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MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO

El Goya más libre y creativo

Las cuatro series de grabados más importantes del artista se exponen junto a una treintena de obras que muestran la historia de la estampa y su influencia

De izquierda a derecha, el director del Museo de Bellas Artes, Javier Viar, la subdirectora, Marta García Maruri, y el comisario de la exposición de grabados de Goya, Javier Novo, contemplan una pantalla táctil. Ampliar foto
De izquierda a derecha, el director del Museo de Bellas Artes, Javier Viar, la subdirectora, Marta García Maruri, y el comisario de la exposición de grabados de Goya, Javier Novo, contemplan una pantalla táctil.

La fragilidad de la obra sobre papel impide que se muestren al público de manera continua. En los almacenes del Museo de Bellas Artes de Bilbao se protegen de la luz, los cambios de humedad y temperatura cuatro colecciones completas de grabados de Francisco de Goya (Fuendetodos, 1746-Burdeos, 1828), las más importantes que realizó. Caprichos, Desastres de la guerra, Tauromaquia y Disparates suman 224 estampas que ahora se exponen rodeadas de una treintena de obras que muestran el camino del grabado europeo desde los maestros alemanes y holandeses del siglo XVI hasta la influencia en el trabajo de artistas contemporáneos. Todas las piezas de la exposición Goya. Estampas de invención proceden de los fondos del Museo de Bellas Artes.

“Goya se muestra más libre y creativo en el papel que en la pintura”, asegura el comisario de la exposición, el jefe del Departamento de Colecciones del Museo de Bellas Artes, Javier Novo. En los grabados de creación Goya plasmó la realidad de su tiempo con actitud crítica y expresó sus pensamientos e inquietudes. “Estudiaba la repercusión de los grabados”, explica Novo. “Ponía títulos ambiguos o enmascaraba las escenas para que sus críticas no fueran identificadas”.

‘Caprichos’, ‘Desastres’, ‘Tauromaquia’ y ‘Disparates’ están en la muestra

Las obras que rodean las series de Goya arrancan con los maestros del grabado de Nuremberg. La Virgen del muro (1514), de Alberto Durero, es un ejemplo de evolución técnica. En el mismo espacio aparece un grabado de Rembrandt, un retrato masculino de 1641. Rembrandt, junto a Velázquez y la naturaleza, fueron los únicos maestros reconocidos por Goya. El recorrido por la historia del grabado que acompaña a las series goyescas pasa por obras de William Hogarth, Antonio Carnicero y Mariano Fortuny, para desembocar en la influencia que recibieron ya en el siglo XX artistas como José Gutiérrez Solana, Ricardo Baroja, Pablo Picasso, Manuel Millares, Antonio Saura y Francis Bacon.

Las 80 estampas de Caprichos (1797-1799) fueron concebidas como una sátira de la época, con críticas a la ignorancia, la prostitución o las supersticiones, y la personificación de animales para denunciar injusticias o necedades. Desastres de la guerra (1810-1814) (82 grabados) plasmó el sufrimiento de los combatientes y la miseria de la guerra de Independencia. Goya, gran aficionado a la lidia, realizó Tauromaquia (1815-1816) con casi 70 años, llevando a sus 40 grabados la brutalidad del toreo y una magistral captación del movimiento. Disparates (Los Proverbios) (1816-1819) (22 grabados) no fue publicada en vida de Goya y refleja en clave grotesca las limitaciones del ser humano. El Bellas Artes ha completado recientemente las series. Las últimas cuatro estampas de Disparates han sido adquiridas este año.