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Gemma Zabaleta | Consejera de Empleo y Asuntos Sociales

“Las listas debieran de ser abiertas”

“Hay que volcarse el la sociedad. Estamos muy volcados en nosotros”, afirma la dirigente del PSE

Gemma Zabaleta.
Gemma Zabaleta.

Gemma Zabaleta siempre le ha pedido al PSE que vaya un poco más allá de sus límites clásicos. El día de su despedida de la escena pública le propone que lidere una serie de cambios estructurales para adaptarse a los que está sufriendo el mundo y la sociedad. “Puede haber más participación en las redes sociales que en las sedes de los partidos”, dice.

Pregunta. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de lo que ha oído y leído sobre usted?

Respuesta. Las especulaciones en torno a eso. Las cosas a veces son sencillas. Yo lamento quien utiliza este tipo de situaciones en su propio beneficio o para agitar sus propios fantasmas. Oigo hablar de mí y de lo que otros dicen que yo pienso, que no se corresponde ni con mi estado de animo, ni con mi pensamiento ni con mi posición. Me siento feliz, he acertado, creo que es lo mejor para culminar y cerrar una etapa en la que me he dedicado a trabajar por cambiar muchas cosas de puertas afuera.

Perfil

Catedrática de instituto, Gemma Zabaleta (San Sebastián, 1956), ha transitado más de 25 años por la política vasca y española hasta llegar a ser la consejera de Empleo y Asuntos Sociales del primer Gobierno del PSE. En 1988, fue directora en el Gobierno de Ardanza, y del 1991 a 1993 trabajó en la Diputación de Guipúzcoa, de donde pasó al Senado. En 1998 entró en la Cámara de Vitoria y en 2001 encabezó una alternativa a la batalla entre Carlos Totorika y Patxi López.

P. ¿Quiere decir que ahora toca cambiarlas puertas adentro? ¿Qué va a hacer ahora?

R. Voy a vivir de mi trabajo (Catedrática de Lengua y Literatura) pero no voy a dejar la política. Voy a trabajar porque la izquierda renueve sus estructuras orgánicas, y su agenda.

P. Eso quizás es lo que más ha sorprendido de su decisión. Que se le acabe el empuje justo ahora...

R. No se me acaba el empuje, cierro un a etapa y abro otra. Nunca le he tenido miedo a nada, ni al futuro. Es mayor reto volver a mi trabajo con lo que supone de prepararme, que quedarme donde estaba, y de forma paralela abrir un periodo de reflexión sobre todo lo que tiene que cambiar la política.

P. Habla reiteradamente de transformar. ¿Qué le va a pedir el PSE el 21 de octubre?

R. Que siga comprometido con Euskadi, con la consolidación de la paz y la convivencia, y con la salida de la crisis. Y para eso hay que sellar grandes acuerdos después de grandes diagnósticos. No se puede avanzar con la política del retrovisor, mirando hacia atrás. Es necesaria una gran altura de miras.

P. Los partidos, la política vasca, ¿están maduros para afrontar coaliciones basadas más en la ideología que en lo que piensan de terceros?

R. Hay que ver el resultado electoral. Nos puede dar sorpresas. No sabemos como va a decidir la sociedad vasca tras el fin de ETA, con la irrupción de la izquierda abertzale, o tras el primer Gobierno del PSE, y después de la evolución del PP.... vamos a ver todo eso. El recorrido de los partidos no tiene que tener muros ni contenciones, vamos a ver muchas cosas en el futuro, hemos abierto la puerta de la paz y vamos a ver como se produce este recorrido. Las coaliciones de sintonía ideológica llegarán ahora que ETA ha dejado de condicionar de manera extraordinaria la política.

Hay que volcarse el la sociedad. Estamos muy volcados en nosotros

P. ¿Cree que el PSE es un partido inmovilista?

R. La izquierda, el socialismo español, vasco y europeo, pero también la derecha, tiene que repensar todas sus propuestas, sus estrategias ante un mundo que ha cambiado. Hay filosofos y pensadores que lo definen como un cambio de era. Cambian los medios de comunicación, el empleo, la economía, los países en vías de desarrollo son los que tiran del carro. Si ante esto no cambian las propuestas de la izquierda a la sociedad, la sociedad nos abandonará.

P. ¿Da la impresión de que no se refiere sólo a una actualización del discurso?

R. Voy a dar un paso más. Tenemos que cambiar la estructura organizativa de los partidos. Hoy puede haber más participación en las redes sociales que en las sedes de los partidos. Hay más encuentros en el ciberespacio que en el espacio, y eso tiene que llevar a cambios de actitudes, a una reformulación. Ahora el debate se centra en quién va en las listas. Yo creo que las listas debieran de ser abiertas, debiera de haber más participación de los electores en la elaboración de esas listas. No podemos ofrecer nuevas soluciones si no damos un salto de participación y de comunicación. Existimos para la sociedad, debiéramos de volcarnos para ellos y creo que a veces estamos muy volcados en nosotros mismos.

P. ¿Volvería a un Gobierno de izquierdas?

R. No, ya he tomado una decisión y yo cumplo mi palabra. A mí no me va a pasar lo que a los toreros. Cuando el lehendakari me propuso entrar al Gobierno tuve muchas dudas, pensaba que mejor sería gente más joven... tiene que haber cambio. Como por ejemplo las mujeres que van en la lista de Gipuzkoa. Son muy valiosas tienen todo mi respeto. Nunca he pensado que soy más que nadie, el relevo se da y es extraordinariamente bueno para la sociedad y para el partido.

P. ¿Le ha decepcionado alguna decisión de López?

R. No rotunda y absolutamente. Yo no conocía con proximidad a Patxi López. Me presenté en un congreso en el que él ganó y he aprendido a quererle, a apreciarle y respetarle, y se lo digo con absoluta sinceridad. Me he fiado de él porque es una buena persona y la política necesita de buenas personas. No tengo ningún pero, porque además me ha permitido llegar a lo máximo en política. Cuando empecé, gracias a Manuel Huertas, al que nunca estaré lo suficientemente agradecida, pasaba por el Parlamento y pensaba que estar ahí sería lo máximo. He estado 14 años y además he sido consejera gracias a Patxi López. No tengo ningún reproche ni al socialismo vasco ni al lehendakari.

P. ¿Pero?

R. Pero eso no obsta para que haya muchas cosas que cambiar en el socialismo vasco, y por eso le voy a pedir a Patxi López que una vez que pasen las elecciones abandere la regeneración, el aperturismo, y refuerce la participación social, para que la calidad y la dignidad humana fluyan como elementos fundamentales.

P. ¿Cree que sin ETA el vasquismo fluirá con naturalidad?

R. El vasquismo es el socialismo. El desarrollo del socialismo en Euskadi pasa por intensificar algunas señas de identidad y cambios estructurales. ¿Quién puede negar que uno de los asuntos pendientes es el encaje de Euskadi en el Estado? ¿Quién puede negar que frente a una derecha que está recentralizando el Estado hay que tomar decisiones?

Las decisiones difíciles las toman las personas con esta crisis

P. ¿Algún compañero de viaje preferido para ese tránsito?

R. Primero hay que definir la apuesta. Una vez culminado el Estatuto hay que pensar en su perfeccionamiento, y ha de ser una agenda abierta en dos direcciones: el encaje de Euskadi en España por una y la propia estructura interna de Euskadi por otra. Ni la Constitución ni la Ley de Territorios Históricos pueden ser inamovibles en un contexto en el que las soberanías se diluyen.

P. Ese discurso se ha abierto paso a veces con fórceps en su partido...

R. Creo que a los partidos hay que pedirles siempre un poco más. Yo, con otros, fui de las primeras en pedir al PSE puentes abiertos con la izquierda abertzale. ¿Quién me iba a decir hace unos años que eso iba a verse con total normalidad? Ahora se ve con normalidad y sucederá también en el PP.

P. ¿La decisión más dura en estos años?

R. Las decisiones duras las están teniendo que tomar los ciudadanos en la actual situación económica y laboral. Pero para mi quizás un momento muy duro fue reducir un 7% las prestaciones cuando iba a venir una avalancha de casos. Cuando llegué había 34.000 personas recibiendo la RGI, ahora son casi 60.000.

P. ¿A quién fue la primera persona a la que comunicó su decisión de dejar la política?

R. A Patxi López.

P. ¿Qué libro estaba leyendo en ese momento?

R. Releía y sigo leyendo Confesiones de un burgués de Sandor Maray. Tiene una prosa maravillosa. Creo que la palabra es muy importante.