<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link><atom:link href="https://elpais.com/arcio/rss/author/Lola%20%20Pons/?website=el-pais" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>EL PAÍS News Feed</description><lastBuildDate>Thu, 24 Sep 2020 10:53:57 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><image><url>https://elpais.com/resizer/hpj5CT1kM4wdG0NYyqr8awL8fo4=/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/OIJOJGGQRBBMZEPZKN664ZIB6Q.png</url><title>EL PAÍS</title><link>https://elpais.com</link></image><item><title>La pereza</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-25/la-pereza.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-25/la-pereza.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 25 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>La desidia hacia los profesionales de la educación que muestran nuestros líderes no es nueva y no es distinta a la de la sociedad común. En esto sí que nos representan</description><content:encoded><![CDATA[<p>Todas las vueltas al cole felices se parecen, pero esta vuelta al cole nos inquieta a cada familia de una manera. En la sobremesa de una comida, hay un hombre preguntándose cómo afectará un colegio cerrado al progreso de su niño con discapacidad, hay una mujer desvelada por no saber dónde dejará a su hijo si las aulas no se abren, hay familias agotadas de teledocencia que tiemblan ante la posibilidad de que la experiencia se repita. Hay padres alarmados por la formación de sus hijos y otros intranquilos por la logística de la casa. Todo es comprensible, todo es lícito, pero en esas conversaciones domésticas ¿quién se acuerda del profesorado?<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-25/la-pereza.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/BijOkODMo6YkcVXAgbUjLJw4B0E=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/Q3KCFGDGHEHCBSB3ALSBV7JXPA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Imagen de archivo de un colegio en Valdemoro (Madrid).]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Óscar J.Barroso - Europa Press - Archivo]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category><category><![CDATA[Educación a distancia]]></category><category><![CDATA[Colegios]]></category></item><item><title>La envidia</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-18/la-envidia.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-18/la-envidia.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 18 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Yo miro al mes de febrero de 2020 con los ojos entornados de retroenvidia por su normalidad sin pandemia</description><content:encoded><![CDATA[<p>Recuerdo bien a ese alumno que tuve hace una década; me contó que había sido un directivo de agenda colapsada, pero que la vida lo paralizó con un ictus como infausto regalo a los cuarenta. Al año siguiente de la tragedia, tartamudo y verbalmente desarmado, estaba dándose una nueva oportunidad en un aula de la Facultad de Filología, estudiando entre compañeros de mesa que no sobrepasaban la gozosa juventud de los veinte años. Al terminar la época de los exámenes y viendo llorar a una compañera por una nota, me dijo: “Cuando los veo llorar por un examen, siento envidia de sus lágrimas”.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-18/la-envidia.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/Sn17f2hOxxkqnQ2NOtshct_nVlo=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/B2V44ETIERCW7D777VUWDTOCNI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un bar madrileño en una imagen de antes de la pandemia. CLAUDIO ÁLVAREZ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Pandemia]]></category><category><![CDATA[Lingüística]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category></item><item><title>La avaricia</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-11/la-avaricia.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-11/la-avaricia.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 11 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Imagino a nuestros herederos rompiendo en el futuro las ánforas digitales de nuestros tesoros electrónicos y descubriéndolas vacías, sin monedas que den contra la losa</description><content:encoded><![CDATA[<p>Fue en abril de 2016. Una mañana cualquiera, una obra pública más en un pueblo a las afueras de Sevilla, Tomares. La excavadora dio con un obstáculo, algo sonó a roto, un obrero se asomó a la zanja y 19 ánforas con 600 kilos de monedas de los siglos III y IV volvieron a ver la luz. Imaginemos a un hispanorromano cavando en el suelo rocoso, llevando de noche las ánforas desde el carro en que las había transportado, colmatando la fosa. Más allá de la propia fertilidad del suelo andaluz, aquel terreno se convertía en la tierra más rica de Hispania por el metal de las 22.000 monedas sepultadas. No sabemos si el dueño fue un especulador o un cambista, pero el viejo poseedor se nos hace tiernamente ridículo en su avaricia inútil: su fortuna nunca recuperada no lo hizo rico a él sino a nosotros por la trascendencia de ese hallazgo.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-11/la-avaricia.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/xgx3bnFEE_EOyQbLg1m2d1hvd0U=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/D6O6Q5XRX3XF3S4X7RDF2RUKPM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El viejo poseedor se nos hace tiernamente ridículo en su avaricia inútil: su fortuna nunca recuperada no lo hizo rico a él sino a nosotros.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Yacimientos arqueológicos]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category><category><![CDATA[Psicología]]></category></item><item><title>La lujuria </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-08-04/la-lujuria.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-08-04/la-lujuria.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 04 Aug 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Sea cual sea la opinión de los lectores al respecto, creo que convendrán conmigo en que a los pecados les pasa como a los delitos: que no se heredan</description><content:encoded><![CDATA[<p>La palabra lujuria procede del latín <i>luxus</i> y posee el significado conocido del placer carnal tenido por pecado, pero alberga también un segundo significado menos común y muy poco empleado: lujuria es en español el exceso y la opulencia. Nuestros antepasados tenían tan poco que escrituraban hasta las sillas y los paños, posiblemente la única demasía que podían permitirse era la que solo dependía de echar el pestillo y disfrutar con el cuerpo propio o ajeno. Por eso, en la Edad Media la palabra lujuria quedó reducida a su primer significado reprendido como pecado: la lascivia, condenada por el sexto mandamiento. Mi coterráneo Antonio de Nebrija traducía la palabra lujuria como <i>mulierositas</i>, pensando en su horizonte que todo placer carnal estaba asociado al cuerpo de las mujeres. Pasaron siglos, hasta mediados del XVII, para que la voz lujo, hermana de lujuria y también derivada de <i>luxus</i>, se extendiera en la lengua española como forma de nombrar la suntuosidad.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-08-04/la-lujuria.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/oWGhvb-Qx32mG1P71mevCpw0K60=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/M5N3IB4GK5BL3MKXMSXC4ICRPY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Rey Felipe VI  junto a su padre Juan Carlos I y la Princesa Leonor en Palma de Mallorca, en abril de 2018.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[JAIME REINA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Monarquía]]></category><category><![CDATA[Lujo]]></category><category><![CDATA[Juan Carlos I]]></category><category><![CDATA[Felipe VI]]></category><category><![CDATA[Casa Real]]></category><category><![CDATA[España]]></category></item><item><title>La ira </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-28/la-ira.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-28/la-ira.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 28 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>La visibilidad mediática y social de los airados contrasta con la invisibilidad de los sosegados, y en ella no deja de admirarme la templanza que en la sociedad española muestra la mayoría de las víctimas de delitos</description><content:encoded><![CDATA[<p>Existió en la Edad Media un cantar épico que circuló por Castilla; el filólogo Ramón Menéndez Pidal lo encontró en el siglo XX recitado aún en pueblos españoles y americanos. La leyenda de los infantes de Lara contaba la rivalidad de dos familias nobles del siglo X; había venganzas, una emboscada, un anillo roto en dos, siete infantes muertos y hasta un pepino con sangre que se arrojaba a un manto como ofensa: todo muy medieval, todo muy extremo, todo lleno de ira.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-28/la-ira.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/T1e88FaGztQAjW3jAumnH35plpw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/RK73R4R4KK37BBR3GBHU3A2DTA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Los padres de Marta del Castillo, en los juzgados de Sevilla.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Violencia machista]]></category><category><![CDATA[Víctimas delitos]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Caso Marta del Castillo]]></category></item><item><title>La gula</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-21/la-gula.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-21/la-gula.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 21 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Es legítimo que se vele por el destino del dinero, pero cuando los que desconfían de abrir la bolsa se hacen llamar “los frugales”, la cuestión empieza a ser sospechosa</description><content:encoded><![CDATA[<p>De los siete pecados capitales, la gula es el más incomprendido para los países mediterráneos. La condena al apetito desmedido casa mal con una cultura donde disfrutamos hablando de comida en torno a la mesa; si el argumento de origen es que el primer pecador fue Adán por comer algo tan frugal como una manzana, nosotros, con el mantel manchado de hedonismo, aún lo entendemos menos. Por eso, aunque la palabra <i>gula</i> es vieja en español (significaba ‘garganta’) ha resultado en una familia más bien corta de palabras derivadas <i>(engullir, goloso, golilla, engolarse...).</i><p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-21/la-gula.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/gsB2AzkvMuwxd7rOO-yfL0H7Gj8=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/YXYWMN6IE4OMWGYCHOZHHPZ5BU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El primer ministro de Suecia, el canciller de Austria y la primera ministra de Dinamarca, durante la cumbre de la UE en Bruselas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[JOHN THYS]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Unión Europea]]></category><category><![CDATA[Crisis económica coronavirus covid-19]]></category><category><![CDATA[Préstamos]]></category><category><![CDATA[Europa]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>La soberbia </title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-14/la-soberbia.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-14/la-soberbia.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 14 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>En este verano incierto, ser patriota es, como mínimo, una cosa: llevar mascarilla</description><content:encoded><![CDATA[<p>Los españoles que iban a Italia en el siglo XVI cuentan en sus cartas situaciones que nos resultan familiares: antes de bordear los Alpes evitaban algunos pueblos franceses que estaban comidos por la peste; algunas universidades cerraban por temporadas para evitar contagios... Al final del trayecto, Italia era la ventura y una seducción de cortesanía. Sicilia y Nápoles, reinos españoles en el mapa del emperador Carlos, eran una oportunidad. Aun deslumbrados, estos españoles en Italia debieron de mostrarse crecidos en altivez, porque se repite entre los textos italianos de ese tiempo la queja de que los españoles que allí campaban eran buenos cortesanos pero envalentonados y soberbios.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-14/la-soberbia.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/XysnnKNCaqUOj-OleLk9Wc5tIuc=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/TYEUBI3ZENHYJN3BHIR54RZ7RU.aspx"><media:description type="plain"><![CDATA[Varias personas con mascarilla caminan por las calles de Huesca este martes.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[JAVIER BLASCO]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Mascarillas]]></category><category><![CDATA[Peste]]></category><category><![CDATA[Siglo XVI]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Contagio]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Patria]]></category></item><item><title>Ocho pecados</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-07/ocho-pecados.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-07/ocho-pecados.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Tue, 07 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Desde el balcón que será este recuadro cada miércoles, una se atreve a heredar el espacio que deja durante el verano Pepa Bueno para hablar de cosas tenidas por poco buenas: los siete pecados</description><content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el verano tendría que haber sido, como todos los años, una mezcla desequilibrada de tedio, dejadez y excesos, nos hemos topado con una estación retadora y militante que acumula las cruces del miedo y el recelo en su pechera y porta como armas, una por mano, la cinta métrica de la distancia exigida y más alcohol en gel que en vaso de tubo. La vida manda.<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-07/ocho-pecados.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/zr8pDjWxXZqJ2LRo_5RzN8ck3is=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/PIXDL3T6KZELHCVOAQPBYCYG4A.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[San Gregorio Magno, obra de Felipe Bigarny, en el Museo de la Universidad de Salamanca.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category><category><![CDATA[Verano]]></category><category><![CDATA[Referencias El País]]></category></item><item><title>La lengua vaciada</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-07-02/la-lengua-vaciada.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-07-02/la-lengua-vaciada.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Thu, 02 Jul 2020 22:30:00 +0000</pubDate><description>Las palabras que usamos dicen mucho de cómo somos, también dicen qué somos como sociedad</description><content:encoded><![CDATA[<p>Iban a la misa de tarde, se sentaban en la oscuridad fresquita de la iglesia: unos minutos de silencio, el murmullo de la plegaria en común, el esquema repetido de un rito. Al salir se encontraban con la calentura que brotaba del suelo de su pueblo de Andalucía, el alboroto de la casa o el abejeo de una preocupación en la cabeza. No puedo valorar si esa rutina de mis abuelas era sincera piedad ante lo sagrado o un rato merecido de autocuidado y de introspección, pero se parece a la llamada a la meditación y a la respiración consciente que hoy se denomina <i>mindfulness.</i><p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-07-02/la-lengua-vaciada.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/MlGCKluVqDLjcNd_TeEuISw7x28=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/L7F7XGXIYVAXLCTAQ2UUG5WMW4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Imagen de la calle Preciados desde la Puerta del Sol en Madrid.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Jesús Hellín   ]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>Un presente entre dos futuros</title><link>https://elpais.com/opinion/2020-05-21/un-presente-entre-dos-futuros.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/opinion/2020-05-21/un-presente-entre-dos-futuros.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Fri, 22 May 2020 11:44:09 +0000</pubDate><description>La mejor forma de enseñar cualquier realidad (sacarla del libro y llevarla al momento en que está el estudiante) se hizo fácil con la excusa del ‘Resistiré’ que sonaba en la calle</description><content:encoded><![CDATA[<p>Teníamos abierto en la mesa el libro de lengua de primaria, con su lista de los tiempos verbales en español. Sus nombres son el fruto de la historia gramatical de nuestras lenguas, que para el aprendiz primerizo de gramática son tremendamente opacos: pretérito imperfecto, pretérito anterior... Con la ayuda a veces insegura de los padres, los críos van siguiendo las clases virtuales; por eso, cerrados los colegios, repasar la asignatura de Lengua de Primaria se ha hecho parte de mi tarea doméstica cotidiana. Y en eso estábamos cuando en mitad de ese colegio en casa, entró por el balcón el soniquete de la canción: un coche que pasaba llevaba puesto <i>Resistiré </i>a toda potencia y los verbos en futuro de este himno ya manido de la cuarentena se quedaron otro día más colgando en los barrotes de los balcones sevillanos, retumbando en las paredes de una calle que, sin apenas gente, no ofrecía materia con la que absorber los ecos: <i>resistiré, me volveré de hierro, soportaré los golpes</i>...<p><a href="https://elpais.com/opinion/2020-05-21/un-presente-entre-dos-futuros.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/J8xjLaVaK5l5rtq3PYB4-vy40ac=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/24LQXQUO65ELXGCMLVOO74MFXQ.JPG"><media:description type="plain"><![CDATA[Una pancarta con el arcoiris con las palabras 'Todo saldrá bien' en un bloque de viviendas de Sevilla.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[PACO PUENTES]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Confinamiento]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Gramática]]></category><category><![CDATA[Enseñanza general]]></category><category><![CDATA[Coronavirus Covid-19]]></category></item><item><title>Lengua capacitada</title><link>https://elpais.com/elpais/2020/02/05/opinion/1580925910_221265.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2020/02/05/opinion/1580925910_221265.html</guid><dc:creator>Lola Pons</dc:creator><pubDate>Fri, 07 Feb 2020 09:36:17 +0000</pubDate><description>No es una barbaridad cambiar el ‘disminuidos’ de la Constitución por ‘personas con discapacidad’</description><content:encoded><![CDATA[<p>Fue hace un par de meses en una comida de trabajo: abrumado porque habíamos concurrido más comensales de los concertados, el camarero resopló tratando de cuadrar el desajuste y preguntó: “A ver, ¿cuántos menús tenemos: ocho personas y dos veganos o diez personas y dos veganos?”. Fue la anécdota lingüística de la comida y los dos veganos del grupo tuvieron que escuchar alguna broma. Es lógico que en el ámbito de una comida alguien se identifique como vegano, mientras que no lo sería que el grupo hubiera sido separado internamente según la condición de rubios, miopes o béticos de sus componentes. Con la distancia debida, tal es el razonamiento que hacen las personas con discapacidad cuando piden que no hablemos de <em>discapacitados</em> de forma general, que no digamos que una persona concreta es un <em>discapacitado</em> o una <em>persona discapacitada</em> sino que optemos por decir <em>persona con discapacidad</em> o <em>que tiene</em> una discapacidad. Lo que define a una persona con discapacidad, dicen los colectivos implicados, no ha de ser de forma exclusiva su discapacidad: tal es solo una parte de su identidad, en algunos casos la más visible, posiblemente la que implica un reto mayor para la sociedad, pero no la única. Igual que hablamos de personas con cáncer o con VIH (que serán, simultáneamente a ello, tipos simpáticos, desagradables, tacaños o veganos) deberíamos hablar, por ejemplo, de personas con autismo, pero no de <em>autistas.</em><p><a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/05/opinion/1580925910_221265.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/z-Ww3g0QpiE8YSKGFEfqOj67oZY=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/USTEILKNRS5B2ME5WCACQTIDLA.jpg"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Quintatinta]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[RAE]]></category><category><![CDATA[Español]]></category><category><![CDATA[Reales Academias]]></category><category><![CDATA[Constitución]]></category><category><![CDATA[Idiomas]]></category><category><![CDATA[Actividad legislativa]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Instituciones culturales]]></category><category><![CDATA[Parlamento]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>Palabras para un año</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/12/30/opinion/1577708370_159650.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/12/30/opinion/1577708370_159650.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Wed, 01 Jan 2020 23:08:37 +0000</pubDate><description>Cada año tiene sus propios términos. De enero a diciembre el que acaba de empezar traerá los suyos</description><content:encoded><![CDATA[<p>El año 2019 tuvo sus palabras y según la Fundación del Español Urgente (Fundéu) la más representativa ha sido <em>emoji</em>. El nuevo año también tendrá las suyas: la prensa las colocará en sus titulares, no se les caerán de la boca a los tertulianos y aparecerán hasta el agotamiento en los discursos políticos. Otras llegarán sin aviso, precipitadas por la actualidad. Y a las palabras compartidas de los titulares se sumarán las de la vida de cada uno; algunas serán grumos en la boca que querremos pronto escupir y otras nos parecerán confitadas por la diosa Fortuna y las repetiremos como quien paladea la fruta del agrado.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/12/30/opinion/1577708370_159650.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/fL9BfL5bHZkPxfrjFIZxGiwc3BY=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/UJ7TP4FUNR5I2L63U62JOH3TRY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Emoij, palabra del año 2019 según la Fundeu.]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Lingüística]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>El hombre del retrato</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/10/02/opinion/1570029240_657642.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/10/02/opinion/1570029240_657642.html</guid><dc:creator>Lola Pons</dc:creator><pubDate>Fri, 04 Oct 2019 22:00:39 +0000</pubDate><description>La trayectoria de Amado Alonso, cuyo padre aparece en el cuadro de Zuloaga ‘El viejo requeté’, muestra una España que nos enseña que nuestro porvenir está más condicionado a la política de lo que creemos</description><content:encoded><![CDATA[<p>El cuadro de Ignacio Zuloaga se llama <em>El viejo </em><em>requeté.</em> El retrato es crudo: un hombre arrugado que posa sin demasiada firmeza, con sonrisa tierna y algo misteriosa, la boina roja ladeada, manos grandes, el bigote cano ya muy despoblado y un rígido uniforme de campaña que le queda grandón; sobre la figura hay un cielo que vacila entre negro y azul brillante, y de fondo está el paisaje terroso de la guerra carlista en la que el veterano había combatido. El cuadro se expuso en 1938 en el Pabellón de España de la Bienal de Arte de Venecia, bajo el comisariado de Eugenio d’Ors, dentro de la selección de obras que valió a Zuloaga el premio internacional de la muestra. En esa fecha, nada de lo que se hacía sobre España fuera de España podía ser casual, nada podía estar libre de propaganda. Los prolijos <em>Diarios</em> de Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de Italia de 1936 a 1943 y yerno de Mussolini, recogen cómo Pedro García Conde, embajador en Italia, el primero de los diplomáticos nombrado por la España nacional, regaló en 1938 el cuadro a Ciano en nombre de Franco. Ciano muere fusilado en 1944 y Edna Mussolini, su esposa, dice en una carta por esas fechas que ese viejo del cuadro le hace compañía en su casa y que parece seguirla con la mirada.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/10/02/opinion/1570029240_657642.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/bRhKq7GtvewILNbrdrGY7H7tV7I=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/CY5PIJ5G5EDA6OO3TBIPGL3KBI.jpg"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[EDUARDO ESTRADA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Daniel Zuloaga]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category><category><![CDATA[Historia]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category></item><item><title>Un héroe a la vista</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/06/06/opinion/1559836067_377175.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/06/06/opinion/1559836067_377175.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Thu, 06 Jun 2019 22:00:00 +0000</pubDate><description>En una época donde nos extasiamos ante lo que engañosamente nos muestran las pantallas, no está de más fijarse en las vitrinas para saber cuáles fueron los héroes de nuestros antepasados</description><content:encoded><![CDATA[<p>Apriesa cantan los gallos e quieren quebrar albores”. Un verso del <em>Cantar de Mio Cid </em>puede servirnos de marco. En esa hora de la mañana temprano, empezarán a entrar los primeros visitantes en la exposición <em>Dos españoles en la historia: el Cid y Ramón Menéndez Pidal,</em> que se inauguró esta semana en la Biblioteca Nacional de España. Puedo reconocer su movimiento: los visitantes leerán con cierta distancia los paneles más grandes, se acercarán para fijarse en las cartelas impresas con letras pequeñas, y luego, detendrán su deambular más o menos distraído para pararse ante una vitrina. Ahí está, a la vista, el códice de Vivar que transmite el <em>Cantar de </em><em>Mio Cid.</em>Después, un rato, una parada larga ante el cristal: acercar la mirada al interior, hacer un comentario al acompañante, apuntar con un dedo huidizo al manuscrito, avanzar un poco hacia el siguiente panel, detenerse de nuevo, volver a señalar, avanzar.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/06/opinion/1559836067_377175.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/VvnOSBfGUpPvF-Bq4ZGewpZVF-c=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/VN6B6KZRW23WOSXOYUS66UJFAM.jpg"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Eduardo Estrada]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Rodrigo Díaz de Vivar 'El Cid']]></category><category><![CDATA[Ramón Menéndez Pidal]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>A lo que obliga el escaño</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/04/12/opinion/1555080797_365324.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/04/12/opinion/1555080797_365324.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Sat, 13 Apr 2019 15:28:46 +0000</pubDate><description>Tirando de lo que una palabra nos puede decir de sí misma, podemos resumir los deberes de quienes nos representan</description><content:encoded><![CDATA[<p>No paraba la lluvia de pájaros muertos. Era normal que el sacerdote Antonio Isabel que retrató García Márquez en el cuento <em>Los funerales de la Mamá Grande </em>se sintiera entre desolado y sorprendido por tal hecho del cielo. Por eso, “sentado en el escaño de la estación trataba de recordar si había lluvia de pájaros muertos en el Apocalipsis, pero lo había olvidado por completo”. En el mundo de fantasía posible que es la ficción de García Márquez, ese cura viejo que está sobrepasado puede representarnos a nosotros mismos cuando algo nos supera: nos paramos un momento, nos sentamos a reflexionar. Y para eso, en el mundo del premio Nobel colombiano, estaba el escaño.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/04/12/opinion/1555080797_365324.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/L-CBu1Ugm96vs3vws43V8ufeOIE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/GTVKNITJKDEXDB37IZZXYA26KA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Salón de Plenos del Congreso de los Diputados.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Claudio Alvarez]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 2019]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Partidos políticos]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Política]]></category><category><![CDATA[Elecciones Generales 28-A 2019]]></category></item><item><title>El árbol de la lengua</title><link>https://elpais.com/elpais/2019/01/10/opinion/1547132716_933182.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2019/01/10/opinion/1547132716_933182.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Sat, 12 Jan 2019 07:24:38 +0000</pubDate><description>El lenguaje es la mejor herramienta que el ser humano ha sido capaz de crear y alimentar</description><content:encoded><![CDATA[<p>La lengua es un árbol, y su fruto, la palabra; lo decía con términos parecidos a estos a final de la Edad Media esa historia caballeresca entre real e inventada que es el <em>Victorial.</em> Siglos después, seguimos sin percibir la profundidad intelectual de las raíces de ese árbol y las posibilidades infinitas de los frutos que nos ofrece. Advertiremos su magnitud cuando entendamos que la lengua es la mejor herramienta que el ser humano ha sido capaz de crear y alimentar; apreciaremos su grandeza cuando comprendamos que narrar puede hacernos revivir la cólera de Aquiles y que la seducción perfecta es la que se sostiene sobre las palabras; cuando seamos conscientes de que la palabra puede ser la que prende y la que apaga el fuego; cuando leamos por placer y cuando no solo escribamos por obligación; cuando nos esforcemos por hablar con la justeza que cada entorno nos exige, sin confundir pedantería con riqueza lingüística ni imprecisión con llaneza.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2019/01/10/opinion/1547132716_933182.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/0SYuQaM_xr9C7WnRqG3Y5G0ck-U=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/3MTPUUM6SHDUYCFOQXU3BXLHN4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La biblioteca de la sede de la Real Academia Española. 
 ]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Inma Flores]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Español]]></category><category><![CDATA[Idiomas]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category></item><item><title>Con acento andaluz</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/11/29/opinion/1543490596_403884.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/11/29/opinion/1543490596_403884.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Fri, 30 Nov 2018 19:21:14 +0000</pubDate><description>Los candidatos han utilizado el seseo y otros rasgos del habla andaluza; quieren mostrar que no menosprecian a los votantes</description><content:encoded><![CDATA[<p>En una época en la que estamos acostumbrados a juzgar una carrera profesional por una imagen o un tuit de 10 palabras, empieza a ser normal que el fondo quede relegado por la forma y que esta sea el hilo conductor —superficial y banalizado— de algo tan relevante como un proceso de refrendo político. Críticas comunes del electorado a sus cargos políticos, como que solo busquen la foto, revelan que los propios votantes perciben esa prelación de la forma sobre el fondo y advierten el ocultamiento de los programas bajo una montaña de gestos electoralistas. Pero la separación entre fondo y forma puede ser más teórica que real y ello se ha manifestado en la reciente campaña electoral andaluza. En ella, la forma lingüística de los mensajes, la pronunciación que se ha elegido para ellos, ha sido un vehículo utilizado para hacer campaña; la forma se ha hecho fondo y esto no parece haber sido casual.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/11/29/opinion/1543490596_403884.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/yp6vec7GsZU-1Pk_5FhIQ-xsJG4=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/QTVJ2D4M5SOUHOF5PZAJE7ZXUI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Susana Díaz, candidata del PSOE a la presidencia de Andalucía]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[ALEJANDRO RUESGA]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Elecciones andaluzas 2018]]></category><category><![CDATA[Elecciones andaluzas]]></category><category><![CDATA[Elecciones autonómicas]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Andalucía]]></category><category><![CDATA[Elecciones]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Telecomunicaciones]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Comunicaciones]]></category><category><![CDATA[Política]]></category></item><item><title>En la clase de lengua</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/10/04/opinion/1538669568_413238.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/10/04/opinion/1538669568_413238.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Mon, 08 Oct 2018 22:00:53 +0000</pubDate><description>Hay aspectos de la enseñanza del lenguaje que alejan de lo fundamental: saber expresarse, leer con gusto y hablar en público</description><content:encoded><![CDATA[<p>De la larga lista de preposiciones que aprendíamos en el colegio dos me resultaban intrigantes: cabe y so. No recuerdo si alguna maestra se apiadó de nosotros y nos explicó que esas preposiciones ya no se usaban (como sí antiguamente: cabe el monte, so pena), pero igualmente ahí quedaron ambas en la lista, año tras año. Las preposiciones —en la gramática, básicamente palabras que vinculan elementos entre sí: lápiz con goma, libro sobre arte— se convirtieron para el alumnado de mi generación en una cadena de unidades que funcionaban solo en esa lista. Sabérsela era un fin en sí mismo.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/10/04/opinion/1538669568_413238.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/IShvrZDbex2tVCUfQt-kVYh0LLI=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/RWDWVBP7PULT7GUUIYLGQY444M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Un grupo de alumnos con ordenadores en el colegio Santa María de Valencia.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Mónica Torres]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Enseñanza general]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Sistema educativo]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category></item><item><title>Lo que nadie quiere</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/06/18/opinion/1529338029_399093.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/06/18/opinion/1529338029_399093.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Mon, 18 Jun 2018 22:23:19 +0000</pubDate><description>Abrazar un grado poco demandado suele exigir justificar ante la familia y ante los pares por qué se elige</description><content:encoded><![CDATA[<p>Tiene la poetisa jerezana Raquel Lanseros un poema escrito a propósito de Eros en el que declara que ante el amor se siente "más feliz y menos libre", aunque añade que “a veces, sin embargo, la esclavitud se muestra soberana y me siento señora del destino”. Se me venían a la cabeza estos versos viendo estos días en la prensa los listados de las carreras más demandadas por los estudiantes y que son, por tanto, <a href="https://elpais.com/especiales/universidades/" target="_blank">las que exigen una nota de acceso más alta</a>. Por arriba están grados y dobles grados con nombres que confirman que el mapa español de titulaciones ha ido enriqueciéndose y adaptándose a nuevos retos sociales: Física y Matemáticas, Derecho y Dirección de Empresas, Biomedicina, Estudios Internacionales... La posición de las carreras en esa escala de predilección es cambiante y varía año tras año; estos grados se sitúan ahora en los puestos que otrora ocuparon las ingenierías, arquitectura, traducción o periodismo. Suelen subir en el listado aquellas carreras que cuentan con el reclamo incontestable de la <em>empleabilidad </em>(lo que, con otra fea expresión, se ha llamado tradicionalmente <em>tener salidas</em>), pero también hay algo de moda en determinados ascensos: las profesiones que acaparan mayor espacio mediático y social durante un tiempo provocan un efecto llamada que atrapa la atención idealizada de los estudiantes de Bachillerato, que pueden tener el despiste propio de los diecisiete años y con él una vocación más armada de estereotipo que de autonocimiento y reconocimiento.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/06/18/opinion/1529338029_399093.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/V5Zi5-kuxP-L-0Y8yznrjhxRJOE=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/KCUUKK5QXUEHQ2X2RO233QZWJE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Alumnos de selectividad entrando a realizar la prueba en Castellón.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Ángel Sánchez (EL PAÍS)]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Selectividad]]></category><category><![CDATA[Acceso universidad]]></category><category><![CDATA[Régimen académico]]></category><category><![CDATA[Universidad]]></category><category><![CDATA[Educación superior]]></category><category><![CDATA[Sistema educativo]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category></item><item><title>El acoso, por su nombre</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/05/01/opinion/1525191997_750645.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/05/01/opinion/1525191997_750645.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Wed, 02 May 2018 10:30:47 +0000</pubDate><description>Hablemos de bullying, llamémoslo así si eso es lo que queremos, pero no lo tratemos como eufemismo</description><content:encoded><![CDATA[<p>Tienen las palabras su maleta de matices añadidos. Y los hablantes, en general, sospechamos lo que hay dentro de cada maleta. Lo sepamos o no de forma explícita, cuando usamos la palabra <em>acoso</em> estamos especificando que se da una relación deshumanizada del acosador hacia el acosado. Y es así porque la propia palabra acoso lo tiene en su origen. Un verbo como <em>acosar</em> se aplicaba en un principio hablando de los animales que eran blanco de una cacería; y, solo secundariamente, se comenzó a usar para aludir a aquellas personas que eran tratadas como animales.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/05/01/opinion/1525191997_750645.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/-Qt8olfmBq1nJvnWiI4HINBeRY8=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/5FLCGPG2NLCWKVPOB5FYSV3STY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Una adolescente en su habitación, una tablet con el texto:]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Luis Sevillano]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Acoso escolar]]></category><category><![CDATA[Violencia escolar]]></category><category><![CDATA[Convivencia escolar]]></category><category><![CDATA[Integridad personal]]></category><category><![CDATA[Comunidad educativa]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category><category><![CDATA[Delitos]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Mamas & Papas]]></category></item><item><title>La primera vez que hablaste y su valor en la adquisición del lenguaje</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/03/27/mamas_papas/1522138723_609321.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/03/27/mamas_papas/1522138723_609321.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Thu, 05 Apr 2018 07:25:05 +0000</pubDate><description>Los niños adquieren su primera lengua en un proceso largo, que abarca de cinco a seis años y que basa su éxito en la constante interacción con otros hablantes</description><content:encoded><![CDATA[<p>La lengua materna se adquiere, las segundas lenguas se aprenden; lo de hablar lo adquirimos de bebés, pero a escribir aprendimos en el colegio. Es una diferencia fundamental que no tienen en cuenta quienes nos quieren vender métodos de idiomas “naturales” que te enseñan “como cuando eras bebé”. La diferencia entre adquirir una lengua (con interacción, sin enseñanza explícita, en entorno familiar) y aprenderla (en un centro de enseñanza, con apoyo académico y atención a la forma gramatical) explica que el proceso de adquirir sea exitoso en general, y el de aprender, en cambio, sea largo y complejo. A diferencia de lo que ocurre en los procesos de aprendizaje, en los de adquisición no sentamos a los niños a aprender palabras ni a conjugar verbos, todo se genera en la interacción cotidiana. <strong>No basta con que te “llueva” el idioma: tienes que intervenir para adquirir.</strong> La mera exposición a una lengua no garantiza el aprendizaje: podemos pasarnos años escuchando neerlandés en el coche, pero no vamos a aprender nada si no hay alguien que nos sirva de mediador con esa lengua.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/03/27/mamas_papas/1522138723_609321.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/KGUkJoO6U8cLnTPJ08LHWm81rjw=/1500x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/E2ELEC66COM4MIDQJ6Y7APHYKY.jpg"><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[getty]]></media:credit></media:content><category><![CDATA[Idiomas]]></category><category><![CDATA[Bebés]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Crianza hijos]]></category><category><![CDATA[Madres]]></category><category><![CDATA[Padres]]></category><category><![CDATA[Hijos]]></category><category><![CDATA[Pedagogía]]></category><category><![CDATA[Parentesco]]></category><category><![CDATA[Familia]]></category><category><![CDATA[Infancia]]></category><category><![CDATA[Educación]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Mamas & Papas]]></category></item><item><title>Queridas lingüistas</title><link>https://elpais.com/elpais/2018/02/27/opinion/1519757202_315530.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2018/02/27/opinion/1519757202_315530.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Sat, 03 Mar 2018 23:15:29 +0000</pubDate><description>La realidad está cambiando y ahora es difícil dar una clase de Lingüística sin mencionar a alguna investigadora actual</description><content:encoded><![CDATA[<p>Como un río que nace y se agota, una noticia podría cartografiarse desde su génesis hasta su extinción u olvido. Si la actualidad se mirase como un atlas, los mapas mostrarían dos clases de ríos. Está, por un lado, el de las noticias que brotan repentinas, inesperadas: fallecimientos, el accidente desgraciado, lo que alguien dice o hace; y está, por otro lado, el río de las noticias esperadas, las que podemos anticipar: el aniversario de una muerte, la celebración de una efeméride, el Día-de-Algo que se celebra en una fecha específica año tras año. A veces los ríos se entrecruzan, sin que sepamos cuál es el principal y cuál es el afluente; se encuentran, en eso que la hidrología llama bellamente la “confluencia”.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2018/02/27/opinion/1519757202_315530.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://elpais.com/resizer/WCG3mDY1jPKiZWXvrLRf7xazZTg=/1500x0/arc-anglerfish-eu-central-1-prod-prisa.s3.amazonaws.com/public/MICIHDL6UQ5KKUUHAA4SUIBESA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Mar&iacute;a Moliner, autora del &#039;Diccionario de uso del espa&ntilde;ol&#039;. ]]></media:description></media:content><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Investigación científica]]></category><category><![CDATA[Mujeres]]></category><category><![CDATA[Literatura]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[Sociedad]]></category><category><![CDATA[Ciencia]]></category></item><item><title>El cónsul y los vendimiadores</title><link>https://elpais.com/elpais/2017/08/02/opinion/1501674468_415558.html</link><guid isPermaLink="true">https://elpais.com/elpais/2017/08/02/opinion/1501674468_415558.html</guid><dc:creator>Lola  Pons</dc:creator><pubDate>Wed, 02 Aug 2017 15:29:15 +0000</pubDate><description>¿Cuánto hay de sesgo económico en la crítica social a un acento?</description><content:encoded><![CDATA[<p>Dos noticias que afectaban a los andaluces, directa o indirectamente, aparecían en la prensa ayer. El cónsul español en Washington ha sido <a href="https://politica.elpais.com/politica/2017/08/01/actualidad/1501601752_767582.html" target="_blank">destituido por un comentario ofensivo que había hecho en su Facebook sobre el atuendo y la forma de hablar de la presidenta de Andalucía</a>. Los comentaristas prestaron notable atención a este tema y a la ineficacia como diplomático de alguien con un comportamiento tan impertinente. La segunda noticia era la llegada masiva de trabajadores andaluces a la campaña de <a href="https://elpais.com/tag/vendimia/a" target="_blank">vendimia francesa</a>, que los medios explicaban por las ventajosas condiciones laborales de nuestros vecinos.<p><a href="https://elpais.com/elpais/2017/08/02/opinion/1501674468_415558.html" target="_blank">Seguir leyendo</a></p></p>]]></content:encoded><category><![CDATA[Opinión]]></category><category><![CDATA[Susana Díaz]]></category><category><![CDATA[Lengua]]></category><category><![CDATA[Andalucía]]></category><category><![CDATA[Cultura]]></category><category><![CDATA[España]]></category><category><![CDATA[Trabajo]]></category></item></channel></rss>