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Mas modula el giro soberanista para no romper con el Partido Popular

El presidente de la Generalitat antepone la crisis y el pacto fiscal a la apuesta secesionista

Artur Mas y Oriol Pujol se saludan efusivamente ante la presencian de Jordi Pujol.
Artur Mas y Oriol Pujol se saludan efusivamente ante la presencian de Jordi Pujol.

Los rivales de Convergència Democràtica suelen recriminar al partido que periódicamente agite su alma soberanista en lo que llaman, despectivamente, “independentismo de fin de semana”. Durante muchos años, los nacionalistas de Jordi Pujol y Artur Mas han sido maestros en el arte de motivar a las bases con soberanismo enardecido en las reuniones de partido para después, en el día a día, trabajar con grandes dosis de pragmatismo como las que les ha llevado a pactar con el Partido Popular. Todo indica que las cosas seguirán así pese al último giro independentista del partido en el congreso del fin de semana que ha llevado a Convergència a apostar por el “Estado propio” en su hoja de ruta.

CDC pide una Hacienda propia con o sin pacto con el PP

El presidente del partido y de la Generalitat, Artur Mas, vino a confirmar ayer que no hay que esperar ninguna ruptura con el PP a corto plazo. En el discurso de clausura del congreso el líder nacionalista dejó claro a las bases que su objetivo es que Cataluña tenga “los mismos poderes que cualquier Estado” pero antepuso esto a la recuperación económica y a alcanzar el pacto fiscal, un nuevo sistema de financiación para la Generalitat. Esto hace perfectamente compatibles los pactos con el PP, partido del que depende para gobernar en Cataluña, durante un año más como mínimo. En este periodo es cuando CiU quiere poner encima de la mesa de Mariano Rajoy el pacto fiscal.

Mas ha sabido jugar bien a dos bandas durante todo el congreso. Ha logrado aparecer como el único dirigente que velaba por que el partido no tome derivas radicales que le alejen de la centralidad política. Al mismo tiempo, el presidente ha colocado en los más altos puestos de la dirección a sus colaboradores más independentistas, los mismos que han negociado con las bases subir el listón soberanista de la ponencia congresual. Estos son Oriol Pujol, flamante secretario general, y Francesc Homs, al frente del área de estrategia.

Las frases de Mas

“Cataluña quiere los mismos poderes que tiene cualquier Estado, los mismos que tienen aquellos que defienden su identidad, su personalidad, su progreso y su bienestar”.

“Pido a la nueva dirección que en los próximos tiempos no se pierdan tres conceptos esenciales: preservar la cohesión interna del partido, no perder el sentido de partido abierto que sabe escuchar y tener presente que la vocación de CDC es representar a la gran mayoría de la sociedad”.

Pero la palabra clave de la ponencia ideológica, la lucha por un “Estado propio”, lleva la rúbrica del presidente. El propio Mas pronunció la fórmula en el debate sobre las enmiendas que exigían apostar por la independencia sin matices, notablemente liderados por las juventudes del partido, las JNC. La nueva dirección, marcadamente soberanista, celebró esta fórmula porque no quería que, por enésima vez, el partido atenuara con eufemismos el soberanismo de sus juventudes.

El concepto de Estado propio, sin embargo, permite a Convergència seguir haciendo malabarismos para modularlo en función de sus intereses. Su socio de federación, Unió Democràtica, ya incluyó en 2000 la referencia al Estado propio, sin que ello haya supuesto giro soberanista alguno en su líder, Josep Antoni Duran, orgulloso detractor de la independencia de Cataluña. Duran no asistió al congreso de CDC por un oportuno viaje oficial a Marruecos.

Mas mantuvo su ambivalencia hasta el cierre del congreso. En su último discurso quiso exhibir conciencia social al alertar del riesgo de que se rompa la cohesión por la crisis: “El ascensor social ha tendido a pararse y esto agrieta el país”. Por eso prometió que el principal esfuerzo del partido debe ser atajar la crisis económica. Sin embargo, los aplausos más fuertes los obtuvo cuando abordó la agenda nacionalista. “A Cataluña también le toca ahora hacer su propia transición nacional y esto requiere tener nuestra propia estrategia para seguir existiendo como pueblo”, aseguró sin dejar de insistir en que “nadie debe ver en ello voluntad de confrontación”. Tampoco esquivó la defensa del “Estado propio” pero dejó claro que todos los países europeos acabarán cediendo soberanía. Con todo, sí defendió que Cataluña salga del régimen común de financiación autonómica, el pacto fiscal. Si no hay acuerdo, abogó porque Cataluña cree su propia Hacienda. No concretó cómo.