios nuevos “se eliminará el 20 % de las aulas prefabricadas existentes”, 150 aulas, o lo que es lo mismo, 587 módulos prefabricados, según los datos de la Consejería de Educación, Formación y Empleo. Una vez construidos esos colegios quedarían en el territorio escolar valenciano 500 aulas con alrededor de 2.300 módulos prefabricados.

Los barracones del 103 contrastan con la millonaria Ciudad de las Artes

Sólo con la construcción de los dos centros de Gandia y Dénia se eliminarán 242 módulos, avanzando, según la consejería, en el el “plan de eliminación de aulas prefabricadas compromiso del presidente Fabra”. El Gobierno catalán anunció el fin de los barracones para 2015. En Valencia la fecha no está fijada.

Mientras se habla de colegios nuevos, las infraestructuras existentes muestran sus goteras, y no sólo metafóricamente, como si los recortes fueran socavando los cimientos de la red escolar pública. Hay colegios públicos vetustos cuyos techos se desploman, como sucedió la madrugada del viernes en el Luis Vives de Valencia, que en 2013 cumplirá cien años. Con ser grave el desprendimiento del techo en un aula, más preocupante resulta saber que las familias habían remitido múltiples informes sobre las deficiencias del centro y reclamado reformas estructurales antes de que pasara esto, que el presidente del ampa, Félix Crespo, califica como “tercer aviso”.

FAPA-Valencia había presentado además al Ayuntamiento de Valencia un informe de deficiencias de mantenimiento en la ciudad en el que se detectan serios problemas en el coelgio Tedoro Llorente, el Villar Palasí, El Saler, el Barcia Goyanes y, cómo no, el Luis Vives.

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