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“Mi hija Clara no es”

A dos de las víctimas mortales ya se les ha realizado la autopsia en el Anatómico Forense

Están identificadas y sus familias, avisadas

Al lugar se acercan también padres que no han podido localizar todavía a sus hijas

Familiares de una de las fallecidas, a su llegada al Anatómico Forense. Ampliar foto
Familiares de una de las fallecidas, a su llegada al Anatómico Forense.

Los cuerpos de dos de las tres jóvenes muertas en el suceso ocurrido esta madrugada en una macrofiesta en el recinto Madrid Arena han sido trasladados esta mañana al Instituto Anatómico Forense, donde ya se les ha practicado la autopsia, aunque sus conclusiones todavía no se conocen. Las familias de Katia Esteban Casielles y Cristina Arce de la Fuente, ambas nacidas en 1994, han llegado una a las 11.20 y la otra pasadas la una de la tarde. Los familiares se han marchado dos horas después atravesando la nube de periodistas sin mediar palabra hasta sus vehículos. Sus rostros enrojecidos y las gafas de sol escondían el llanto. El último en salir, consternado y llorando, ha sido el padre de Cristina, quien ha estado acompañado de un amigo.

Mientras, el cadáver de la tercera víctima, Rocio Oña Pineda, que ha fallecido al llegar al hospital Clínico, ha sido conducido a primera hora de la tarde al Anatómico Forense, donde permanece un equipo de psicólogos del Samur-Protección Civil y del propio Instituto para atender a las familias. Un grupo de amigas de Rocío, que han dicho que no estuvieron en la fiesta pero sí en el hospital al conocer la noticia, han acudido a mediodía al Instituto para comprobar si su amiga ya estaba allí. Se han marchado apenas diez minutos después, algunas hablando por el móvil contando la situación. La Policía recuerda que las cinco familias —hay dos chicas más ingresadas en estado grave— están avisadas de lo sucedido. Las dos ingresadas son María Teresa Alonso Vinateo, nacida en 1992, que está en el hospital Jiménez Díaz, y Belén Langdon Real, en el Doce de Octubre, informan Jesús Duva y Francisco Javier Barroso.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y el concejal de seguridad, Antonio de Guindos, han acudido al Anatómico Forense al mediodía. "Queremos expresar el pésame a las familias de las fallecidas y esteremos al lado de hospitalizadas", ha declarado Botella, que ha remitido todas las cuestiones de la seguridad del recinto, propiedad municipal, a la rueda de prensa del vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva, quien ha asegurado que no se había superado el aforo y que no se desalojó el recinto para "evitar el pánico".

Una pareja que no localizaba a su hija ha acudido a las 11.30 al Anatómico Forense con la cara demacrada, y presa del pánico. El padre se ha quedado fuera llamando constantemente desde su teléfono móvil y la madre ha entrado, pero ha salido al rato, aliviada. "Mi hija Clara, de 21 años, no es", se ha limitado a decir el padre, todavía pálido y con el habla entrecortada. Tras ellos, han acudido otra familia y dos hombres más, desesperados pensando que sus hijas podían estar muertas.

Muchos padres se han levantado esta mañana con la noticia de la tragedia, sabían o sospechaban que sus hijos podían estar allí y los están dando por desaparecidos porque no les cogen el teléfono.

Durante toda la mañana ha habido un goteo de llegada de amigos al Anatómico, parejas jóvenes abrazadas, grupos de chicas visiblemente consternadas. A la hora de comer han empezado a salir, llorando y sin hacer declaraciones. Un grupo de cuatro chicas, amigas de una de las fallecidas han entrado y salido entre lágrimas, una de ellas muy afectada, intentaba hablar con sus acompañantes pero no se la entendía. Lo único que han dicho es que no estaban en la fiesta.

"La pérdida de un hijo es el duelo más complicado"

Un equipo de psicólogos del Samur-Protección Civil y del Instituto Anatómico Forense han estado atendiendo a las familias de las fallecidas en una fiesta de Halloween. "Estos casos de muertes repentinas los tiene que notificar, a la familia, un especialista", asegura Miriam González-Pablo, la coordinadora de emergencias del Colegio de Psicólogos de Madrid. Pero cuando el fallecido es un hijo, el apoyo psicológico temprano es más necesario. "Cuanto antes se haga, mejor. Se evita el duelo patológico, que puede durar más de un año y hace que las familias dejen de salir, de relacionarse con otras personas, que paralicen su vida", declara. "La pérdida de un hijo es el duelo más complicado", subraya.

La psicóloga ha explicado a este periódico que su principal misión es "traer a los padres a la realidad". "Entran en shock, en una situación de irrealidad y buscan excusas y explicaciones. Pero no hay explicación", detalla González-Pablo.

Loirdes Fernández Márquez, psicóloga del Instituto Anatómico Forense, hoy ha acudido para apoyar a su compañera, aunque finalmente no ha participado en la atención de las familias. Su labor, dice, se tiene que centrar además en que los padres no caigan en la culpabilidad porque los padres asumen que han fallado en su papel de "protección". Pasada esa fase, con apoyo de los profesionales, intentan aliviarles el dolor y encauzar el duelo. "Es el peor. Se aprende a vivir con ello, pero superar la muerte de un hijo es imposible".

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