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<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link><atom:link href="https://elpais.com/arcio/rss/author/Nuria%20Labari/?website=el-pais" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>EL PAÍS News Feed</description><lastBuildDate>Thu, 24 Sep 2020 11:00:23 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><image><url>https://elpais.com/resizer/hpj5CT1kM4wdG0NYyqr8awL8fo4=/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/OIJOJGGQRBBMZEPZKN664ZIB6Q.png</url><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link></image><item><title>Viaje a la mente de Isabel Díaz Ayuso</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-09-18/viaje-a-la-mente-de-isabel-diaz-ayuso.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-09-18/viaje-a-la-mente-de-isabel-diaz-ayuso.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 19 Sep 2020 07:30:38 +0000</pubDate><description>Entenderla llegó a convertirse en un asunto crucial para mí, quizás porque sentía que tenía mi vida en sus manos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hay muchas cabezas en las que me gustaría pasar veinticuatro horas. Pagaría mucho dinero por vivir un día en <a href="https://elpais.com/cultura/2019/05/03/babelia/1556899710_745273.html" target="_blank">la mente de Anne Carson,</a> por ejemplo, para escribir uno solo de sus versos. O en la de Jeff Bezos, para saber a qué quiere jugar con este mundo nuestro. Sin embargo, si en los últimos meses me hubieran dejado elegir, de entre todos los cerebros habría escogido el de <a href="https://elpais.com/noticias/isabel-diaz-ayuso/" target="_blank">Isabel Díaz Ayuso</a>. Entenderla llegó a convertirse en un asunto crucial para mí, quizás porque sentía que tenía mi vida en sus manos. Hoy por fin veo la luz. Cuando por primera vez he dejado de juzgarla y me he esforzado en entenderla. He comprendido que estaba prestando más atención a lo que Díaz Ayuso decía que a lo que nos estaba contando. Como si no supiera leer un buen libro. Sin embargo, la historia no podía ser más clara ni estar mejor escrita.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-09-18/viaje-a-la-mente-de-isabel-diaz-ayuso.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/THDHzXyvJRaQzClJDZLYffEokiI=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BEGKXNPD6FDUHJXI5S6WTSO3EQ.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, este viernes durante una rueda de prensa en Madrid.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[JuanJo Martín]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso]]></category><category><![CDATA[Comunidad de Madrid]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Quién nos salvará  de las redes sociales</title><link>https://elpais.com/ideas/2020-09-18/quien-nos-salvara-de-las-redes-sociales.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/ideas/2020-09-18/quien-nos-salvara-de-las-redes-sociales.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 18 Sep 2020 19:15:47 +0000</pubDate><description>Es un hecho. Hemos concedido a la tecnología el poder de la persuasión, y a los técnicos, el prestigio de explicarnos el mundo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Estos días arrasa entre lo más visto de Netflix <a href="https://elpais.com/cultura/2020-09-17/acaso-has-elegido-ser-conejillo-de-indias.html" target="_blank"><i>El dilema de las redes sociales,</i> el documental de Jeff Orlowski</a> sobre el peligro de las redes y el daño que están causando al mundo en general y a los individuos en particular. En los primeros cinco minutos se apunta de frente a la manipulación electoral, las <i>fake news,</i> la venta de datos personales, el espionaje tecnológico, el deterioro de la salud mental de los usuarios y el fin del mundo en general. Lo que viene después es la explicación de la distopía. No sabemos quiénes somos ni adónde vamos, pero sí cómo hemos llegado hasta aquí. Y para explicarlo Orlowski recurre a los creadores del sistema: exempleados arrepentidos de Google, Facebook, Instagram y demás gigantes del ramo.<p><a href="https://elpais.com/ideas/2020-09-18/quien-nos-salvara-de-las-redes-sociales.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/7fBsrTGyVfIqqyndMXhK1M7PBrY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/34RXAHUOIVFPNKLROUADJZNPBM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Tristan Harris ( presidente de Center for Humane Technology, a la izda.) en una imagen del documental The Social Dilemma, de Netflix.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ExposureLabs]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Documental]]></category><category><![CDATA[Netflix]]></category></item><item><title>Todos somos Miranda Makaroff aunque los ricos no nos inviten a sus fiestas</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-09-11/todos-somos-miranda-makaroff-aunque-los-ricos-no-nos-inviten-a-sus-fiestas.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-09-11/todos-somos-miranda-makaroff-aunque-los-ricos-no-nos-inviten-a-sus-fiestas.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 12 Sep 2020 16:34:22 +0000</pubDate><description>No hay dinero en el mundo capaz de convertir lo malo en bueno</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://smoda.elpais.com/tag/miranda-makaroff/" target="_blank">La <i>influencer</i> Miranda Makaroff</a> se ha ido de fiesta con un montón de amigos sin mascarilla toda vestida de rosa. Concretamente, se ha ido a celebrar el cumple del fotógrafo Dylan Don y el empresario Carl Hirschmann en la típica <i>mansioncita</i> de la Costa Azul con decenas de <i>coleguis influencers</i>. Todos, eso sí, con sus PCR hechas para poder bailar y disfrutar como en tiempos de prepandemia. Imprescindible leer completo el reportaje <a href="https://smoda.elpais.com/moda/en-la-pandemia-solo-los-ricos-bailan-sin-mascarilla-la-invasion-de-los-test-rapidos-en-las-fiestas-vip-mas-privilegiadas/" target="_blank">que se ha marcado SModa</a> al respecto.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-09-11/todos-somos-miranda-makaroff-aunque-los-ricos-no-nos-inviten-a-sus-fiestas.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/N1JbVkygU8eFVMHaH3dY_UjYDzA=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/76FGRXFGTVGG5HV2V2HGV5WTB4.PNG"><media:description type="plain"><![CDATA[Miranda Makaroff en una fotografía publicada en su cuenta de Instagram.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Famosos]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Sociología]]></category><category><![CDATA[Capitalismo]]></category><category><![CDATA[Pobreza]]></category><category><![CDATA[Desigualdad social]]></category></item><item><title>Caixa y Bankia se casan o el año que nos robaron el futuro</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-09-04/caixa-y-bankia-se-casan-o-el-ano-que-nos-robaron-el-futuro.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-09-04/caixa-y-bankia-se-casan-o-el-ano-que-nos-robaron-el-futuro.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 04 Sep 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Es un hecho probado que lo único irreversible es el pasado. Lo que está por venir, quieran o no, sigue siendo nuestro</description><content:encoded><![CDATA[<p>“El tiempo es relativo, ¿de acuerdo? Se puede alargar y compactar, pero no puede ir hacia atrás. Simplemente no puede”. Eso dijo el doctor Brand en la película <i>Interstellar</i>. Antes lo había dicho Einstein. La pregunta es si puede ir hacia delante. La física cuántica cree que sí. Y la covid ha demostrado que de hecho sí. Como todo el mundo ha podido comprobar, los últimos meses hemos atravesado épocas a toda velocidad, las crisis se han disparado por doquier y todo lo que parecía que iba a pasar dentro de quince o treinta años está pasando hoy. Por ejemplo, La Caixa y Bankia se han enamorado. Terremoto bancario que hubiera parecido ciencia ficción hace un año y, sin embargo, la pedida de mano es hoy un hecho. Y los padres de la novia parecen contentos.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-09-04/caixa-y-bankia-se-casan-o-el-ano-que-nos-robaron-el-futuro.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/6pRneJ2tlLppd9gS87SXIXESvV4=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/MIFT5I7SAVFCVHGEFQ3Q7LLF2Y.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Caixa Bank en la Avenida Diagonal de Barcelona.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[MASSIMILIANO MINOCRI]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Fusiones bancarias]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>No sé si llevaré a mis hijas al colegio </title><link>https://elpais.com/ideas/2020-08-28/no-se-si-llevare-a-mis-hijas-al-colegio.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/ideas/2020-08-28/no-se-si-llevare-a-mis-hijas-al-colegio.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 29 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Mi hija mayor quiere unas zapatillas. “¿Me las comprarás si hay cole?”, pregunta. Regresar a las aulas es su manera de resucitar, de ser ante los otros, de tener horizonte, de crecer más allá de sus padres</description><content:encoded><![CDATA[<p><b>2 de abril de 2020</b>. Llevamos dieciocho días confinados cuando publico esto en Instagram. “A veces, cuando hace sol, mi hija mayor (diez años) se viste como si fuera a salir a la calle. Entonces se coloca en la ventana, medio cuerpo fuera, y se limita a esperar. Una niña que espera. Una niña triste, además, estos días. Ni una sola vez han preguntado (ni ella ni su hermana) cuándo va a acabar esto. Y eso es porque estamos aún lejos del destino…”<p><a href="https://elpais.com/ideas/2020-08-28/no-se-si-llevare-a-mis-hijas-al-colegio.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/xRwrK6TJxv2rDnSlCbcyyCtZfEE=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/ZHIXXOAQWBFQTPALILVLA6UJN4.jpg"></media:content><category><![CDATA[Educación a distancia]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Niños]]></category><category><![CDATA[Colegios]]></category><category><![CDATA[Educación primaria]]></category><category><![CDATA[Familia]]></category><category><![CDATA[Conciliación laboral]]></category><category><![CDATA[Hijos]]></category><category><![CDATA[Padres]]></category><category><![CDATA[Infancia]]></category><category><![CDATA[Madrid]]></category><category><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso]]></category><category><![CDATA[Comunidad de Madrid]]></category><category><![CDATA[Comunidad educativa]]></category></item><item><title>Qué ganas de verte, Madrid</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-28/que-ganas-de-verte-madrid.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-28/que-ganas-de-verte-madrid.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 28 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Escribo para todos los que regresan. Nuestra es la ciudad y nuestra la decisión sobre adónde volvemos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Madrid no es un lugar cualquiera, porque es la ciudad más grande y más de todos de España. “Soy de Madrid porque nací en Cádiz”, <a href="https://elpais.com/ccaa/2019/05/10/madrid/1557494815_777053.html" target="_blank">decía Elvira Lindo en el pregón del último San Isidro sin covid.</a> También es motor económico y, más importante aún, motor de los sueños de miles, de millones de madrileños, visitantes y futuros ciudadanos. Pero ahora dicen que la covid-19 la va a matar. Que no quedará nada de mi ciudad, que se ha cebado con ella, como con tantas otras víctimas.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-28/que-ganas-de-verte-madrid.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/FMyPVFC_qMtM_9pD8d8EyAh8i5c=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/B3YHGFYBQFBKZIKIF24HQWSGVI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un hombre cruza la Puerta del Sol de Madrid el pasado 5 de abril, durante el estado de alarma.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Alvaro Garcia ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Madrid]]></category><category><![CDATA[Verano]]></category><category><![CDATA[Vacaciones]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category></item><item><title>En qué piensa Bill Gates</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-21/en-que-piensa-bill-gates.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-21/en-que-piensa-bill-gates.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 21 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>La covid, el hambre en el mundo o el cambio climático no existen por casualidad o por falta de información o 'big data'. Su origen está en la injusticia. En esto no piensa el magnate</description><content:encoded><![CDATA[<p>El segundo hombre más rico del mundo es además el segundo mayor donante de la Organización Mundial de la Salud y el primer filántropo en salud global. Además, Bill Gates ha sido el protagonista de los mayores bulos sobre la covid, que lo asociaron con la creación y difusión del virus. <i>Fake news</i>, poder, salud, dinero… Gates y su inteligencia superlativa están en el ojo del huracán. Quién no daría un penique por los pensamientos de Bill.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-21/en-que-piensa-bill-gates.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/f0NqlVmFKL4qNqiE7lHo1ndbLOM=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/6Y6EYMFDNJFE3GBQEKPU5BUFCY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Bill Gates, durante una charla en Nueva York en noviembre de 2019.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[SAMUEL CORUM]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Bill Gates]]></category><category><![CDATA[Dinero]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>La nueva felicidad y el tanga de moda</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-24/la-nueva-felicidad-y-el-tanga-de-moda.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-24/la-nueva-felicidad-y-el-tanga-de-moda.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Tue, 18 Aug 2020 13:39:12 +0000</pubDate><description>Por primera vez, no es más importante decirnos a nosotros mismos quiénes vamos a ser el año que viene o dentro de diez sino confesarnos cómo hemos llegado hasta aquí</description><content:encoded><![CDATA[<p>“Nunca imaginé que en la felicidad hubiera tanta tristeza”. Yo debía de tener unos dieciséis años cuando me topé con esta frase leyendo a Mario Benedetti. La misma edad que tienen ahora las chicas de la playa que llevan el tanga de moda del verano para tomar el sol. Pandillas enteras uniformadas con brasileñas negras y la parte de arriba de otro color como única diferencia entre unas y otras. Pienso en el inmenso trabajo que habrá supuesto para ellas ir a la tienda, seleccionar la prenda, probársela con su mascarilla y con esos plásticos imposibles que llevan las bragas del biquini, mirarse en el espejo bajo la luz vertical del probador… También en las razones por las que han elegido esa prenda y no otra. Hay una visión del mundo detrás de cada uno de esos tangas, una ideología tan exigente como el rigor con que se exponen al sol. Por la tarde, cuando la playa se vacía, algunas de esas chicas salen corriendo al agua como las niñas que aún son mientras que algún chico (o chica) las persigue como las mujeres que están empezando a ser. Entonces recuerdo la frase de Benedetti que leí cuando tenía su edad.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-24/la-nueva-felicidad-y-el-tanga-de-moda.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/0X1yKe6s6nQzjopfNXIeVM7eF8U=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/WGRWJNWCPZDGJGGV45SIDTOJ5A.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Dos mujeres pasean por la playa de La Antilla (Huelva) con mascarilla.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Julián Pérez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Felicidad]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Verano]]></category></item><item><title>La conspiración de los conspiranoicos</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-14/la-conspiracion-de-los-conspiranoicos.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-14/la-conspiracion-de-los-conspiranoicos.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 15 Aug 2020 17:15:38 +0000</pubDate><description>La instrumentalización laboral de la educación, el dinero como criterio de éxito, y el desprestigio del pensamiento y de la creación ha llevado a la construcción de un tipo de ciudadano que entiende la experiencia como algo pegado al cuerpo individual, más concretamente al suyo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es verdad que se ven poco por los medios de comunicación, pero están por todas partes este verano. Es imposible superar una sobremesa familiar o abrir Twitter sin encontrarse con uno de ellos. Desde <a href="https://elpais.com/gente/2020-06-13/miguel-bose-contra-el-mundo.html" target="_blank">los tuits de Miguel Bosé </a>explicando que la vacuna de la covid-19 incrustará a la humanidad <i>microchips</i> para controlarla, hasta los colegas que denuncian en redes sociales que en España sea obligatorio usar mascarilla cuando en otros países de Europa aún no lo es. Están también los que aseguran junto a Trump que toda la pandemia es una estrategia farmacológica organizada por China y los que piensan que estamos en el último peldaño de la biopolítica y el control del cuerpo por parte del Estado. Son la resistencia, los que dicen saber que la verdad sobre el virus no es la que nos cuentan los periódicos o quienes hemos elegido para que nos gobiernen. Y todos ellos tienen tres cosas en común: creen que una fuerza interesada —y superior— intenta dominar el mundo. Están seguros de que ellos serán los últimos ciudadanos libres de la tierra. Y son peligrosos.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-14/la-conspiracion-de-los-conspiranoicos.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/__Z9-gZPwXYsMbEj_MumKUZ_NKk=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BQBFYMKCKRQGNCICO4A3H5HCRA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Busto del filósofo griego Platón.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Fake news]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category><category><![CDATA[Dinero]]></category><category><![CDATA[Platón]]></category><category><![CDATA[Bulos internet]]></category></item><item><title>El placer culpable y la ardilla de Zuckerberg</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-07/el-placer-culpable-y-la-ardilla-de-zuckerberg.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-07/el-placer-culpable-y-la-ardilla-de-zuckerberg.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 08 Aug 2020 10:01:28 +0000</pubDate><description>Hoy, el individualismo de la sociedad postcovid nos ha traído la mejor culpa de todas, la que se cose con el privilegio y nos permite tragarlo a sorbos cortos de vino blanco</description><content:encoded><![CDATA[<p>En  el verano de la desolación cada vez más gente no sabe qué hacer con su propio placer, como si le quemara en las manos. Como si no fuera digno de ser celebrado y mucho menos de ser expuesto, al menos no este año. Porque en el verano de 2020 la gente que está sana en la playa o brindando con un vino en cualquier terraza siente el peso de la culpa de estar mejor que los demás. Una culpa que es egoísta y narcisa y que forma parte del mundo individualista y ensimismado que estamos bendiciendo con esta forma snob de “placer culpable”. <p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-07/el-placer-culpable-y-la-ardilla-de-zuckerberg.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ZHkjT96eZyxiBnQgB-J-G56xM9E=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/WDNVBLKIPNES7BKR4CNX773U5U.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Vista este jueves de la playa de Binibèquer en Menorca.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[David Arquimbau Sintes]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Verano]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Mark Zuckerberg]]></category><category><![CDATA[Vacaciones]]></category></item><item><title>Tengo el cuerpo de Scarlett Johansson pero la película se llama ‘Her'</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-31/tengo-el-cuerpo-de-scarlett-johansson-pero-la-pelicula-se-llama-her.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-31/tengo-el-cuerpo-de-scarlett-johansson-pero-la-pelicula-se-llama-her.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 31 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Juro que voy a salir de la pantalla, voy a derribar las murallas cristalinas y voy a olvidarme durante un mes de todo lo que no tiene tacto, aroma, glándulas, cercanía</description><content:encoded><![CDATA[<p>Primero acepté la idea de encerrarme en una casa, en la mía. Entonces agradecí tener cuerpo y tener casa y acepté llamar a ese encierro confinamiento. Poco después, sin que nadie hablara de ello y menos aún de sus consecuencias, acepté guardar mi cuerpo en una pantalla. Y aunque el confinamiento terminó, de la pantalla aún no he salido. Sigo aquí encerrada y pido socorro aquí y ahora, cuando por fin me he dado cuenta de que vivo aquí dentro. De que en este nuevo mundo el cuerpo social se ha convertido en un cuerpo digitalizado e innecesario, una mera funda. Un consumible más.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-31/tengo-el-cuerpo-de-scarlett-johansson-pero-la-pelicula-se-llama-her.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/yEhAoBY-eLvGyjXPNE794GvDjgg=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BLJHSYLM6JBWXDRQ5PHQBJR2M4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotograma de la película 'Her'.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Teletrabajo]]></category><category><![CDATA[Digitalización empresarial]]></category><category><![CDATA[Scarlett Johansson]]></category><category><![CDATA[Cine]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Relaciones sociales]]></category></item><item><title>’Lost in translation’ made in Spain</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-17/lost-in-translation-made-in-spain.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-17/lost-in-translation-made-in-spain.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jul 2020 22:30:01 +0000</pubDate><description>Vivimos en el verano de la incertidumbre. Ignoramos todo sobre el inmediato futuro</description><content:encoded><![CDATA[<p>“Estoy perdida. ¿Eso tiene arreglo?”, pregunta Scarlet Johanson a Bill Murray. “No. Sí. Ya se arreglará” responde él. Desde que vi <i>Lost in Translation</i> he querido visitar Tokio y dormir en el hotel de la película, el Park Hyatt. Sofia Coppola convirtió para mí ese hotel en la imagen de la fragilidad y la incertidumbre. En la imagen del futuro después de todo. Un futuro desnudo y tierno a la vez. Desolador pero también sincero. Supongo que por eso siempre he querido ir allí para encontrarme con esa mezcla de soledad y belleza que no solo es fascinante sino también consoladora.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-17/lost-in-translation-made-in-spain.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/0OLi55tqtlV4zZ7wlAs9srXimAI=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/P2FOJ344LL27VJSJWZMWLU5X5A.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Los hoteles están listos pero los extranjeros no llegan y los nacionales no nos atrevemos.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Cine]]></category><category><![CDATA[Turismo]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category></item><item><title>Sin tristeza no hay salida </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-10/sin-tristeza-no-hay-salida.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-10/sin-tristeza-no-hay-salida.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 10 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Es hora de salir a llorar puntualmente a los balcones a las ocho de la tarde. El tiempo de los héroes no ha pasado, pero tampoco el de los frágiles humanos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Alrededor, todo lo que podía romperse se ha roto. Y todos los que podían romperse se han roto. Incluidas también las vidas de muchos por quienes la covid ha pasado de largo. Porque hay vida más allá del virus. Y donde hay vida, hay pena. Nos dicen que todo se arreglará con la vacuna y no es verdad. Que si los números son mejores la vida será cada vez mejor, pero no es cierto. Empezamos con la consigna de que una pandemia es una guerra y hemos acabado convencidos de que no tenemos derecho al consuelo hasta que el enemigo haya sido derrotado. No hay gente triste en las guerras, es un sentimiento inadmisible cuando el dolor está universalmente repartido. Así que la tristeza se convierte una capa de polvo y cascotes sobre lo que antes llamábamos vida. Al final, el mundo entero parece más sucio.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-10/sin-tristeza-no-hay-salida.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/zCdXUkCB_w136H06JB46W4cz9p0=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/LGR2U7VF6FXHRTYT43H4NLRUVI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una interna en una residencia de mayores abraza a su hijo a través de un plástico habilitado para que los familiares se puedan dar su primer abrazo desde hace tres meses.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[BIEL ALIÑO]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Residencias ancianos]]></category><category><![CDATA[Depresión]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Psicología]]></category><category><![CDATA[España]]></category></item><item><title>En la cartera de un alemán</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-03/en-la-cartera-de-un-aleman.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-03/en-la-cartera-de-un-aleman.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 03 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>La pandemia ha traído un desastre económico sin precedentes pero también un plan de recuperación aprobado por la Comisión inaudito</description><content:encoded><![CDATA[<p>La economía crea tanta incertidumbre como la enfermedad. A lo mejor por eso nos han dado tantas veces a elegir entre morir de enfermedad o de hambre desde que empezó esta crisis. Ya saben, esta tramposa línea que algunos dibujan entre la salud y el mercado. Sin embargo, hay un hecho que suaviza mis temores en medio de la incertidumbre y es reconocer la suerte de ser europea en el ojo de este huracán. Más concretamente, de ser europea en el mejor momento de Europa. Porque este enemigo externo, común y que no se identifica con ninguna ideología es lo mejor que le ha pasado a la Unión desde que se fundó. La covid-19 ha expulsado las preguntas tramposas de la Unión y ha obligado a apostar por su propia dignidad. Ya era hora.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-03/en-la-cartera-de-un-aleman.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/UPJhu04cAGp6JFfpMcUDZ5b5Ib4=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/NMNJSSZK5U2FZGV6HJJKNWY4BA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Comisión Europea]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[Rescate financiero]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Pobreza]]></category></item><item><title>Mrs. España somos todas </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-26/mrs-espana-somos-todas.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-26/mrs-espana-somos-todas.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 27 Jun 2020 11:10:08 +0000</pubDate><description>Cuesta entender por qué no empezamos a tratar al feminismo como lo que es, la ciencia capaz de generar igualdad entre los cuerpos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Nunca he conocido a ninguna persona que se considere experta en economía por tener mucho o poco dinero en el bolsillo. Es lógico que sea así en tanto la economía es una ciencia y existe un quórum sobre el hecho de que es preciso ir a la Universidad para ser llamado economista y haber leído a Marx para ser considerado marxista.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-26/mrs-espana-somos-todas.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/tzWK-agqXTmy5k7L71kNHg7DD4s=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/SLYWKTPQG5CRLA4WHMUKLQMFQQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotograma de la serie 'Mrs América' de HBO.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Clara Serra]]></category><category><![CDATA[Ciencias sociales]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category></item><item><title>Envidia de Pablo Alborán</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-20/envidia-de-pablo-alboran.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-20/envidia-de-pablo-alboran.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 20 Jun 2020 13:23:58 +0000</pubDate><description>Nuestros cuerpos han sido encerrados, silenciados y en este sentido aniquilados. Por eso tenemos que gritarlos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Pues sí, Pablo Alborán se ha declarado homosexual después de la covid. Como si existiera alguna relación entre lo que hemos pasado los últimos meses y su necesidad de comunicar su orientación sexual públicamente. De hecho, el vídeo donde nos explica que es gay, arranca así: “Como sabéis el mundo nos está dejando algunas noticias agridulces, últimamente. Todos nos sentimos extraños, nos replanteamos la vida, el trabajo. Lo que nos hace feliz y lo que no”. Por eso, después del encierro, Alborán ha tenido una necesidad incontrolable de expresar de manera contundente cuál es la relación con su cuerpo, cual es en definitiva su subjetividad.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-20/envidia-de-pablo-alboran.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/1MkHGvXXMNO8asVZEbQYOtT1aEI=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/BHYKMQ72XDPD2ATDC2754HKIPU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El cantante Pablo Alborán en una imagen de archivo.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pablo Alborán]]></category><category><![CDATA[Homosexualidad]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Confinamiento]]></category><category><![CDATA[Educación a distancia]]></category><category><![CDATA[Aislamiento población]]></category></item><item><title>Michael Jordan es negro </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-12/michael-jordan-es-negro.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-12/michael-jordan-es-negro.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 12 Jun 2020 22:30:47 +0000</pubDate><description>Resulta inevitable pensar que Jordan pudo habernos dado algo más, el reproche me viene a los labios</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando era una niña, amaba el baloncesto por encima de todas las cosas y mi único sueño era llegar a jugar como Michael Jordan. No obstante, tuve conciencia desde muy pequeña de que eso nunca pasaría. Me lo explicaron diciendo que yo era una niña. Nunca sería tan alta, ni tan fuerte, ni saltaría tan alto como Jordan. Yo lo entendí sin queja, claro, no había más que verlo para aceptarlo. De hecho, no ha sido hasta ahora, más de veinte años después, cuando al verlo jugar de nuevo en <i>El último baile</i>, el documental sobre Jordan en Netflix, me he dado cuenta del engaño. ¿Cómo pude creerme algo así?<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-12/michael-jordan-es-negro.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/pzVJb6C7d-PDK-UqoBtn9Nh9ux8=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/PUEEBJVVPJHI5JYDAEAXQQCNQM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotografía de archivo del jugador de los Chicago Bulls Michael Jordan en el United Center de Chicago.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[VINCENT LAFORET]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Michael Jordan]]></category><category><![CDATA[Racismo]]></category><category><![CDATA[Estados Unidos]]></category><category><![CDATA[Documental]]></category><category><![CDATA[Netflix]]></category></item><item><title>Yo soy racista, tú eres racista, todos somos racistas </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-06-05/yo-soy-racista-tu-eres-racista-todos-somos-racistas.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-06-05/yo-soy-racista-tu-eres-racista-todos-somos-racistas.html</guid><dc:creator>Nuria Labari, Quan Zhou</dc:creator><pubDate>Fri, 05 Jun 2020 22:30:41 +0000</pubDate><description>Es importante que se escuchen voces fuera de la mirada blanca cuando hablamos de racismo y es importante que nos revisemos íntimamente antes incluso de exigir revisiones sociales</description><content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué puede hacer una mujer blanca española por la lucha contra el racismo en el mundo? Esta mañana envío este WhatsApp a mi amiga la escritora y dibujante de origen chino, Quan Zhou. “Me gustaría que ayudaras a dar voz a los <i>racializados</i>, me gustaría que no fuera otra española blanca hablando de razas desde su visión”, responde al otro lado. Es tan contundente que creo que Quan y yo tenemos que hablar. Al final, decido que lo mejor será hacer pública nuestra charla. Una española blanca y una española de origen chino hablando del #blacklivesmatter. Quizás el único género para afrontar un tema como el racismo sea la conversación pues respeta el hecho de que ningún discurso está completo.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-06-05/yo-soy-racista-tu-eres-racista-todos-somos-racistas.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/H-IC1u7H3DZgGzwp9HfgdG8uOfs=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/YRE5OPA3SZDGHK46IFEKELF4KQ.jpg"></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Racismo]]></category><category><![CDATA[George Floyd]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Poliamor y teletrabajo después de la covid</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-29/poliamor-y-teletrabajo-despues-de-la-covid.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-29/poliamor-y-teletrabajo-despues-de-la-covid.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 29 May 2020 22:30:10 +0000</pubDate><description>La fidelidad es a la pareja lo que el presencialismo a la empresa: una imposición que hemos aceptado</description><content:encoded><![CDATA[<p>Dos meses después de este confinamiento he llegado a la conclusión de que la fidelidad (entendida como exclusividad sexual) es a la pareja lo que el presencialismo a la empresa. Es decir, una imposición que hemos aceptado y cargado a nuestras espaldas sin tomar conciencia siquiera de nuestro deseo, de nuestro derecho a otra cosa o simplemente de la posibilidad de que sea de otra manera.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-29/poliamor-y-teletrabajo-despues-de-la-covid.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/_AGbyqAkeluNsDGGvNZr9ei5TwM=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/TMDPGKCHPNBRDFF5GE4UPSGHF4.JPG"><media:description type="plain"><![CDATA[Una pareja pasea por el puerto de Laxe (A Coruña).]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[OSCAR CORRAL]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Teletrabajo]]></category><category><![CDATA[Amor]]></category><category><![CDATA[Relaciones pareja]]></category><category><![CDATA[Pareja]]></category></item><item><title>Cacerolos y cabezabolos</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-22/cacerolos-y-cabezabolos.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-22/cacerolos-y-cabezabolos.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 23 May 2020 08:08:48 +0000</pubDate><description>Estos actos políticos son armas de crispación masiva y responden a un solo propósito: calentar al electorado</description><content:encoded><![CDATA[<p>Las últimas semanas compruebo con decepción que cuanto mejor va la curva de la covid-19, más lamentable es la respuesta de los partidos políticos a la crisis. Porque a estas alturas, todos los grandes, cada uno a su manera, han decidido evidenciar que su aportación al mayor reto que ha conocido nuestro país en la historia reciente va a ser cortoplacista, irresponsable y dirigida en exclusiva a un posible rédito político personal o de partido. Tres han sido para mí las imágenes que simbolizan este vodevil político. Cada una de un partido diferente, pero respondiendo a los mismos intereses espurios.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-22/cacerolos-y-cabezabolos.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/MtVidatt1W14ltI9jO9vdr8aX84=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/L6BJ6Y57VJGODLFKBNYBX6PI7U.JPG"><media:description type="plain"><![CDATA[Varios ciudadanos protestan en la calle Núñez de Balboa de Madrid.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[INMA FLORES]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Extrema derecha]]></category><category><![CDATA[Protestas sociales]]></category><category><![CDATA[Confinamiento]]></category><category><![CDATA[PSOE]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Pactos políticos]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Congreso Diputados]]></category><category><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso]]></category></item><item><title>“Póntela, pónsela”</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-15/pontela-ponsela.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-15/pontela-ponsela.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Mon, 18 May 2020 09:48:23 +0000</pubDate><description>No controlar a los jóvenes en un país como el nuestro, donde la mayoría viven con sus mayores, es un suicidio</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando yo tenía solo diez años los adolescentes de España gritaban el “póntelo, pónselo”. Lo que había que ponerse entonces era el condón. El sida cambió la intimidad para siempre y una generación tuvo que aprender a disfrutar del sexo con el miedo al contagio primero y la seguridad necesaria después. En este momento el lema vuelve a estar claro: “póntela, pónsela”. La mascarilla, digo. Un lema que debería llegar para quedarse largo tiempo y para ser tan interiorizado por todos como el preservativo en su día.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-15/pontela-ponsela.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/JohLoqPQziEM8vay356oppGfY_o=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/PFBACWYY6NB3XOQENZIBJTCSYU.JPG"><media:description type="plain"><![CDATA[Varias personas juntas en un césped frente a la Catedral de la Almudena, en Madrid, la semana pasada.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Samuel Sanchez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[Prevención enfermedades]]></category><category><![CDATA[Campañas sensibilización]]></category><category><![CDATA[Ancianos]]></category><category><![CDATA[Mascarillas]]></category><category><![CDATA[Salud pública]]></category><category><![CDATA[Contagio]]></category><category><![CDATA[Transmisión  enfermedades]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Material sanitario]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Emergencia sanitaria]]></category></item><item><title>Muerte a la vieja anormalidad </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-07/muerte-a-la-vieja-anormalidad.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-07/muerte-a-la-vieja-anormalidad.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 07 May 2020 22:30:26 +0000</pubDate><description>Me gusta ver estos días a muchos padres y madres, antes invisibles, de la mano de sus hijos en vez de agarrados a un móvil o a un volante</description><content:encoded><![CDATA[<p>He visto a mujeres extraer leche de sus pechos para conservarla en bolsas de plástico en los cuartos de baños de todos los trabajos en los que he estado. He entrado en esos mismos baños —desde hace poco salas de lactancia— con mi propio succionador para borrar el dolor que provoca saltarse una toma. Del baño se iba una a trabajar una horita más para fichar a la hora prevista. La misma para todo el mundo o lo que es lo mismo: la hora del atasco.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-07/muerte-a-la-vieja-anormalidad.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/wkQD1EahaTUJpscHUExIp6tI5E4=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/2WZW2U2SOZAXXJOW5DKV2XPM2Q.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Una madre pasea con su hija en Madrid, el pasado 3 de mayo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Emilio Naranjo]]></media:credit></media:content></item><item><title>Carta a los invulnerables</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-04-30/carta-a-los-invulnerables.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-04-30/carta-a-los-invulnerables.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 02 May 2020 18:08:17 +0000</pubDate><description>Lo más seguro en una pandemia es proteger al resto.  ¿Tan difícil es entender esto?</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/sociedad/2020-04-30/las-salidas-que-empezaran-fin-de-semana-se-organizaran-por-franjas-horarias.html">El desconfinamiento ya ha comenzado </a>y todos tenemos algún invulnerable cerca. Ya saben, esa gente que está tranquila, que no tiene miedo y que tiene la convicción de que no se va a contagiar o que, caso de hacerlo, no será grave. Estoy hablando del vecino que te da conversación en el descansillo sin mascarilla ni guantes ni distancia social apreciable. De la colega que te llama alegremente para ir organizando una fiesta con los más íntimos, en cuanto se pueda y <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-04-29/el-arte-de-hacerse-el-encontradizo.html">presume de haberse saltado las normas dos o tres veces</a>. Por no hablar de los vigorosos jóvenes, a quienes hemos estado explicando durante semanas que no corren ningún peligro, que esta enfermedad es un problema que solo mata a los viejos.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-04-30/carta-a-los-invulnerables.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/7iPWRmmyQ84XpPsPKcKGqpt-NSc=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/N6ZJF2C2HJDAVIK4LHT7I7NHIY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Dos mujeres viajan en el Metro de Madrid con mascarillas. ÁLVARO GARCÍA]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Salud pública]]></category><category><![CDATA[Confinamiento]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[Ancianos]]></category><category><![CDATA[Niños]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Sanidad]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category></item><item><title>Los niños de la covid y el terraplanismo</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/24/opinion/1587729909_036640.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/24/opinion/1587729909_036640.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 24 Apr 2020 22:05:59 +0000</pubDate><description>Urge exigir a los políticos que regresen a la realidad y ya puestos, regresar nosotros cuanto antes</description><content:encoded><![CDATA[<p>Tenemos un problema cultural y puede que mental. No sabemos tratar con lo que conocemos y sabemos que es cierto. Y esta tara ha quedado más expuesta que nunca antes con la crisis de la covid. Todo el mundo (políticos, ecologistas, científicos, economistas, amigos, familia…) está empeñado en predecir qué pasará después sin centrarse en lo que nos está pasando ahora. Qué hacer con lo que vendrá ocupa tanto espacio que parece que no sepamos ya relacionarnos con lo que estamos viviendo cada día. Y me atrevo a decir que a mayor implicación en la gestión de esta crisis, más difusa resulta la relación con lo real.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/24/opinion/1587729909_036640.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/AqmjKtfX2pS-V6VOEbrsZ7JvUnY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/VAYEKKHRVQB4UEYPMRZCR4LEAE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un niño y un adulto pasean por el centro de Madrid.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Jaime Villanueva]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Confinamiento]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Niños]]></category><category><![CDATA[Aislamiento población]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Medidas contención]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Epidemia]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Infancia]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Pedro el sepulturero o a quien insulta Vox</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/17/opinion/1587132318_857749.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/17/opinion/1587132318_857749.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Apr 2020 22:08:33 +0000</pubDate><description>Cada día está más claro que tenemos un partido en el Congreso que desprecia expresa y públicamente el principio de soberanía del pueblo español</description><content:encoded><![CDATA[<p>El día que Macarena Olona llamó sepulturero a Pedro Sánchez durante el pleno del Congreso que debatía la prórroga del estado de alarma, me derrumbé. Aquel insulto me hizo sentir vergüenza, impotencia y cierta humillación. Al principio no entendí mis sentimientos, dado que no soy precisamente una <em>cheerleader</em> de la gestión de Sánchez en esta crisis. Sin embargo, confieso que nunca antes me había sentido tan cerca de ningún presidente del Gobierno de mi país como ese día. Pensé entonces que mi disgusto podía deberse a las circunstancias extremas que nos rodean, pero según avanzan los días y los insultos, comprendo que la razón no era emocional sino estrictamente política. La señora Macarena Olona nos insultó a todos cuando habló de “Pedro el sepulturero”. Me llamó sepulturera a mí. Y también a todos y cada uno de los españoles. Y lo hizo con una bandera de España en la boca en pleno Congreso de los Diputados y en la peor crisis que ha vivido este país en los últimos cuarenta años.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/17/opinion/1587132318_857749.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/uH8e5rum77c1AerGGXL2ST-Y5kI=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/LRBM63O4S4OOOLPSZP32YOTVUE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La diputada de Vox Macarena Olona durante el pleno celebrado este jueves en el Congreso de los Diputados.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Mariscal]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Vox]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Macarena Olona]]></category><category><![CDATA[Presidencia Gobierno]]></category><category><![CDATA[Extrema derecha]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Partidos ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category></item><item><title>Abran paso a la intimidad</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/09/opinion/1586429226_357794.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/09/opinion/1586429226_357794.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 10 Apr 2020 22:26:52 +0000</pubDate><description>El esfuerzo y la confianza sostenidos por parte de cada ciudadano son imprescindibles para salir de esta crisis. Prestar atención a las personas es una cuestión de I+D</description><content:encoded><![CDATA[<p>“El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos”, decía Elsa a Rick en <em>Casablanca.</em> Hoy, mientras el mundo se derrumba, nosotros limpiamos los baños, hacemos la comida, teletrabajamos —si es que podemos—, fundamos escuelas virtuales y miramos a nuestras parejas como si no las hubiéramos visto antes porque, en realidad, nunca hemos podido mirarlas como ahora. Al mismo tiempo, los que atraviesan este desierto en solitario acarician su cuerpo como si nadie fuera a tocarlo nunca más. Y los deseos que palpitaban en nosotros se ven amenazados cuando no aniquilados por las actuales circunstancias. La intimidad ha sufrido un golpe tan grande o mayor que la economía. Y la subjetividad se ha borrado del debate público y político con la naturalidad con que siempre se silencia todo lo que es personal, como si no existiera. Mejor dicho, como si no existiéramos.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/09/opinion/1586429226_357794.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/TAeh_rY4bGjvGnpu4_Qgn4Zrzsw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/X6JAJFKC5LIYZBVIQRZX6BZCTY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una enfermera del Hospital San Pedro de Logroño muestra un dibujo enviado por un niño a los pacientes con Covid-19.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Raquel Manzanares]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Duelo]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Sociología]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Ciencias sociales]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Esto no es una guerra</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585825945_794954.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585825945_794954.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 02 Apr 2020 22:13:59 +0000</pubDate><description>Es peligroso que se utilice esta metáfora porque se trata de una imagen políticamente inflamable y peligrosa</description><content:encoded><![CDATA[<p>Todo el mundo sabe lo que es una guerra y todos sabemos que esto no lo es. Sin embargo, Pedro Sánchez, Emmanuel Macron y Donald Trump afirman que sí, que esta es nuestra guerra. También lo escucho mucho en la tele y en los periódicos. Y es peligroso que se utilice esta metáfora porque se trata de una imagen políticamente inflamable y peligrosa. Crear un campo semántico en torno a la guerra, la pureza y el contagio es el virus más dañino para una democracia. Y se inocula a través de palabras que son capaces de atravesar pantallas y dispositivos. No hay aislamiento que nos libre del lenguaje. Por eso nos pasamos el día hablando de una guerra que no es con unos datos de infectados y de muertos que tampoco son. Que no son ni de lejos. Pero eso ya da igual. Porque en las guerras, todo vale.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/02/opinion/1585825945_794954.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/edXeWK_AKkJoqlcxMUg5UbJFugk=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/QEIJUWBKPBFRVGP4HGVTLMM7PQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia del pasado 30 de marzo. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Borja Puig de la Bellacasa]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Emmanuel Macron]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Presidencia Gobierno]]></category><category><![CDATA[Donald Trump]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Guerra]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[Conflictos armados]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Presidentes de salón</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/26/opinion/1585245685_176017.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/26/opinion/1585245685_176017.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 26 Mar 2020 23:20:59 +0000</pubDate><description>Nuestras son ahora nuestras casas como nuestro es el futuro de nuestro pequeño reino. Es hora de ordenar las lindes de nuestras pequeñas tierras. Porque de ellas está hecho el mundo</description><content:encoded><![CDATA[<p>No me considero una ciudadana dócil y además creo que estoy razonablemente bien informada. Puedo ver la situación en que se encuentra la sanidad madrileña, entender cómo ha llegado hasta donde está y saber que no es (o no solo) por culpa del virus. Igual que puedo valorar algunas de las decisiones que se tomaron al inicio de esta crisis en España, cuando había información suficiente para hacer ciertas cosas y cancelar ciertas otras y <a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/24/opinion/1585065306_824197.html">se eligió sueño, que diría Jabois</a>.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/26/opinion/1585245685_176017.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/LlIklAzc2jcO9BJ-cZsdIKNLp3U=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/4C4EGVNZ26RZBFKYT22ZVSDCRQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un rider de Glovo pasa frente a un control policial en Barcelona.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Albert Garcia]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Estado de alarma]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Administración militar]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Defensa]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Parad el mundo, que nosotros nos subimos</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/17/opinion/1584447617_928111.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/17/opinion/1584447617_928111.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Tue, 17 Mar 2020 23:24:01 +0000</pubDate><description>El Covid-19 ha venido cargado de tristeza. Pero también ha llegado para despertarnos una nueva conciencia, la de ser con los otros</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cada día buscamos en el periódico cómo de malo será lo que nos espera. Tratamos de descifrar curvas y datos para entender de una vez cuál va a ser la magnitud de este desastre y cuál será su duración. Sin embargo, algo está pasando al mismo tiempo que este horror. Un cambio en la con-ciencia que no sabemos medir ni mostrar en un gráfico y que, sin embargo, se asoma cada tarde a los balcones. Y grita y aplaude. Un cambio que es bueno.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/17/opinion/1584447617_928111.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/kEI0d69MRo28JwP8-Q7gs6-ysuw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/IVUKOQNWTAFKBMFB4GQVCH67CA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Vecinos de Sevilla aplauden desde sus balcones al personal sanitario del Hospital Infanta Luisa de Sevilla. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Eduardo Briones]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Solidaridad]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Qué está pasando con el papel higiénico en Madrid</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/11/opinion/1583931295_193923.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/11/opinion/1583931295_193923.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Wed, 11 Mar 2020 13:16:26 +0000</pubDate><description>Es imprescindible que los protocolos sean claros y sean completos porque, de otro modo no son protocolos sino medidas inútiles o contraproducentes</description><content:encoded><![CDATA[<p>Lo contrario de un protocolo sería, fonética y filosóficamente, un culo prieto. Que es como tenemos el nuestro en este momento la mayoría de ciudadanos residentes en Madrid. A falta de un protocolo de actuación claro y coherente, parece que lo único que podemos hacer es apretar nuestras posaderas y seguir adelante. Que nadie se extrañe por el hecho de que el papel higiénico esté desapareciendo de las estanterías de los supermercados de la capital. Ni leche ni fabada en lata ni guantes de látex. El papel higiénico es el producto estrella del coronavirus. Si lo piensas es normal, dado que nuestro Gobierno ha elegido prescindir de un protocolo completo y de carácter nacional y ha preferido, en su lugar, que los madrileños apretemos fuerte el culo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/11/opinion/1583931295_193923.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ZYn1ZRWS1YU6g0Nj3XVzvLWtkTU=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/FDRMORGL5FTVBUL52PERJQ22MY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Clientes de un supermercado de Madrid. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Víctor Sainz ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Pedro Sánchez]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Presidencia Gobierno]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Gobierno de España]]></category><category><![CDATA[Supermercados]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Mercados]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Madrid]]></category><category><![CDATA[Gobierno]]></category><category><![CDATA[Establecimientos comerciales]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Comunidad de Madrid]]></category><category><![CDATA[Administración Estado]]></category><category><![CDATA[Comercio]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Coronavirus y teletrabajo</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583432992_716946.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583432992_716946.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 06 Mar 2020 13:05:38 +0000</pubDate><description>Invertimos poco o nada en adaptar nuestra cultura política y social a las posibilidades del siglo que nos ha tocado vivir</description><content:encoded><![CDATA[<p>Una cosa es lo que la tecnología permite hacer y otra muy distinta lo que de verdad hacemos con ella. Por ejemplo, <a href="https://elpais.com/noticias/teletrabajo/" target="_blank">el teletrabajo</a> en España nos suena más a chino que el <a href="https://elpais.com/noticias/coronavirus/" target="_blank">coronavirus</a>. Y el poder ser atendido desde una aplicación por un médico en video consulta o acceder desde el móvil a los informes clínicos sin pisar un centro de salud, solo sonará a las personas que se paguen un seguro médico.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/03/05/opinion/1583432992_716946.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/3dH6zBixiXPnjdx5_6eJmGaQxk8=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/GINH5OF4YLZ2TQXH24HU5GNZIY.jpg"></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Teletrabajo]]></category><category><![CDATA[Coronavirus]]></category><category><![CDATA[Virología]]></category><category><![CDATA[Microbiología]]></category><category><![CDATA[Enfermedades infecciosas]]></category><category><![CDATA[Enfermedades]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Trabajo]]></category><category><![CDATA[Biología]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category><category><![CDATA[Ciencias naturales]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Epidemia TikTok</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/27/opinion/1582831388_597959.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/27/opinion/1582831388_597959.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 27 Feb 2020 23:14:18 +0000</pubDate><description>¿Cuántos libros deberían leer nuestros niños antes de tener su primer móvil? Ahí está el único pin del que vale la pena discutir</description><content:encoded><![CDATA[<p>“Advertencia. Esta aplicación puede ser altamente adictiva”. Esta es la frase con la que <a href="https://elpais.com/tag/douyin/a">TikTok invita en Twitter a descargar su aplicación</a>. Su objetivo es claro: tener al mayor número posible de personas enganchadas. ¿Para qué? Lo de siempre, vender cosas y ganar dinero. Y lo están consiguiendo a una velocidad sin precedentes: ha tardado mucho menos que Facebook o Instagram en conquistar los mil millones de usuarios en el mundo, más de cuatro de ellos en España, de los cuales el 70% es menor de 24 años. Para entendernos: TikTok parece ser a las redes sociales lo que el coronavirus a la gripe. Y lo de que es adictiva no es broma. Al revés, <a href="https://elpais.com/cultura/2019/11/23/television/1574532763_402205.html">hay un montón de gente enganchada</a>, la mayoría niños. Es cosa sabida en los colegios: “Si no estás en TikTok, no eres nadie”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/27/opinion/1582831388_597959.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/2OwrxrJiiMbm2ukZGsrhL0mgFSY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/V4VNA3S4FHUKNITNH64HL4CBLE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer mira un vídeo en TikTok. En vídeo, tráiler de la aplicación.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[JULIÁN ROJAS ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[TikTok]]></category><category><![CDATA[Apps]]></category><category><![CDATA[Aplicaciones informáticas]]></category><category><![CDATA[Menores]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Telefonía móvil multimedia]]></category><category><![CDATA[Software]]></category><category><![CDATA[Telefonía móvil]]></category><category><![CDATA[Grupos sociales]]></category><category><![CDATA[Informática]]></category><category><![CDATA[Telefonía]]></category><category><![CDATA[Tecnologías movilidad]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Industria]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>¿Quién me ayudará a morir?</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/21/opinion/1582298385_583141.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/21/opinion/1582298385_583141.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 21 Feb 2020 15:58:12 +0000</pubDate><description>Tan urgente como la ley de eutanasia lo es que la muerte regrese a nuestras vidas con toda su humanidad</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando vaya a morir, me gustaría tener un médico cerca. Uno que me ayude en ese trance. No en el de hacerme vivir cada último aliento como si mi muerte fuera su fracaso profesional, sino en el de dejarme ir de la manera más sosegada posible hacia esa muerte de la que estoy, lo mismo que cualquiera, más cerca cada instante.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/21/opinion/1582298385_583141.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/S0xxI1DDkjep-_SyEsxgQ-0mxf4=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/X57GCECMFHA5UXVZPGIXNRDQPQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una mujer hace compañía a una enferma.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Getty Images]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Eutanasia]]></category><category><![CDATA[Muerte digna]]></category><category><![CDATA[Enfermos terminales]]></category><category><![CDATA[Medicina paliativa]]></category><category><![CDATA[Enfermos]]></category><category><![CDATA[Asistencia sanitaria]]></category><category><![CDATA[Especialidades médicas]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sanidad]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category></item><item><title>La dictadura de los algoritmos</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1581010883_802463.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1581010883_802463.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 13 Feb 2020 16:52:43 +0000</pubDate><description>Si Google o Facebook quieren que una noticia (verdadera o falsa), sea vista, leída y compartida por millones, pueden hacerlo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Si preguntas a cualquiera cuánto cuesta leer o publicar información en Internet lo más probable es que te responda que es gratis. Sin embargo, lo cierto es que <a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/26/opinion/1572078022_285897.html">el precio de informar o informarse por Internet tiene un coste cada día más alto.</a> Un precio que es distinto para los lectores como usuarios, para los medios como creadores y finalmente para información, que está pagando este nuevo sistema con su calidad. Las <em>fake news</em> no son pocas, no son inocentes y no son inocuas. Pero sí son impunes.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/06/opinion/1581010883_802463.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/r1kDZV6d41y_AXVcJ3PWJAdlMkY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/XTCKPMMOE7CWXRR26OKJWAU5Y4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un usuario consulta la página web del diario EL PAÍS en su tableta.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Carlos Rosillo]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Algoritmos computacionales]]></category><category><![CDATA[Periodismo]]></category><category><![CDATA[Computación]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Informática]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Medios comunicación]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category><category><![CDATA[Industria]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category></item><item><title>Los hijos que Pablo y Santi no tuvieron</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/24/opinion/1579870004_234882.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/24/opinion/1579870004_234882.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 24 Jan 2020 13:05:47 +0000</pubDate><description>Pienso en quién defenderá los derechos de la niña de 9 años que quiere casarse con su mejor amiga. O los del niño homosexual que se cría en una aldea de 150 habitantes heterosexuales</description><content:encoded><![CDATA[<p>Tengo la sensación de que últimamente no hablamos de otra cosa que de los hijos de Pablo Casado y Santiago Abascal, dos políticos que han confundido el grupo de WhatsApp de padres del cole con la agenda política de sus respectivos partidos. “<a href="https://elpais.com/politica/2020/01/19/actualidad/1579437299_106107.html">Mis hijos son míos y no va a venir un socialista o un comunista</a> a decirme cómo educarlos”, sentencia Pablo Casado. Y la expresión se le derrite en la boca, como si se le fuera a caer la baba. “A mis hijos no los va a educar tu secta comunista”, escupe Santi Abascal vía Twitter a Pablo Iglesias. Como si el pin parental fuera el resultado de un ego paterno mal digerido.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/24/opinion/1579870004_234882.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/qc0xVaQW1nYFl9koKQ9aAjRUZZw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/DSLHVYSKNOLGSEHHUNY6G3LFWQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Varios menores sevillanos durante una excursión escolar.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[PACO PUENTES]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Veto parental]]></category><category><![CDATA[Santiago Abascal]]></category><category><![CDATA[Vox]]></category><category><![CDATA[Educación sexual]]></category><category><![CDATA[Pablo Casado]]></category><category><![CDATA[Partidos ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Política educativa]]></category><category><![CDATA[PP]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Sexo]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Sexualidad]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Querrás tragártela enterita</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/16/opinion/1579196105_466823.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/16/opinion/1579196105_466823.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 15:00:13 +0000</pubDate><description>'Sex Education' es una serie mucho más moderna que esta burda publicidad que no merece. Una pena</description><content:encoded><![CDATA[<p>El Círculo de Bellas Artes de Madrid ha amanecido cubierto con esta ocurrente frase de la campaña para la serie de Netflix <a href="https://elpais.com/cultura/2019/01/15/television/1547578997_999433.html"><em>Sex Education</em></a>. El juego de palabras es muy divertido porque no sabemos si se refiere a una serie o a una polla. Y eso hace gracia.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/16/opinion/1579196105_466823.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/ZTgaCfOAeIc3nIk0-j60nTy-aLo=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/LPKTP7G7VBHGOXOIUML7SJHEQI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Anuncio de 'Sex Education' en la Gran Vía de Madrid.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Educación sexual]]></category><category><![CDATA[Netflix]]></category><category><![CDATA[Plataformas digitales]]></category><category><![CDATA[Televisión IP]]></category><category><![CDATA[Sexo]]></category><category><![CDATA[Sexualidad]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Empresas]]></category><category><![CDATA[Televisión]]></category><category><![CDATA[Medios comunicación]]></category><category><![CDATA[Economía]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Instagram puede perjudicar seriamente su salud</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578592836_622471.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578592836_622471.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 10 Jan 2020 09:39:18 +0000</pubDate><description>¿Quién regula las redes sociales más allá de las propias redes? El asunto está fuera de toda agenda política</description><content:encoded><![CDATA[<p>Con más de mil millones de usuarios en todo el mundo, Instagram es la red que más ha crecido en los últimos años, es la preferida de las marcas y es, además, un arma de construcción masiva de identidad íntima y social. Así que en 2020 sumará usuarios e ingresos hasta que, como siempre, estalle la burbuja… O no. Pero las consecuencias (hoy desconocidas) ya serán inevitables, como nos pasó con Facebook y su manipulación democrática en las últimas elecciones a la presidencia americana, por ejemplo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/09/opinion/1578592836_622471.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/smi7c8nSC1cXGNSG8ZMdFWr7b1c=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/RCOSYWYGPIE2FD5ISDQW5VUWKI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Usuarios de móviles, frente al logotipo de Instagram.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Dado Ruvic]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Instagram]]></category><category><![CDATA[Apps]]></category><category><![CDATA[Jóvenes]]></category><category><![CDATA[Influencers]]></category><category><![CDATA[Aplicaciones informáticas]]></category><category><![CDATA[Juventud]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Usuarios internet]]></category><category><![CDATA[Famosos]]></category><category><![CDATA[Telefonía móvil multimedia]]></category><category><![CDATA[Software]]></category><category><![CDATA[Telefonía móvil]]></category><category><![CDATA[Informática]]></category><category><![CDATA[Tecnologías movilidad]]></category><category><![CDATA[Telefonía]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Industria]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Profecía masculina</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/30/opinion/1577721656_773566.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/30/opinion/1577721656_773566.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Mon, 30 Dec 2019 23:00:49 +0000</pubDate><description>La igualdad que llegará en la próxima década es imparable y será mejor para nosotras y para vosotros</description><content:encoded><![CDATA[<p>Está claro que en 2019 termina un año y comienza una época, un tiempo nuevo, el de las mujeres. Y esta nueva era que se avecina está siendo percibida con cierto temor por nuestros compañeros hombres. En los taxis, en las aulas, en las empresas y en los bares se habla de “las feministas”, como si de un colectivo revolucionario que persigue, no la igualdad entre géneros, sino lo peor para los hombres. Se escuchan frases de varones confundidos del tipo: “ya no sabe uno cómo tratarlas” o “ahora hay que andarse con cuidado”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/30/opinion/1577721656_773566.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/hZnrP2hh8haLX-fdQBvVaOTRIiA=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/PEPGPAJRC7JWZSPW5UTQRKEP7M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Manifestación en Madrid. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Juan Carlos Lucas]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Igualdad oportunidades]]></category><category><![CDATA[Hombres]]></category><category><![CDATA[Desigualdad social]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Machismo]]></category><category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category><category><![CDATA[Sexismo]]></category><category><![CDATA[Derechos mujer]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Relaciones género]]></category><category><![CDATA[Prejuicios]]></category><category><![CDATA[Problemas sociales]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Carmena y el sexo</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/24/opinion/1577201421_427861.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/24/opinion/1577201421_427861.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Tue, 24 Dec 2019 23:00:57 +0000</pubDate><description>La sexualidad afecta a la relación que tenemos con los otros, en términos de violencia y poder</description><content:encoded><![CDATA[<p>"Nos acostamos a las nueve y temblábamos los dos pero empezamos a besarnos y enseguida estuve listo y empecé y al cabo de un cuarto de hora la rompí, y en esta ocasión no pudimos derramar ninguno de los dos". Con esta naturalidad describía Carlos III a sus padres, en una carta fechada en 1738, su noche de bodas con María Amalia de Sajonia, quien no había tenido aún su primera regla aquel día. Y con esta carta arranca Manuela Carmena, en 2019, su libro titulado A los que vienen, con un capítulo entero hablando sobre sexo y educación. A sus 75 años Manuela Carmena se sorprende de que los procesos educativos sigan "omitiendo el aprendizaje sobre uno mismo". Y cree que eso tiene que ver con que más del 60% de los jóvenes españoles aseguren que no les gusta estudiar, según cuenta en el libro.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/24/opinion/1577201421_427861.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/cKxS524QmoYQKuBx_cCXFjw8SfM=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/OVIA634XZPGDXFV46C3MAYVBYA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena, en su casa el pasado 27 de noviembre. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Samuel Sánchez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Manuela Carmena]]></category><category><![CDATA[Educación sexual]]></category><category><![CDATA[Políticos]]></category><category><![CDATA[Jóvenes]]></category><category><![CDATA[Juventud]]></category><category><![CDATA[Sexo]]></category><category><![CDATA[Sexualidad]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Rosalía no existe</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576148139_681889.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576148139_681889.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 12 Dec 2019 23:02:57 +0000</pubDate><description>Los peros forman parte de no haber comprendido la esencia de lo que la artista está contando. Porque Rosalía no solo canta, también cuenta</description><content:encoded><![CDATA[<p>Rosalía es lo más. Cuatro Grammy y una gira de 41 conciertos colosales concluida, estamos todos de acuerdo. Eso es así. Pero… El hecho es que en cualquier conversación, crítica o artículo sobre ella hay siempre un pero para su arte o su persona. Una mujer joven que hace algo nuevo basándose en una tradición que no es la suya y arrasa en todo el mundo. Se merece un montón de peros de lo más cualificados. ¿O quién se ha creído? ¿La Roja? ¿Rafa Nadal? Algunas victorias se celebran. Otras se comentan.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/12/opinion/1576148139_681889.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/GC1kMyRc87GjwQ6Vb65cjqXV8hw=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/3RCXUBBU7O73D54YGM3H66VRQ4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Concierto de Rosalía en el WiZink Center de Madrid.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Samuel Sanchez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Rosalía]]></category><category><![CDATA[Cantantes]]></category><category><![CDATA[Conciertos]]></category><category><![CDATA[Eventos musicales]]></category><category><![CDATA[Agenda cultural]]></category><category><![CDATA[Agenda]]></category><category><![CDATA[Música]]></category><category><![CDATA[Eventos]]></category><category><![CDATA[Arte]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>‘Frozen 2’: Elsa no es lesbiana… y Anna es un despropósito heterosexual</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/04/opinion/1575478004_786689.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/04/opinion/1575478004_786689.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 05 Dec 2019 17:43:13 +0000</pubDate><description>A estas alturas del partido, todos sabemos lo peligroso que puede resultar el mito del amor romántico</description><content:encoded><![CDATA[<p>Mi hija de nueve años entró en el cine con <a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/21/icon/1574336153_133676.html">la ilusión de que Elsa fuera lesbiana</a>. Porque en 2019 la princesa Elsa se ha convertido en un icono LGTBI para todos los públicos sin necesidad de salir del armario. Desde que cantó aquel liberador “Suéltalo” en la primera película, <a href="https://verne.elpais.com/verne/2016/05/03/articulo/1462268245_763772.html">la idea de que Elsa era gay corrió por Internet</a>, con su propio <em>hashtag</em>: #GiveElsaAGirlfriend ("dadle a Elsa una novia”). <a href="https://elpais.com/elpais/2019/11/21/icon/1574336153_133676.html">Los creadores lo sabían. Pero la han mantenido soltera</a>. Sin embargo, han intentado contentar a todos. Así, cuando termina la película, Elsa no es lesbiana pero puede seguir siendo un digno icono gay. Si bien el verdadero drama de género lo protagoniza su hermana. Porque lo terrible de <em>Frozen 2 </em>es la anacrónica relación heterosexual que encarna la princesa Anna con su novio Kristoff.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/04/opinion/1575478004_786689.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/PPIyAAFlORkKIgLydlb4h6z9GNY=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/IFFCFRBFMPHJ6UOOPLQMXXQPNI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una imagen de 'Frozen II'.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Frozen]]></category><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Factoría Disney]]></category><category><![CDATA[Lesbianas]]></category><category><![CDATA[Animación]]></category><category><![CDATA[Productoras cine]]></category><category><![CDATA[Comunidad Lgtbiq]]></category><category><![CDATA[Lesbianismo]]></category><category><![CDATA[Relaciones pareja]]></category><category><![CDATA[Películas]]></category><category><![CDATA[Homosexualidad]]></category><category><![CDATA[Industria cine]]></category><category><![CDATA[Orientación sexual]]></category><category><![CDATA[Cine]]></category><category><![CDATA[Grupos sociales]]></category><category><![CDATA[Sexualidad]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Empresas]]></category><category><![CDATA[Medios comunicación]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>¿Por qué llora Greta Thunberg?</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/05/opinion/1570277968_324990.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/05/opinion/1570277968_324990.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Sat, 05 Oct 2019 22:00:37 +0000</pubDate><description>Una nueva generación utiliza su poder digital para exigir a los adultos entrar en el juego democrático</description><content:encoded><![CDATA[<p>Nos están fallando. Pero los jóvenes están empezando a entender su traición”, advirtió Greta Thunberg, de 16 años, a los líderes mundiales en la Cumbre del Clima de la ONU. Lo dijo con rabia y con dolor, lo dijo llorando. Y desde entonces se ha escrito mucho sobre por qué llora de ese modo “la niña del clima”, que es como le apodan muchos medios.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/05/opinion/1570277968_324990.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/6XGkNnBlRQ_mKsRQDQ5uTfRnuJ8=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/57IIO5XKM4BLG5A263YNP2JZHA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La Greta Thunberg interviene en una concentración de jóvenes contra el cambio climático en EE UU. ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[DANIEL ACKER]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Ecología]]></category><category><![CDATA[Greta Thunberg]]></category><category><![CDATA[Cambio climático]]></category><category><![CDATA[Problemas ambientales]]></category><category><![CDATA[Medio ambiente]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>Miedo de vivir</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/07/30/opinion/1564500890_790609.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/07/30/opinion/1564500890_790609.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Tue, 30 Jul 2019 22:00:24 +0000</pubDate><description>En el actual estado de decepción mundial, tememos tanto lo malo que nos puede pasar, que salimos corriendo hacia ello</description><content:encoded><![CDATA[<p>"La verdad es que tanto Israel como Palestina, me comen el coño”. Les pareceré una frívola, pero no puedo dejar de experimentar una pequeña liberación íntima cuando escribo esta frase. No se asusten, no es mía. Es la provocación con que arranca la serie <em>Years and Years, </em>una de las últimas delicias de HBO. Quien habla así es la política populista Vivienne Rook, interpretada por Emma Thompson en una distopía sobre el futuro político de Europa, donde todo lo malo que nos puede pasar, nos pasa. Les adelanto que España tiene un papel fundamental.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/07/30/opinion/1564500890_790609.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/NOMB44lXegLbMU_rqWZamBETup8=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/6234LLXZ4LESGYPSMZJBDMIWDI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotograma de 'Years and years'.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Populismo]]></category><category><![CDATA[Mayo del 68]]></category><category><![CDATA[HBO]]></category><category><![CDATA[Conflicto árabe-israelí]]></category><category><![CDATA[Israel]]></category><category><![CDATA[Palestina]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Televisión]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[Conflictos]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Cuando la defensa es Manada</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/06/21/opinion/1561136451_255918.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/06/21/opinion/1561136451_255918.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 21 Jun 2019 18:27:47 +0000</pubDate><description>El abogado de La Manada no asume que las relaciones sexuales entre hombres y mujeres requieren consentimiento por ambas partes</description><content:encoded><![CDATA[<p>La defensa de La Manada, encabezada por Agustín Martínez, ha hecho el alegato definitivo: "Ella sí quería hacerlo". ¿Y cómo ha llegado a esta conclusión? Porque no le hicieron el daño suficiente. "No hay dolor a pesar de que mantuvo relaciones sexuales anales”, ha asegurado la defensa. Porque: “Para que sea no, hay que decir no".<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/21/opinion/1561136451_255918.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/TEVYOZQ3KgGiH_fiV_h0SeQSz-s=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/QGOHAZLDJVE572S73RN76KHZ74.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Agustín Martínez, abogado de La Manada, este viernes en el Tribunal Supremo.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[CHEMA MOYA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Caso La Manada]]></category><category><![CDATA[Alfonso Jesús Cabezuelo]]></category><category><![CDATA[Jesús Escudero]]></category><category><![CDATA[José Ángel Prenda]]></category><category><![CDATA[Antonio Manuel Guerrero]]></category><category><![CDATA[Ángel Boza]]></category><category><![CDATA[Robos]]></category><category><![CDATA[Tribunal Supremo]]></category><category><![CDATA[Violaciones]]></category><category><![CDATA[Agresiones sexuales]]></category><category><![CDATA[Tribunales]]></category><category><![CDATA[Casos judiciales]]></category><category><![CDATA[Delitos sexuales]]></category><category><![CDATA[Poder judicial]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Violaciones múltiples]]></category></item><item><title>Las primeras madres</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/05/03/opinion/1556897161_098910.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/05/03/opinion/1556897161_098910.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 03 May 2019 22:32:17 +0000</pubDate><description>El mito (o timo) que cae sobre la idea de maternidad se ha mantenido intacto y medieval</description><content:encoded><![CDATA[<p>El Día de la Madre es un buen día para regalar flores, para abrazar, para agradecer, para acompañar, para gastar, para comprar una joya, para ir a comer con la familia. Ese tipo de cosas.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/05/03/opinion/1556897161_098910.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/_exSqFJWDBuXJca6WJgibLz_wjI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/VBTKIOW3I2YUP4ZIPF67O7MUKU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un mural en la ciudad de Valencia.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Mónica Torres]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Madres]]></category><category><![CDATA[Gestación subrogada]]></category><category><![CDATA[Parentesco]]></category><category><![CDATA[Paternidad]]></category><category><![CDATA[Maternidad]]></category><category><![CDATA[Reproducción asistida]]></category><category><![CDATA[Familia]]></category><category><![CDATA[Embarazo]]></category><category><![CDATA[Reproducción]]></category><category><![CDATA[Medicina]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Salud]]></category></item><item><title>Abascal o el monopolio de la libertad</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/04/17/opinion/1555502356_236942.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/04/17/opinion/1555502356_236942.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 18 Apr 2019 06:58:39 +0000</pubDate><description>Ni Casado ni Rivera pueden permitirse que el líder de Vox ocupe su espacio simbólico</description><content:encoded><![CDATA[<p>Libertad e igualdad son los dos discursos que están peleando a brazo partido en estas elecciones. El discurso de la igualdad (PSOE y Podemos) lucha para que todos tengamos el mismo punto de partida. El de la libertad (PP, Ciudadanos y Vox) para que cada uno pueda actuar como le dé la gana. Una dicotomía tan real como antigua. Hace mucho que Tocqueville predijo lo duro que tendríamos que batallar en democracia para elegir entre igualdad y libertad.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/17/opinion/1555502356_236942.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/s7cHLqEbj847jBhkfpANLm-phrk=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GAE2OCAQJDYJ43VQIR5VWZP4FY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Fotografía publicada por Albert Rivera en su cuenta de Instagram (Ángel Nieto).]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Vox]]></category><category><![CDATA[Albert Rivera]]></category><category><![CDATA[Santiago Abascal]]></category><category><![CDATA[Populismo]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 2019]]></category><category><![CDATA[Ciudadanos]]></category><category><![CDATA[Partidos ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales]]></category><category><![CDATA[PP]]></category><category><![CDATA[Ultraderecha]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Ideologías]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 28-A 2019]]></category></item><item><title>Robotizados</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/04/01/opinion/1554135578_251697.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/04/01/opinion/1554135578_251697.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Mon, 01 Apr 2019 22:00:26 +0000</pubDate><description>Los robots nunca tendrán dos características molestamente humanas: la intuición y la tendencia a la contradicción</description><content:encoded><![CDATA[<p>Los robots han llegado a nuestras vidas para quedarse. Han saltado la frontera de la ciencia ficción y empiezan a estar ya por todas partes: en los museos, en los telediarios, en el I+D y en la Universidad. Y muy pronto, en solo cinco o diez años, serán nuevos actores también en la sociedad civil. Llegarán entonces a nuestros trabajos, a nuestras casas, a nuestros coches, quién sabe si también a nuestras alcobas. Pero, de momento, han conseguido lo más importante: han entrado en nuestras mentes. Deberíamos dejar de preocuparnos por si nos roban o no nuestro trabajo porque nos han extirpado ya algo más importante, nuestra forma de pensar.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/01/opinion/1554135578_251697.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/YZNGKTwEZqhe8enVm3po7jCOymQ=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/NNXXMNBS4CHQXTXVLCWPIPI5OY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Uno de los robots expuestos en la feria Global Robot Expo 2016.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Jaime Villanueva]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Robótica]]></category><category><![CDATA[Informática]]></category><category><![CDATA[Tecnología]]></category><category><![CDATA[Industria]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>De qué hablamos cuando hablamos de Podemos</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/01/18/opinion/1547815391_583947.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/01/18/opinion/1547815391_583947.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 18 Jan 2019 16:58:57 +0000</pubDate><description>Jugar con la ilusión de la gente tiene un gran rédito político, pero la desilusión es igual de expresiva en las urnas</description><content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://elpais.com/tag/podemos/a" target="_blank">Podemos</a> no es más que la conjugación de la primera persona del plural del verbo Poder. Sin embargo, no hace mucho, hablar de Podemos tenía además un significado político, compartido por simpatizantes y detractores. Fue cuando Podemos llegó a significar la crítica del orden establecido. O la exigencia de otra forma de hacer las cosas, incluso la promesa de otra forma de hacer política. Han pasado sólo cinco años desde la aparición de aquel partido, pero parecen décadas.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/01/18/opinion/1547815391_583947.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Íñigo Errejón]]></category><category><![CDATA[Manuela Carmena]]></category><category><![CDATA[Pablo Iglesias]]></category><category><![CDATA[Podemos]]></category><category><![CDATA[Ayuntamiento Madrid]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[Ayuntamientos]]></category><category><![CDATA[Madrid]]></category><category><![CDATA[Gobierno municipal]]></category><category><![CDATA[Comunidad de Madrid]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Administración local]]></category><category><![CDATA[Política municipal]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Administración pública]]></category></item><item><title>Fiestas consumistas</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/12/20/opinion/1545327647_929881.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/12/20/opinion/1545327647_929881.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Fri, 21 Dec 2018 23:00:15 +0000</pubDate><description>Sabemos que gastar en exceso está mal, pero tenemos muy pocas ganas de pensar seriamente en por qué está tan mal</description><content:encoded><![CDATA[<p>Tradiciones, belenes, polvorones y familias aparte, hay una cosa que todos hacemos más y mejor en Navidad que en ninguna otra época del año: gastar. La Navidad es a estas alturas la fiesta dorada del consumismo. Estos días todos pensamos cuánto vamos a invertir en regalos, banquetes, caprichos o colonia. Y nos sentimos bien cuando podemos gastar más y peor cuando podemos gastar menos. Hasta los pobres están de enhorabuena porque, puestos a comprar, en Navidad compramos más solidaridad y mucha más caridad que el resto del año. Después criticamos la obsolescencia programada, los mares de plástico y el ansia de tener en vez de ser en estos tiempos.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/12/20/opinion/1545327647_929881.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/y9p7-s4RUMOhReKuwRvIUIuCh9g=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/FH4HKIDV4ETYJYA343WO5MHE24.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Alumbrado navideño en la calle Larios de Málaga.
 ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Navidad]]></category><category><![CDATA[Fiestas]]></category><category><![CDATA[Consumo]]></category></item><item><title>Políticos contra ‘millennials’</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/10/24/opinion/1540403760_346552.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/10/24/opinion/1540403760_346552.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Thu, 25 Oct 2018 06:37:07 +0000</pubDate><description>Es inexplicable que en un país supuestamente interesado por su futuro, la educación esté en boca de todos y en manos de nadie</description><content:encoded><![CDATA[<p>Una mujer camina por la calle. Lleva en una caja toda su vida”. La mujer en cuestión se llama Paquita Salas y da título a una de las pocas series producidas por Netflix en nuestro país. La serie la dirigen dos jóvenes españoles, Javier Calvo y Javier Ambrosí, de 27 y 30 años. Juntos se han convertido en aliento de una generación y su filosofía en lema vital de muchos. “Lo hacemos y ya vemos” fue su mejor eslogan, y quería decir que, por muy mal que vayan las cosas, lo importante es arriesgarse e intentarlo. La razón por la que el lema funcionó es que son muchos los jóvenes a los que les va muy mal en nuestro país. Y que los <em>Javis</em> eran, antes de su éxito, dos actores a quienes las cosas les iban tan mal como a la mayoría. Por eso tienen la legitimidad que hace falta para inspirar a otros.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/10/24/opinion/1540403760_346552.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/PsdOAIWbwfXoHCZaNf7mFqc0wg4=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/QMLVFDWMOYBPXECXI4ZOFWWUYQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Grrupo de jóvenes de la generación millennial en Madrid]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[SANTI BURGOS]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Generación Milenial]]></category><category><![CDATA[Generaciones]]></category><category><![CDATA[Jóvenes]]></category><category><![CDATA[Juventud]]></category><category><![CDATA[Medios comunicación]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Comunicación]]></category></item><item><title>Zuckerberg y los pezones</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/09/17/opinion/1537198097_058194.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/09/17/opinion/1537198097_058194.html</guid><dc:creator>Nuria Labari</dc:creator><pubDate>Tue, 18 Sep 2018 18:36:09 +0000</pubDate><description>Facebook no es capaz de defenderse contra la interferencia electoral ni de garantizar el control personal de su información</description><content:encoded><![CDATA[<p>El hombre con mayor capacidad de influencia del mundo (y el quinto más rico, según la última lista de <em>Forbes),</em>está triste y no sabe cómo dejar de estarlo. La capacidad de influencia del imperio de Mark Zuckerberg no puede hacer nada para ayudarle a cambiar su destino. Cuando un hombre conquista todos los éxitos posibles, solo desea una cosa: la gloria. Pero eso, Zuckerberg lo ha perdido para siempre. Ya no será recordado como el niño prodigio que supo usar Internet para cambiar el mundo, sino como el niñato que creó y alimentó un monstruo capaz de destruir nuestras democracias.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/09/17/opinion/1537198097_058194.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/7eEsv10qk2gb-syAuOTH18Ftm68=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/ATF4VABAAD75GND7XRGVYUHL4M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Mark Zuckerberg, consejero delegado de Facebook]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Mark Zuckerberg]]></category><category><![CDATA[Facebook]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Internet]]></category><category><![CDATA[Empresas]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[Economía]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category></item></channel></rss>