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Figueres se rinde al circo

El festival internacional honra la figura de Dalí

Una artista, durante una actuación del Festival Internacional de Circo de Figueres.
Una artista, durante una actuación del Festival Internacional de Circo de Figueres.

Un crítico de arte quiso una vez ridiculizar a Dalí llamándole clown. El pintor se lo tomó como un elogio y, en su estilo provocador, corrió a una sastrería para vestirse de payaso y hacerse fotografiar. Luego dijo: “Es más difícil actuar como payaso durante 40 años que ser pintor”. La anécdota la recoge Josep Playà Maset en un libro conmemorativo del Festival Internacional de Circo de Figueres, que se celebra estos días en la capital del Alt Empordà. La ciudad ha acogido con los brazos abiertos a los artistas de 13 países llegados en la primera edición del certamen, que los organizadores quieren convertir en un referente en la línea del festival de Montecarlo.

El 19 de septiembre de 1967 llegó a Figueres un curioso agasajo: un paquidermo que la compañía Air India envió a Dalí. Era un regalo de los directivos, a quienes el pintor había explicado su fascinación por la figura de Aníbal, el general cartaginés que cruzó los Pirineos con elefantes. El pintor recibió el presente como “un regalo a los niños de Figueres”. El elefante indio, sin embargo, acabó en el zoo de Valencia tras pasar cuatro años en Barcelona, para disgusto de los propietarios de Empuriabrava, que lo querían utilizar como reclamo turístico.

Los organizadores del festival, que no han olvidado al paquidermo, se han inspirado en esta historia para diseñar las esculturas que se entregarán a los ganadores del certamen. Un elefante patilargo de inspiración daliniana que se disputan 53 artistas bajo la mirada de un jurado internacional reunido para la ocasión. El presidente es el suizo Rolf Knie, descendiente de una estirpe de artistas y programadores de circo. “La clave del circo es mantener el misterio”, explicó Knie en la gala de inauguración celebrada el pasado jueves. “Lo más importante es la personalidad del artista y la disciplina”.

Es la primera vez que los salvadoreños Alejandro y Jonathan, alias Los Hermanos Rodríguez, pisan Europa. “Nos sentimos muy orgullosos de estar aquí”, decían mientras esperaban el comienzo de la gala inaugural. Su afición, como la de muchos artistas de circo, viene de familia: son la tercera generación dedicada al arte de la acrobacia. El jueves se concentraban para llamar la atención de los observadores que han acudido a Figueres para captar talento. Entre ellos, varios altos cargos del Cirque du Soleil. Luego demostrarán su pericia: Jonathan se reclinará en un banco y su hermano saltará a sus pies para que le ponga a dar vueltas a una velocidad de vértigo, en uno de los números más divertidos de la noche.

Genís Matabosch, director y alma máter del festival, ha conseguido lo imposible en tiempos de crisis: que instituciones y empresas aporten 250.000 euros para costear el evento. “Figueres siempre ha sido un cruce de caminos. Muchas compañías paraban aquí”, explica Matabosch sobre su ciudad natal. El director del festival ha conseguido suscitar ilusión con un proyecto que aúna la esencia transfronteriza de la ciudad con su raíz daliniana y la tradición circense. Algunos cargos municipales se alegraban de que, además, el festival se lleve a cabo en un antiguo símbolo del poder militar: el castillo de Sant Ferran.

En la gala inaugural no quedaban asientos libres. Familias llegadas desde Girona o Francia compraban palomitas antes del espectáculo. A Isaac, un niño de ocho años, se le ponen los ojos como platos cuando le cuentan que esa misma mañana los organizadores han paseado un paquidermo por las calles de Figueres. Todo en honor de Dalí (y de Aníbal, el gran jefe militar de Cartago).