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LA CUESTA DEL IVA EN BILBAO

“Están las cosas como para subir precios”

El impacto del IVA, amortiguado. Hosteleros y comerciantes tratan de mantener el precio del 'pintxo' y la cesta de la compra

Una clienta conversa con la dependienta de una tienda
Una clienta conversa con la dependienta de una tienda EFE

El temor por el impacto de la subida del IVA en los precios se disipaba ayer de inmediato al salir a hacer unas compras. Ya era uno de septiembre, pero, en la carnicería de Germán, en Bilbao, el kilo de filetes de ternera seguía costando exactamente lo mismo que el día anterior: 15,60 euros. El dueño del establecimiento, que también vende productos de charcutería, pan y conservas, ya había explicado que no pensaba subir los precios. “Están las cosas como para subir más. Al final, los que salimos perdiendo somos los comerciantes, pero no queda otra que mantener el precio”.

En la tienda de ultramarinos de Joseba, el litro de aceite está a 3,20 euros, como el viernes, y el precio del café (2,49 euros), tampoco ha variado. Joseba no aplicará la subida del impuesto a los productos que vende, porque “entre el trabajo que me va a costar cambiar todas las etiquetas, y que ya está todo caro, no me compensa”. En el Eroski, la misma situación. El kilo de filetes seguía a 17,45 euros, el cuarto de kilo de café a 2,29 euros y el litro de aceite de oliva virgen a 3,20. Sin novedades. Dos mujeres se felicitaban por la congelación de los precios, que no esperaban.

Paseando por esta gran superficie, tampoco hay cambios aparentes entre el precio que tenía una lavadora el viernes (372 euros), con el que tiene una vez ha entrado en vigor la subida del IVA, ni en lo que cuesta un televisor de 32 pulgadas (359 euros). La mayor sorpresa llega al llenar el depósito en una gasolinera del centro comercial. El viernes, a las 23.40, la cola para repostar era de 15 coches, con conductores previsores. Pero el sábado, el día en el que el gravamen de los carburantes ha pasado del 18% al 21%, la gasolina estaba más barata. Una empleada indica que, no está al tanto, pero que probablemente se trate de una estrategia comercial de la empresa. El litro de gasolina 95 había bajado de 1,471 a 1,453 euros el litro, y el de gasóleo, de 1,389 a 1,384 euros.

Una vez lleno el depósito, el día invitaba a tomar un pintxo. De camino, el precio del billete ocasional de metro se mantenía igual que el viernes, aunque en el bono recargable Creditrans el importe de cada viaje ha subido un céntimo (de 0,77 as 0,78 euros). En el bar, el precio de la croqueta de jamón sigue igual que el viernes, a 1,65 euros, y la explicación de Haizea, la camarera, no es nueva. “No está la cosa como para subir, aunque igual más adelante lo hacemos. De momento, no”, sentencia. Lo mismo que dice Marta, la dueña de una peluquería, que ha dejado las tarifas como estaban. “Si podemos tirar con los mismos precios, los dejaremos como están, y a ver si la cosa sigue funcionando.”