Barceloneses y turistas hacen un alto en el Memorial con flores a las víctimas del atentado terrorista, situado al comienzo de las Ramblas de Barcelona.

La vida sigue...

Seguiré, seguirán, seguiremos, sin dejarnos abatir por la aterradora pregunta: si convertimos en espectáculo a los muertos, ¿no estaremos los vivos transmutando en espectros? Si la existencia pierde sentido y consistencia, ¿no será esa otra terrible pérdida?

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