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Grupos sociales desafían la norma que restringe actos en la calle en Santiago

Colectivos vecinales y culturales se rebelan contra la norma del gobierno municipal que pretende cobrarles por organizar actividades en la vía pública

El Ayuntamiento de Santiago considera que una proyección de cine gratuito en la calle es un espectáculo. Como tal, reclama 405,52 euros por día al Cineclube de la ciudad y a la Rede Feminista por usar la vía. Y lo hace en contra de lo que manda la ley estatal de Haciendas Locales. A ella se acogen las organizaciones, que han recurrido el mandato del Ayuntamiento con un argumento que usó el propio alcalde, Ángel Currás, del PP, en el pleno de aprobación inicial de la ordenanza de ocupación de la vía pública que ha puesto en pie a las organizaciones de la ciudad: que la ley, de rango superior a una ordenanza municipal, limita a los ayuntamientos este tipo de cobros a quienes “utilicen o aprovechen especialmente el dominio público local en beneficio particular, conforme a algunos supuestos previstos” en otro artículo de la norma. Entre las situaciones que contempla la ley está la de ocupar los espacios con “mesas, sillas, tribunas, tablados y otros elementos análogos, con finalidad lucrativa”.

El gobierno de Ángel Currás no espera a que se apruebe definitivamente su nueva ordenanza de ocupación de la vía para empezar a cobrar las actividades gratis en la calle. Lo hace a través de una ordenanza fiscal que tasa los puestos de venta, los espectáculos, la venta de artesanía o ambulante y los rodajes cinematográficos. El Ayuntamiento sostiene que, en este caso, la organización no especificó que era una actividad gratuita. El Cineclube de Santiago, que solicitó el permiso, explica que tras su petición recibió la llamada del Ayuntamiento para anunciarles que debían pagar.

En las cinco llamadas que el colectivo cultural intercambió con el Ayuntamiento, sus responsables aseguran que dejaron claro que era una actividad gratuita. Así figura en un escrito presentado en la administración municipal el pasado día 29. El Cineclube, una organización sin ánimo de lucro que no cobra por sus proyecciones, insiste en que, verbalmente, repitió al gobierno local que era una actividad gratuita. El Ayuntamiento alega que el error está en la petición y que otras asociaciones que han solicitado la misma plaza no han tenido problemas.

Cuando el pleno aprobó de forma inicial la ordenanza, Currás insistió en que el “espíritu de la norma” no es cobrar a estas entidades sino ordenar otros aspectos que no recogía la anterior, mientras que su concejal de Mobilidade, Albino Vázquez Aldrey, afirmaba que solo se iban a establecer pagos para las actividades que tengan una finalidad lucrativa. La acción del Ayuntamiento contrasta así con las palabras del edil Vázquez Aldrey, quien insistió en el pleno que, pese a que la redacción de la ordenanza en ningún momento especifica ni pone excepciones al cobro de las tasas, no se iba a requerir el pago a asociaciones sin ánimo de lucro. El artículo no acota el cobro, decía, porque la exención ya se reflejaba en la ordenanza fiscal. El listado de tasas municipales para este año sí recoge el cobro “por la ocupación de terrenos de uso público con meses y sillas con finalidad lucrativa”, pero, según la resolución que el Ayuntamiento hizo llegar al Cineclube, a estas organizaciones les aplica la ordenanza fiscal muncipal 3.23, referida a espectáculos, venta ambulante o rodajes, entre otros.

Las protestas contra el cobro de tasas van a generalizarse en los próximos días. Una veintena de asociaciones culturales y vecinales ultima un calendario de movilizaciones y se plantean incumplir la norma. El Cineclube y Rede Feminista ya han pedido sin rodeos desobediencia civil. Lo hicieron ayer, en una rueda de prensa a las puertas del ayuntamiento, donde colocaron sin autorización una mesa plegable y dos sillas. La Policía Local les solicitó el permiso y, tras la comparecencia, identificaron a una de las portavoces para cubrir un parte. Invitan también a todas las organizaciones que forman el tejido asociativo de la capital gallega a instalar sus mesas en la Praza do Toural, en el casco histórico de la ciudad, para informar de sus actividades cada viernes de este mes entre las seis y las ocho de la tarde. Además, mantienen su propuesta cultural, que cada martes de junio proyectará una película, cuya temática gira en torno al papel de la mujer, en la plaza de Oliveira, sin pagar los 1.622 euros que les reclama el Ayuntamiento. El año pasado organizaron una actividad idéntica sin pagar. “Pretenden imposibilitar la vía económica la realización de actividades, a un precio más elevado incluso que el de la especulación urbanística”, denuncian el Cineclube y las feministas.